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Declarado Conjunto Histórico: el pintoresco pueblo de piedra con un castillo enclavado junto a la Sierra de Francia

Casas de piedra, calles empedradas y una torre medieval se alzan entre frondosos bosques en uno de los pueblos medievales más bonitos de Salamanca.
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Casas de piedra, calles empedradas y una torre medieval se alzan entre frondosos bosques en uno de los pueblos medievales más bonitos de Salamanca.

Esta antigua localidad episcopal tiene un típico casco urbano serrano excelentemente conservado. Asimismo, cuenta con una singular plaza de toros y gran tradición artesana, todo ello perfectamente integrado en su medio natural. Su castillo medieval es lo mejor que ver en esta localidad. A continuación, la historia y lo mejor que ver en San Martín del Castañar.

Asimismo, más que centrarse en grandes hitos patrimoniales, lo ideal si se viaja a estos parajes es sumergirse en el ambiente local durante varios días. Muy cerca está la famosa localidad de La Alberca y la menos conocida, pero también interesante, Miranda del Castañar. Las rutas se enmarcan en el la encantadora Sierra de Francia. Otra alternativa, si se quiere dedicar una jornada a un enclave más urbano, es dirigirse a Salamanca.

Un poco de historia sobre San Martín del Castañar

San Martín del Castañar
Coso de San Martín del Castañar. | Shutterstock

Para entender correctamente aquello que ver en San Martín del Castañar, es recomendable primero conocer su historia. Al respecto, se ha constatado su ocupación en época romana, con una calzada y un puente de tal periodo que lo atestiguan. Otro importante vestigio es una estela de piedra en la que está grabada una luna creciente, dedicada a la madre del centurión Reburrus, llamada Bolosea, hija de Brevio. Dicha losa reposa ahora en el atrio de la iglesia parroquial.

Entre finales del siglo VI y comienzos del VII, San Martín del Castañar fue ocupada por los visigodos. Así lo testimonia el poblado de La Legoriza, campamento minero-metalúrgico gótico. Sin embargo, su denominación como San Martín se debe a los repobladores de origen francés traídos por Raimundo de Borgoña a finales del siglo XI. A ellos se deben también los topónimos Sierra de Francia, Río Francia o los apellidos Gascón, Cascón, Barés o Bernal.

Por otra parte, el añadido «del Castañar», se emplea también en otra población cercana. Tal referencia es obvia, apuntando a la abundancia de estos árboles en la zona. Gracias a ellos se desarrollaron artesanías de cestería que han subsistido hasta la actualidad. Al producirse la repoblación el rey Alfonso IX de León, este le encomienda la población y defensa de la localidad a la poderosa diócesis de Salamanca. En el siglo XII, el obispado debió de empezar a construir la muralla y el castillo de San Martín del Castañar. Con ello, se protegió a los colonos traídos por Raimundo de Borgoña desde más allá de los Pirineos.

En el siglo XV, San Martín cambió de señor, pasando a depender de la poderosa familia Zúñiga. Primero fueron señores y luego condes de la vecina Miranda del Castañar. De esa familia dependerá la localidad hasta la desaparición de los señoríos a comienzos del siglo XIX.

A partir de 1492, cierto número de judíos conversos, regresados de Portugal y asentados en la Sierra de Francia, dejaron como herencia los bordados de sus trajes típicos de serrano y serrana. También legaron el baile del ramo en agosto en honor a la Virgen. Más tarde, Alfonso IX de León donó el lugar al obispo de Salamanca. Una bula papal menciona un monasterio de Sancti Martini a Castanato, lo que demuestra la importancia de este enclave dentro de la diócesis de Ciudad Rodrigo.

Finalizando el siglo XVI, la población deseaba liberarse de la autoridad episcopal. Tras diversos avatares, pasó a depender de la Corona y por entonces alcanzó un número de habitantes importante, cercana los 400 habitantes. En el Catastro de la Ensenada de 1752 se registra ya un notable descenso. No obstante, el Catastro de Madoz de 1845 y el posterior de 1860 registraron su máximo poblacional cercano al millar de habitantes.

Sin embargo, a comienzos del siglo XX, las emigraciones a Argentina y Panamá mermaron su población. Ya en los 60, las zonas industrializadas de Guipúzcoa, Vizcaya y Madrid atrajeron a sus jóvenes emigrantes. Actualmente, San Martín del Castañar es una población agrícola con un importante atractivo turístico. Se produce un gran pico al respecto en verano, con las fiestas patronales y el campamento arqueológico de La Legoriza como acicates.

