San Borondón, la isla fantasma de Canarias

San Borondón, una isla de leyenda en Canarias

¿Sabías que en el archipiélago de las Canarias existe una novena isla? Se trata de la isla fantasma de San Borondón, la protagonista de una leyenda que ha acompañado durante muchos siglos esta región española. Algunos dicen que la han visto, otros que la han pisado: la realidad difiere según quién la cuenta. Para evitar confusiones, aquí todas las claves para conocer más sobre la isla fantasma de San Borondón de las Islas Canarias.

¿Qué es la isla de San Borondón?

Panorámica desde La Gomera donde puede verse La Fortaleza oculta entre la niebla
Panorámica desde La Gomera donde puede verse La Fortaleza oculta entre la niebla. | Shutterstock

Se trata de una leyenda popular que se remonta a muchos siglos atrás. Cuenta que existe una novena isla en el archipiélago canario con la capacidad de aparecer y desaparecer. Su nombre: la isla fantasma de San Borondón. También conocida como la “isla de San Brandán”, fue tal la creencia de la existencia de dicha isla que en muchos mapas fue cartografiada, por lo que hasta cierto punto se conoce su ubicación y tamaño. Sin lugar a dudas, y dadas sus características, podría ser una de esas islas secretas en España para desaparecer unos días.

Según las referencias, la isla de San Brandán se localiza a unos 550 kilómetros en dirección oeste del archipiélago, alejada de la isla de El Hierro y de La Palma. Ahora bien, otros testigos recogidos durante años afirman haberla visto entre estas dos últimas y La Gomera, estando mucho más cercana de lo que se puede imaginar.

En lo que respecta a su tamaño, en los mapas donde se ha cartografiado y en los documentos datados se indica que tendría un tamaño de casi 480 kilómetros de largo y 155 de ancho. Tendría una forma de concavidad en el centro, mientras en los laterales dos crestas montañosas elevadas. Los testigos que se han recogido sobre personas que han llegado a ella dicen que “la Inaccesible” está repleta de vegetación y cubierta siempre por una niebla que evita ser encontrada con facilidad. La isla de San Borondón ofrecería un paisaje repleto de contrastes, como muchas otras del archipiélago canario.

El origen de la isla fantasma de San Borondón

Currach, la embarcación que usó San Brandán para navegar en sus travesías
Currach, la embarcación que usó San Brandán para navegar en sus travesías. | Shutterstock

Tanto el nombre como el origen de la leyenda de esta isla viene de un monje llamado San Brandán el Navegante. Este abad, de origen irlandés, utilizaba una peculiar embarcación para evangelizar el Mar del Norte. Denominadas currach, fue capaz de navegar por todo el mundo alcanzando los rincones más remotos, como Groenlandia o las islas Feroes.

La leyenda comienza cuando otro monje, conocedor de las habilidades de navegante de San Brandán, le pidió que fuera a dicha isla a rescatar a su hijo. Junto a una tripulación de una quincena de hombres, el monje irlandés se lanzó al mar durante siete años para encontrar la isla. Encontraron la denominada Isla Pez, un islote que se sumergía y emergía de forma constante y donde aprovecharon para celebrar la Pascua.

Durante esta festividad, la isla retumbó y se despertó. Porque el islote en realidad era un pez gigante llamado Jasconius, moviéndose por las aguas hasta guiar a San Brandán a la que actualmente se le conoce como la isla fantasma de San Borondón.

Expediciones y avistamientos de la isla de San Borondón

Conocida la leyenda, cabe destacar que durante muchísimos siglos se lanzaron expediciones de todo tipo para encontrarla, sobre todo durante el periodo comprendido entre el siglo XVI y el XVII. Así pues, se recogen expediciones de Fernando de Viseu, familiar del portugués Don Enrique el Navegante, y Hernando de Troya y Francisco Álvarez, habitantes de la isla de Gran Canaria, con escaso éxito.

Algunas otras exploraciones parecieron conseguir su objetivo. Por ejemplo, la de Hernán Pérez de Grado en el año 1570. Detalló no sólo como encontró la costa de la isla de San Borondón, sino también que perdió parte de la tripulación que le acompañaba en la misma. O la experiencia de Pedro Vello, un navegante portugués que pasaba cerca del archipiélago y debido a las circunstancias climatológicas tuvo que refugiarse en ella. A pesar de todo lo narrado, las siguientes expediciones no tuvieron tanto éxito como para encontrar a la legendaria isla.

También se hicieron conocidos los escritos del británico Edward Harvey, un joven que afirmó haber estado en la isla y que logró reflejar lo que se encontró a través de su pluma. A pesar de ello, nunca se consideraron estos escritos con rigor científico. Es más, incluso se creyeron que todo surgió de la imaginación del muchacho.

Algo más cercano a nuestra actualidad, el diario ABC, en el año 1953, publicó una fotografía de la que afirmaba ser la Isla de San Borondón. Mucho más adelante, en 2003, un aficionado logró grabar un vídeo de la isla que permite apreciar mucho mejor el fenómeno que hay detrás de esta leyenda.

La realidad tras la isla fantasma de San Borondón

Mismo efecto de espejismo en otras partes del mundo
Mismo efecto de espejismo en otras partes del mundo. | Shutterstock

Y es que. a pesar de la gran dificultad de encontrar la isla durante muchos años, que fuera cartografiada fue el primer paso para oficializar su presencia en el archipiélago canario. En el Tratado de Alcáçovas, en donde España y Portugal se repartían el océano Atlántico, la isla de San Borondón fue asignada al primero de ellos a pesar de todas las incertidumbres de su existencia.

¿Pero qué hay detrás de toda la leyenda? Simplemente se trata de un efecto óptico conocido como Fata Morgana. Este se produce cuando una gran acumulación de nubes se forman en el horizonte, que junto a una inversión térmica produce que el espejismo que se contempla en la lejanía parezca real.

A pesar de todo, la leyenda sigue muy viva y arraigada en la cultura local, por lo que los habitantes del archipiélago canario la consideran como una más entre sus islas. Pintores, poetas y escritores han creado muchísimo arte basado en su creencia, formando parte del imaginario colectivo.

En definitiva, y a pesar de ser una leyenda, si estás recorriendo una de las rutas senderistas de las Islas Canarias y encuentras en el horizonte una que no reconoces, probablemente sea ella. Aprovecha para sacar fotos y disfrutar de la leyenda de esta isla, o sólo disfruta del momento para contemplar este peculiar efecto óptico que tantas historias ha inspirado.