El teatro más antiguo de Europa con programación ininterrumpida: es del siglo XVI y se encuentra en España
Un antiguo corral de comedia medieval convertido en teatro nacional. Una construcción que vio surgir las historias de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro español.
Un antiguo corral de comedia medieval convertido en teatro nacional. Una construcción que vio surgir las historias de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro español.
El Teatro Español, conocido como Corral del Príncipe o Teatro del Príncipe, está ubicado en Madrid, junto a la Plaza de Santa Ana. Es el epicentro del Barrio de las Letras. Tiene su origen en el siglo XVI y fue un antiguo corral de comedias, lo que lo convierte en uno de los teatros más antiguos de Europa, ya que nunca ha dejado de estar en funcionamiento. Actualmente, es uno de los principales teatros de la ciudad, donde se representan algunas de las obras nacionales e internacionales más populares.
De corral de comedias medieval a teatro nacional
El Teatro Español es un claro testigo de la historia de Madrid, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. En sus orígenes fue un corral de comedias medieval, lo que significa que en él se realizaban pequeñas actuaciones de cualquier arte escénica. Era el lugar donde se estrenaban muchas de las piezas que, después, serían grandes clásicos en nuestra literatura.
A mediados del siglo XVI, se representaban actuaciones en el solar donde se encuentra el teatro. Primero, en el Corral de la Pacheca, alquilado por las Cofradías de la Soledad y de la Pasión, para sufragar los gastos de caridad y hospitales con el beneficio de las entradas. Sin embargo, no fue hasta el año 1582 cuando se construyó el teatro de forma estable, conocido popularmente como el Corral del Príncipe, debido a la calle de su ubicación con ese mismo nombre. El 21 de septiembre de 1583, abrió sus puertas y fue el lugar donde los mejores autores del Siglo de Oro estrenaron sus obras.
La cofradía vendió al Ayuntamiento de Madrid el teatro debido a sus necesidades económicas. En 1735, el arquitecto Pedro de Rivera construyó las plantas del teatro; unos planos y estructura que coinciden exactamente con los actuales.
Durante el reinado de Isabel II, el Corral del Príncipe se convierte en teatro nacional, pasando a llamarse Teatro Español. Según la ley promulgada en 1850, fue debido a que estaba dedicado principalmente a la representación de obras de autores nacionales. El Ayuntamiento de Madrid recuperó la propiedad en 1851.
La arquitectura del Teatro Español tras numerosos incendios
La arquitectura del Teatro del Príncipe ha sufrido numerosos cambios que han sido un claro ejemplo de todos los estilos de la historia de la ciudad. En sus inicios tenía una arquitectura sencilla, con una fachada de apenas 13 metros, cuatro puertas de acceso y una lona que hacía de techo.
En 1600, se añadió una planta y años más tarde otras dos, con espacio para estancias laterales y una imagen anticipada de lo que después serían los palcos. El corral llegó a albergar más de 500 espectadores de pie y 300 asientos, incluso disponía de aposentos para los nobles y curas de la época. Se mantuvo hasta el año 1735, cuando el arquitecto Juan Bautista Sachetti construyó la estructura, junto con Ventura Rodríguez. Se inspiró en un teatro al estilo italiano.
En 1802 el teatro sufrió un incendio que arrasó con prácticamente toda la estructura, dejando tan solo en pie la fachada. Juan de Villanueva, arquitecto del Museo del Prado, fue el encargado de reconstruirlo. El teatro actual aún cuenta con la fachada neoclásica de dicha reforma, con balcones y un frontón triangular.
Años más tarde, Julián Romea realizó una serie de mejoras que hicieron que la disposición de la sala sea así en la actualidad. Desde la supresión de bancos o la construcción de palcos en los cuatro pisos, hasta la implantación de butacas en el patio, entre muchas otras. En 1887, el teatro estuvo a punto de desaparecer debido al mal estado provocado por una serie de incendios, pero una campaña popular lo impidió y fue reconstruido por Ramón Guerrero. Bajo la dictadura de Primo de Rivera, Pablo Aranda mejoró los mármoles y sus instalaciones técnicas.
Tras 14 reformas en toda la historia, en 1995 se realizó la última gran reforma, con una ampliación del teatro, añadiendo una cafetería, una sala de exposiciones, una biblioteca y una sala de ensayos. Los encargados fueron los arquitectos Andrés Oñoro y Enrique Ortega.
En la actualidad, se trata de un edificio de estilo neoclásico con un gran valor artístico e histórico. Está considerado uno de los teatros más bonitos de España. Dispone de la Sala Principal con un marcado estilo italiano, con tres alturas de palcos, la Sala Margarita Xirgu y la Sala de los Balcones, por donde se accede a los balcones de la fachada principal.
La cuna de algunos de los dramaturgos españoles más importantes
En sus inicios, fue un corral de comedias muy diferente al teatro a la francesa de la actualidad. El Teatro Español tiene una historia repleta de curiosidades, sucesos como incendios o numerosas transformaciones. Es el teatro más antiguo de España. En esta ubicación, se realizaban representaciones teatrales en el siglo XVI, era un corral de comedia medieval. Además, nunca ha dejado de estar en funcionamiento, lo que convierte al teatro en uno de los más antiguos de Europa.
Es un referente del Siglo de Oro. Tiene una gran importancia histórica gracias a que durante esta época y las siguientes, pasaron por las tablas del teatro todos los grandes dramaturgos, como Lope de Vega, Tirso de Molina o Moratín.
Durante el corral de comedias y los primeros años del teatro, la figura de los “mosqueteros” era de gran importancia. Eran los espectadores hombres que veían las representaciones de pie en el patio, era la zona más bulliciosa y los encargados de decidir si el espectáculo era o no exitoso. Este apodo hace referencia al sonido que hacían, parecido al retumbar de los mosquetes. Era tal la importancia del teatro entre los habitantes madrileños que entre las compañías de corrales de comedias y sus públicos surgieron disputas, formándose dos bandos, denominados “los chorizos”, a los del Teatro del Principie, y “los polacos”, a los del Teatro de la Cruz.
Cada camerino del teatro tiene el nombre de un dramaturgo español. Lope de Vega, Calderón de la Barca, Cervantes, José Zorrilla, Valle-Inclán o García Lorca, entre muchos otros.
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