Qué ver en San Martín del Castañar, un oasis en plena naturaleza

Vista de San Martín del Castañar.
Vista de San Martín del Castañar. | Dreamstime

La arquitectura tradicional de San Martín del Castañar destaca por los hermosos corredores orientados al sol. Con ellos es posible calentarse la mayor parte del año, algo importante con el frío clima local. Esto se puede apreciar en muchas viviendas el entramado mudéjar, así como en la colocación de escudos de piedra y otros adornos pétreos. La mayor parte de sus casas son de los siglos XV y XVI y conservan sus fachadas originales.

Un pequeño pueblo de bonita arquitectura medieval

La calle principal se ensancha cuando desemboca en una fuente para después abrirse hacia un pasadizo. El paso corresponde al antiguo palacio del señor de la localidad, el obispo de Salamanca. A tal autoridad perteneció el pueblo antes de pasar al condado de Miranda.

Al fondo queda la iglesia de San Martín, que se singulariza por su enorme espadaña rectangular y ha sido declarada Monumento Histórico-Artístico. Conserva del original románico-mudéjar (siglo XIII) la portada, entre otros elementos. No obstante, sufrió múltiples reformas en los siglos XVI y XVII. Al ser restaurada, se liberaron los muros y arcos moriscos de separación de naves del encalado y se remozó el artesonado mudéjar. Entre las obras valiosas que contiene está el Cristo del Miserere (siglo XVI), que preside el retablo mayor, y la imagen de la Virgen de la Gracia (siglo XVI).

Detrás de la iglesia se encuentran las ruinas del castillo de San Martín del Castañar (siglos XII y XIV). La diócesis de Salamanca fue la encargada de levantarlo, y entre sus restos se conservan dos muros de la Torre del Homenaje. Declarado Bien de Interés Cultural, en el siglo XV se convirtió en un palacio fortificado bajo las órdenes de los condes locales. La adaptación a vivienda fue realizada por estos mismos para su hija, casada con un noble de San Martín.

Al lado de las ruinas del castillo está el Coso de San Martín del Castañar. Se trata de un espacio rectangular en el que se construyeron unos graderíos cubiertos. Por su parte, los burladeros de piedra han sido recubiertos de madera para que los toros no se destrocen las astas. Según sus habitantes, tan peculiar coso es el segundo más antiguo de España, si bien la disputa sobre este lugar se libra con sus vecinos de Miranda y los de la la cercana Béjar.

Por otro lado, en los bajos de la Plaza Mayor se sitúa un museo etnográfico que explica las tradiciones serranas. A las afueras, están las ermitas del Socorro y del Humilladero, ambas situadas en un paraje bucólico con abundante agua. La antigua calzada romana atraviesa un puente de similar época, desembocando en las ruinas del convento de Gracia. Este antiguo monasterio franciscano fue abandonado durante la Desamortización del siglo XIX, y se afirma que acogió reliquias consideradas auténticas y muy importantes, como una espina de la corona de Cristo, un trozo de la cruz, tres pedazos de la vara de Moisés y un mendrugo de pan de la Última Cena.

Descubriendo los alrededores de San Martín del Castañar

Siguiendo con lo que ver en San Martín del Castañar y alrededores, por la carretera SA-220 se accede al cercano pueblo de Sequeros. Este alberga la iglesia de San Sebastián, de estilo neoclásico. En la localidad, coinciden la arquitectura popular propia de la zona con caserones de aspecto modernista. Frente a la iglesia se sitúa el Centro Temático León Felipe, en honor al poeta, que vivió de niño en Sequeros. El espacio realiza programas educativos en relación con el teatro, la lengua y la tradición oral.

Mientras tanto, en la calle del Teatro se encuentra un pequeño teatro neoclásico rehabilitado para celebrar en él representaciones a lo largo del año. Por un paseo que rodea la ermita del Humilladero se accede a la iglesia de Robledo, de origen medieval identificada por sus grandes contrafuertes. Su interior, muy reformado, está cubierto por un artesonado muy decorado. Un camarín de doble nicho acoge las reliquias de Simón Vela, quien halló la imagen de la Virgen de la Peña. También los restos de la Moza Santa o profetisa Juana, una joven virtuosa de la localidad. La leyenda le atribuye el anuncio, en su lecho de muerte, de la aparición de la Virgen.

Datos prácticos para visitar San Martín del Castañar

Coordenadas

40º 31’ 23’’N, 0º 03’ 53’’W

Distancias

Salamanca 72 km, Madrid 285 km

Aparcamiento

Sin dificultad.

Altitud

834 m

Habitantes

234 (2024)

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