Gustave Eiffel en España: una fijación por los trenes

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El célebre Gustave Eiffel, maestro de la arquitectura moderna, se convirtió en un gran referente después de diseñar la torre más emblemática de la capital de Francia. Sin embargo, no fue este su único trabajo. El artista también dejó rastro de su talento a su paso por España. Granada, Girona, San Sebastián o Córdoba son algunas de las ciudades que hoy en día cuentan con pruebas de la imaginación y la destreza de uno de los grandes ingenieros civiles del siglo XIX.

No obstante, es habitual encontrar controversia en torno a la autoría de estas obras. Esto se debe a que el arquitecto tuvo su propia escuela, una escuela que promulgaba el estilo del francés y de la que salieron algunos de los arquitectos más reputados de España. Esta es la razón por la cual muchas estructuras tienen esas formas metálicas que hacen que su autoría quede en duda.

Sin embargo, lo que sí se sabe es que Eiffel pidió diferentes patentes en España para desarrollar sus propios diseños. Sabiendo todo,  desde España Fascinante hacemos un repaso por las obras más representativas que se le atribuyen a Eiffel en España.

Los puentes ferroviarios de Girona, Cáceres y Granada

Mirando los registros y patentes de la época, se puede deducir rápidamente la inclinación que tuvieron la mayoría de proyectos de Eiffel dentro de España. Así, gran parte de ellos estaban diseñados con una funcionalidad y para soportar condiciones y pesos grandes, como es el caso de los puentes ferroviarios. El arquitecto francés diseñó varios de estos a lo largo de la península, siguiendo diferentes líneas de tren importantes como la de Asturias, Galicia o León. Entre sus puentes ferroviarios más conocidos se encuentran el de Girona, el de Cáceres y el del Hacho.

Puente del Hacho
Puente del Hacho, Granada. | Wikimedia

En el primer caso se habla del antiguo Pont del Rellotge, construido en 1878 para salvar el río Güell y conectar el Parc de la Devesa con la avenida Ramon Folch. El puente estuvo en servicio 85 años, hasta 1963. Fue entonces cuando se determinó que la infraestructura había quedado pequeña para absorber el incremento del tráfico rodado. Tras retirarlo, fue trasladado de una sola pieza hasta la ciudad de Palamòs, donde hoy se puede pasear sobre él.

Extremadura  también acabó por obtener uno de los puentes ferroviarios de Eiffel, uno de los más característicos. Hablamos de un viaducto en la localidad de Garrovillas de Alconétar. Desafortunadamente, en 1932 este puente se demolió. Hoy en día solo queda un viaducto construido a apenas seis metros de donde estaba el anterior, el cual solo se conserva en fotografías.

Otro de los puentes ferroviarios que dejó el arquitecto en la península fue el de Hacho, en Granada. Hablamos de uno de los viaductos metálicos más grandes construidos por la escuela de Eiffel en España. Inaugurado en 1898, el puente de Hacho tiene la particularidad de carecer de tornillos. En su lugar, lo que hay son moles de metal superpuestas. En el pasado conectaba Alamedilla y Guadahortuna, mientras que en la actualidad ya no tiene un uso ferroviario. Por suerte, la gente de la zona peleó por su conservación.

Los puentes no ferroviarios

Además de puentes ferroviarios, Eiffel también quiso diseñar otro tipo de puentes y pasarelas en ciudades tan importantes como Girona. Aunque el artista seguía teniendo un objetivo funcional, en estos casos dejó volar más su sentido de la estética. En este sentido, una de las fotografías más típicas de la ciudad catalana de Girona es su río coronado por una enorme pasarela roja de metal. Este puente fue obra de Eiffel y se terminó de construir en 1877. Se encuentra a siete metros sobre el río Oñar y, aunque ha sufrido remodelaciones y cambios de pavimento, sigue manteniendo la esencia de la escuela francesa.

Girona
Típica postal de Girona con el puente rojo al fondo. | Shutterstock

Pero Eiffel no solo se quedó en el norte de España, sino que también hizo otros puentes como el de los Tres Ojos en Córdoba, llamado así porque, en torno a su pasarela central, se levantan tres semicírculos metálicos. El puente cruza el río Guadalquivir a la altura de Villa del Río y hoy en día pasa por encima la A-3101.

Las estaciones de tren

La obsesión de Eiffel por los trenes en España llegó a tal punto que también se dedicó a construir algunas de las estaciones de tren más relevantes de la época. Muchas estructuras, como la estación de Atocha, tienen inspiración en su obra, pero las que realmente fueron concebidas por el arquitecto, las más importantes al menos, fueron la marquesina de la estación de San Sebastián y la estación de Portbou.

La estación de San Sebastián es una de las más transitadas de todo el norte de España y, aunque su construcción no está directamente diseñada por Eiffel, él sí que fue el responsable de construir su famosa marquesina roja, la que cubre las vías del tren. Esta se caracteriza, como siempre pasa con los diseños del ingeniero, por su mezcla de formas rectas con bloques de metal.

estación portbou
Estación de tren de Portbou. | Shutterstock

En el segundo caso se habla de una estación ubicada en la pequeña localidad de Portbou, en la parte noreste de Cataluña que hace frontera con Francia. Se trata de una galería ovalada que cubre todo el largo de la estación y que combina vidrieras con estructuras de metal (¡qué sorpresa!). De esta manera se puede conseguir tanto consistencia como luz.

El mercado de Las Palmas

No todo el desempeño de Eiffel en España estuvo relacionado con los trenes. Precisamente, es en la famosa isla de Gran Canaria donde el arquitecto tiene otro de sus emblemas en cuanto a arquitectura española. Se trata del Mercado del Puerto, en las Palmas de Gran Canaria.

Este lugar, que en su día era utilizado para vender los productos frescos del día, está compuesto por una enorme galería alargada y con soportales hechos de barras metálicas al estilo modernista. Hoy en día ha sido nombrado Bien de Interés Cultural y es típico ver terrazas y puestos en los famosos soportales.

mercado las palmas
Mercado de Las Palmas. | Shutterstock

La Casa del Cura

A pesar de que lo más llamativo de Gustave Eiffel eran sus vertiginosas y grandes estructuras metálicas, el arquitecto podía hacer también otro tipo de diseños y muestra de ello es la Casa del Cura, ubicada en la localidad murciana de Ulea.

En este caso, lo más curioso de la construcción es su historia. Eiffel estuvo yendo durante años a recibir baños termales en la localidad para tratar sus problemas de reuma y, después de encariñarse con el lugar, su buen amigo José Ríos Torrecillas le pidió que diseñara los planos de una residencia.  En la actualidad, se la conoce como la Casa del Cura o Casa Parisina y consta de tres plantas y una llamativa fachada rosa de estilo modernista. Hoy en día sirve como casa para el párroco de Ulea. Y es que, como se ve, Eiffel era capaz de hacer cualquier cosa.