Casitas de piedra entre montañas: así es uno de los pueblos más bonitos del Valle de Ordesa
Esta preciosa villa fronteriza de Huesca ha sabido conservar su fisonomía medieval. Disfrutar con tranquilidad de sus calles es quizá el principal atractivo cuando uno se plantea qué ver en Torla-Ordesa. Es asimismo la mejor base para visitar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, precisamente el elemento que hace extraordinario el lugar: el entorno montañoso que la rodea.
Un poco de historia de Torla-Ordesa
Antes de descubrir los lugares que hay que ver en Torla-Ordesa, lo ideal es conocer algo de su historia, perpetuamente marcada por su condición fronteriza con Francia. La primera referencia escrita a la localidad data de finales del siglo XI. En esta fecha comenzaba a despuntar como cañada para el paso de ganado entre ambos lados de los Pirineos. Una crónica de Alfonso X el Sabio hace referencia a dicho camino.
En 1319 fue atacada y saqueada por los franceses. Por ello, se construyó una torre sobre la gran roca que sustenta la actual iglesia románica. Se especula que el nombre de la población deriva de ese punto fuerte.
Lo cierto es que Torla-Ordesa siempre ha sido un lugar conflictivo. En 1512, fue atacada y saqueada de nuevo por tropas francesas. Sin embargo, en su marcha por la garganta de Correador o Escalar, los soldados españoles y los lugareños les tendieron una emboscada con éxito. Se cree que este fue el principal motivo de que la Corona le otorgara el título de villa a Torla-Ordesa. Nueve años después, los vecinos solicitaron a las Cortes de Aragón reforzar el castillo y construir una muralla hasta la iglesia, configurando un recinto fortificado.
A mediados del siglo XVIII se recuperó el comercio transfronterizo, creciendo en paralelo el contrabando. Hasta hace poco fue una de las principales fuentes de riqueza de la villa, cuya prosperidad se puede comprobar en las viviendas de la época. Destaca en especial la Casa Viu, uno de los monumentos que ver en Torla-Ordesa. Los repasamos todos a continuación.
Qué ver en Torla-Ordesa
El trazado urbanístico de Torla-Ordesa responde a su herencia medieval. El pueblo se articula en torno a la Plaza Mayor, del siglo XII. A partir de ella, se puede pasear entre una arquitectura repleta de elementos típicos del Pirineo. Entre ellos se hallan tejados de piedra de pizarra, chimeneas con espantabrujas, ventanas geminadas o blasones de antiguas familias nobiliarias.
Algunos ejemplos reseñables de construcciones civiles que ver en Torla-Ordesa son la Casa Viu, la Casa Brun, la Casa Lardiés y la Casa del Sastre. Algunas hacen gala de elementos defensivos, como aspilleras, construidos en los siglos XV y XVI. En la primera destaca la fachada norte y en la sur se halla inserto un bajorrelieve de una «N» inscrita en círculo coronado por la Cruz de Caravaca. Lo flanquean una hoja de roble y un ave.
El antiguo castillo de Torla alberga actualmente el Museo Etnológico. Más allá de los restos de la fortaleza, exhibe objetos relacionados con la vida tradicional de los valles circundantes. En la contigua iglesia parroquial del Salvador, del siglo XVI, pueden contemplarse varios retablos provenientes de pueblos abandonados de los alrededores. A este respecto, merece la pena desplazarse a la cercana ermita de San Antón.
Hoy en día, la villa es uno de los principales núcleos turísticos del Pirineo aragonés. Esto se debe a que es la puerta de entrada del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que es, entre otras distinciones, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y Reserva de la Biosfera. Tan impresionante paraje se compone de diversos macizos y valles glaciares. Alberga una gran diversidad de flora y fauna, como marmotas, ciervos, corzos, quebrantahuesos, águilas reales o buitres leonados.
El recorrido más característico discurre de oeste a este a través del Valle de Ordesa. Remonta el río Arazas atravesando las Gradas de Soaso y la pradera de Ordesa hasta la catarata conocida como la Cola de Caballo. Tras ello, continúa por la senda de Cazadores. El regreso a la entrada del parque se realiza por medio del Circo de Cotatuero y, para los amantes del senderismo, a través del Circo de Soaso al Circo de Gavarnie o a la cima de Monte Perdido.
Qué ver cerca de Torla-Ordesa
Desde Torla-Ordesa, como es fácil imaginar, pueden realizarse numerosas excursiones. Una opción complementaria para los que tengan más días es acudir al valle de Tena. Allí se puede disfrutar de pueblos como Biescas y el imponente Ibón de Piedrafita. Si se quiere algo más urbano, la impresionante Jaca o Huesca capital son seguras alternativas.


