Enclavado en un parque natural: el pueblo blanco de Málaga que conserva un puente árabe y un antiguo alminar
Esta bella y peculiar localidad de Málaga destaca por su alta ubicación en plena Sierra de Almijara. Su papel histórico viene marcado por ser un activo escenario de la rebelión de las Alpujarras. Actualmente produce uno de los vinos más singulares de Málaga. No te pierdas la historia y lo mejor que ver en Salares.
Salares, un pueblo blanco custodiado por un alminar
Perteneciente a la Axarquía, Salares es la tierra de los excelentes vinos con D.O. Málaga y Sierras de Málaga y deliciosos caldos. Más allá de la gastronomía, destacan sus monumentos, entre los que sobresale la iglesia parroquial de Santa Ana con su alminar nazarí, así como la Casa del Torreón. El paseo por sus calles lleva al menos una mañana.
Una gran alternativa para completar el fin de semana es acudir al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. También son opciones acertadas Frigiliana y Nerja, esta última con una célebre cueva. La capital provincial, Málaga, tiene muchos elementos que disfrutar.
El fascinante pasado de Salares
Antes de tratar lo mejor que ver en Salares conviene repasar algo de su historia. Así, tan abrupta localización fue poblada por los fenicios y más tarde por los griegos. Sin embargo, serían los romanos quienes dejarían la huella mayor en el paisaje. Su industria explotó un cercano yacimiento de sal. También fueron ellos quienes bautizaron el lugar como Salaria Bastitanorum.
Hubo tanto dominio visigótico como bizantino de Salares, aunque no existen vestigios de tales pueblos. Los musulmanes la tomarían en el 714, pasando a formar parte de la Cora de Rayya. De finales del siglo IX a comienzos del X fue parte del territorio rebelde de Omar ben Hafsún. Más tarde quedaría en manos de la Taifa de Málaga hasta ser absorbido por el Reino de Granada.
Durante la guerra civil entre Boabdil y El Zagal, la Axarquía se mantuvo fiel a éste último hasta el 27 de abril de 1487, cuando se entregó la gran Plaza Fuerte de Vélez-Málaga. Solo dos días después se entregó, mediante capitulación, a los Reyes Católicos. Consiguieron el compromiso real de mantener sus casas y condiciones de vida. El señorío jurisdiccional sobre este territorio recayó en doña Catalina de Ribera, viuda del adelantado mayor de Andalucía don Pedro Enríquez.
Desde el inicio hubo fuertes tensiones entre los moriscos y las autoridades. La situación se intentó controlar, el 22 de septiembre de 1500, con la firma de una capitulación general de la población. Esto supuso que todos se convirtieran al cristianismo a cambio de mantener su lengua y costumbres, así como una equiparación fiscal.
Durante los siguientes sesenta años, los ataques berberiscos y los incumplimientos de los señores cristianos hicieron que todo estallase en la Navidad de 1568. Entonces Salares se erigió como uno de los principales escenarios de la insurrección de las Alpujarras. Los eventos culminaron con la expulsión morisca tras su derrota en la batalla del peñón de Frigiliana. En este tiempo fue decisivo el papel del cabecilla levantisco llamado Martín Alguacil.
En 1884 tuvo lugar un grave terremoto que afectó notablemente a la población. Hoy se muestra como un típico pueblo malagueño, conservando el alma de las distintas civilizaciones que han pasado por él.
Qué ver en Salares: los restos del pasado andalusí
El puente andalusí de Salares, reforzado en épocas posteriores, es un buen inicio de recorrido. De un único ojo, se conserva en un excelente estado de conservación. Desde él toca avanzar hacia el níveo e intrincado casco urbano. Esta tarea debe de hacerse a pie, pues las calles mantienen la estructura medieval árabe. En general, el conjunto destaca más que sus partes, haciendo del pulular entre sus casas un placer.
Como suele ser habitual, el edificio más notable que ver en Salares es su templo parroquial. Su fundación se remonta a poco tiempo después de su reconquista, en tiempos de los Reyes Católicos. Por entonces se decidió asentarlo sobre el mismo solar de la mezquita musulmana. Así, la iglesia parroquial de santa Ana aún presenta los rasgos de una construcción del siglo XVI. El estilo mudéjar con que se edificó inicialmente sigue siendo visible. De una sola nave, en su interior sobresale la armadura que la cubre. Recientemente han sido descubiertas unas pinturas murales de la etapa fundacional.
Por su antigüedad y belleza destaca el alminar de la iglesia de Santa Ana. De época nazarí, en su día fue reutilizado para acoger el cuerpo de campanas de la iglesia. El edificio fue levantado originalmente en los siglos XIII y XIV. El principal material constructivo fue el ladrillo rojo, en cuya superficie se percibe todavía la característica decoración geométrica en forma de sebka. Cerca de la iglesia se halla la Casa del Torreón, que se cree también edificada sobre una construcción musulmana.
Para terminar con lo que ver en Salares, no hay que olvidar sus tabernas. En ellas se puede degustar el vino local, elaborado en los lagares próximos a base de apretados racimos de la singular uva Romé negra. La situación del pueblo, en plena Sierra de Almijara, propicia una visita a este entorno. En la reserva natural sobresalen los pinos carrascos y las cabras montesas.
Datos prácticos para visitar Salares
- Coordinadas: 36° 51′ 17.8″ N, 4° 1′ 27.88″ W
- Distancias: Málaga 63 km, Vélez Málaga 34 km, Sevilla 241 km, Madrid 550 km
- Altitud: 540 m
- Habitantes: 198 (2024)
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