Cada año par, Aínsa regresa al siglo VIII rememorando la batalla que inició la reconquista en Aragón

Según la tradición, cuando en el año 724 los habitantes del primitivo condado del Sobrarbe se enfrentaban a un ejército musulmán, una cruz luminosa se apareció sobre una carrasca. La espectacular visión llenó de fuerza y ánimo a los combatientes comandados por García Ximénez, que derrotaron a los sarracenos. Un templete a las afueras de Ainsa cobija la Cruz del Sobrarbe que conmemora la primera victoria en la reconquista del futuro reino aragonés del que García Ximénez habría sido su primer Rey.

Los orígenes de la representación teatral de La Morisma de Aínsa pueden rastrearse hasta el siglo XVII. En 1676 las Cortes de Aragón reunidas en Zaragoza, aprobaron la donación de diez libras jacetanas para su celebración. En 1716 —durante la Guerra de Sucesión, en que muchos aragoneses apoyaron al Archiduque de Austria— el rey Felipe V de España concede por Real Decreto esa misma cantidad con carácter de perpetuidad. Durante siglos la historia se transmitió de generación en generación y su representación tenía lugar cada año en la plaza Mayor de Aínsa.

templete_de-la-cruz_sobrarbe_españa-fascinante

Templete que cobija la Cruz del Sobrarbe

La fiesta de La Morisma dejó de celebrarse entre 1921 y 1970, año en que se recupera con carácter bienal y varias modificaciones. Dos maestros de escuela habían recopilado por escrito la antigua tradición oral de La Morisma sumando ciertas innovaciones. El texto y la escenografía actual son fruto de dicha recopilación y posteriores reescrituras. La mayor novedad reside en la modernización del lenguaje en detrimento de la fabla aragonesa, pero el verso continúa siendo irregular. La Morisma ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional por el Gobierno de España. Unos doscientos cincuenta vecinos de la comarca participan cada año en la representación, ya sea como actores o figurantes.

La obra comienza con la llamada de los musulmanes a la batalla y finaliza, tras su derrota, con su reconversión y bautismo. Entre medias se suceden diferentes escenas: el diálogo entre embajadores, la ejecución de un rey moro, la alabanza a la Cruz o la despedida del pastor. Los personajes históricos (García Ximénez, el rey moro, los embajadores, el rapatán o el pastor) se entremezclan con figuras antropomórficas que representan alegorías (el Pecado o la Muerte) y figuras mitológicas (el Diablo o los ángeles). La diversidad de caracterizaciones aporta riqueza a la narración, a la cuidadísima escenografía y a unos eficientes efectos especiales. Las batallas se suceden con los diálogos en la plaza Mayor; el Pecado conversa con el Diablo, los moros hacen burla de los ritos cristianos y poco a poco se llega al término de la acción con el bautismo de las tropas musulmanas derrotadas.

procesion-religiosa-la-morisma_ainsa-españa-fascinante

Procesión el día de la Morisma

La tradición mandaba que la representación de La Morisma se realizara en los años acabados en número impar hasta que, en 2003, a causa de unas fuertes lluvias, hubo de suspenderse la celebración y postponerse al año siguiente. A partir de entonces la representación tiene lugar en los años acabados en número par.

La Morisma de Aínsa es, en definitiva, una de las fiestas más representativas del Alto Aragón por su riqueza etnológica y folclórica. Cada año son más los espectadores de toda España que acuden a la representación, organizada con máximo detalle. Las entradas a la fiesta pueden adquirirse a través de la Asociación La Morisma, máxima responsable de la fiesta.