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Surcada por un río con un puente medieval: la ciudad catalana que conserva un imponente templo romano

En la provincia de Barcelona, en pleno corazón de Cataluña, se halla una bonita ciudad medieval que muestra el legado de Roma a través de uno de los templos clásicos mejor conservados de España.
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En la provincia de Barcelona, en pleno corazón de Cataluña, se halla una bonita ciudad medieval que muestra el legado de Roma a través de uno de los templos clásicos mejor conservados de España.

Se trata de una antiquísima sede episcopal que fue el escenario de sonadas rebeldías, como la sublevación de los austricistas contra Felipe V y las guerras carlistas. Vic también es célebre por su arquitectura medieval y su tradicional producción de embutidos.

Hay mucho que ver en esta ciudad, pues su casco histórico encierra numerosos templos, casonas y museos que se descubren a continuación. La visita puede ocupar algo más de un día, y para completar la escapada se puede tomar la autopista en dirección norte para llegar rápidamente a Ripoll, una localidad de similares características y con un magnífico monasterio. Más adelante, la excursión puede continuar hacia el este, hacia Sant Joan de les Abadesses y Olot.

Vic, una de las ciudades más importantes en la historia de Cataluña

Puente de Queralt con la catedral de Vic al fondo.
Puente de Queralt con la catedral de Vic al fondo. | Dreamstime

Los monumentos que hay que ver en Vic están ligados a su dilatada historia. Esta ciudad tiene su origen en los íberos llamados ausetanos, por habitar en Ausa (siglo IV a. C.). Los romanos también controlaron este lugar e incluso fundaron aquí un municipio. Bajo el reino visigodo se convierte en sede episcopal hacia el 516, condición que marcaría su evolución histórica.

Los árabes conquistan la localidad y arrasaron la catedral hacia el año 717, aunque pronto serían expulsados por los francos. En el año 826, será el noble godo Aissó quien subleva a gran parte de los nobles godos de la Marca Hispánica frente al recién nombrado conde de Barcelona, Bernat de Septimania.

En el 878, el conde de Barcelona Wifredo el Velloso promueve la atracción a Vic de nuevos moradores. Crea el condado de Osona, refundándolo como Vicus Ausonae (arrabal de Ausona), del que procede el nombre de Vic. Hasta el año 1038 no se procede a consagrar la catedral, cuyo obispo sería uno de los señores de la ciudad, rivalizando con la familia Montcada, que desde su fortaleza detentaba el señorío civil.

En 1316, el titular de la diócesis cede su dominio al rey. En 1450, Alfonso V unifica ambas autoridades al comprar a los Montcada sus derechos señoriales. Con el final del Medievo, la historia de Vic entra en una regresión progresiva acentuada por las guerras internas y las mantenidas con Francia. No obstante, desde 1599 funciona una Universidad Literaria que mantiene su actividad hasta el siglo XVIII.

En mayo de 1705 se reunieron un grupo de partidarios del archiduque Carlos de Austria de la comarca de Osona para firmar el llamado «Pacto de los Vigatans». Estos eran una unidad paramilitar que el día 1 de julio proclamaron rey de España al archiduque Carlos, en la Plaza Mayor de de Vic, dando comienzo a la guerra de sucesión en Cataluña. El 2 de noviembre de 1713, uno de los firmantes del «Pacto de los Vigatans», el líder militar apodado 'Bac de Roda', fue ahorcado en la misma plaza en que se había proclamado al archiduque ocho años antes.

La ciudad se recuperó durante ese mismo siglo XVIII, lo que se tradujo en la expansión de su casco urbano, progreso que se verá interrumpido por la guerra de la Independencia. El 20 de enero de 1810 el ejército francés del general Souham derrotó en la batalla de Vic a las tropas españolas que comandaba el general Enrique O’Donnell.

Durante el siglo XIX, la ciudad se convierte en un activo foco cultural por la puesta en marcha de su seminario, un ambiente clerical que fomentó las simpatías carlistas en la zona. En 1874, los carlistas ocupan la ciudad manteniéndose en ella durante varios años, hasta que el año 1882 se derribaron sus murallas.

Qué ver en Vic, ciudad medieval con vestigios de Roma

Templo Romano de Vic. | Shutterstock
Templo Romano de Vic. | Shutterstock

Comenzamos la visita por el centro histórico de Vic frente al templo romano (siglo II), reconstruido en el siglo XIX, que destaca por su característico frente columnado de estilo corintio. Su existencia había quedado oculta al encontrarse cubierto por construcciones del Castillo de los Montcada (siglo XI), del que quedan escasos restos, pues fue demolido.

El templo catedralicio de Vic es de origen románico (siglo XI) conservándose su torre-campanario y la cripta del edificio original. A pesar de que la catedral actual (siglo XVIII-XIX) sigue una estética neoclásica, también conserva de época medieval su claustro. El asalto de 1936 no destruyó el retablo de alabastro (siglo XIV) ni la capilla barroca de Sant Bernat Calbó, pero los murales ejecutados por Josep María Sert tras la guerra civil sustituyeron a los que fueron quemados en el ataque.

Todavía quedan vestigios del Palacio Episcopal del siglo XII en el edificio del XVII. Es curiosa la galería de retratos de los titulares de la diócesis en la Sala de Sínodos. El Museo Episcopal de Vic es uno de los más importantes y antiguos de España, cuya rica colección incluye un buen número de esculturas y pinturas medievales.

La muralla, el puente medieval y el extenso patrimonio eclesiástico

La muralla del siglo XII se amplió en el XIV, bajo el mandato de Pedro III. Aún son visibles parte de sus muros en la rambla dels Montcada, cerca de la cual, siguiendo una antigua vía romana, recomendamos fijarse en la hermosa silueta románica del Puente de Queralt (siglo XI).

De la iglesia de la Piedad (siglo XVII) destacamos su antigua puerta, procedente de un templo anterior, y las esculturas barrocas realizadas por Francesc Morató. En la iglesia de los Dolores (siglo XVIII) disfrutamos de sus pinturas de finales del XIX y del retablo principal, una copia del original quemado en 1936. De este templo sale cada año una tradicional procesión de armados que tiene lugar el Domingo de Ramos.

El convento de Santa Teresa (siglo XVII) tiene un espectacular altar mayor, así como un notable monumento de Semana Santa. En cuanto al convento de Sant Domènec (siglo XVIII), destacamos el claustro y las pinturas murales de la capilla mayor.

En el lugar donde estaba el templo de la Mercé, destruido en 1936, se halla ahora la iglesia de Sant Antonio María Claret. Es una obra de la posguerra, célebre por acoger las reliquias de su titular. En el contiguo edificio del convento de la Mercé existe un pequeño museo dedicado al santo. El célebre Seminario de Vic, por su parte, cuenta con un magnífico templo, San Just (siglo XVI), que perteneció a los jesuitas y posee un interesante retablo barroco.

Las casas y palacios de Vic, seña de la riqueza de la ciudad

Mercadal o Plaza Mayor de Vic, con interesantes edificios modernistas.
Mercadal o Plaza Mayor de Vic, con interesantes edificios modernistas. | Dreamstime

El epicentro de la ciudad de Vic es el Mercadal, una plaza porticada a la que asoman viviendas notables como la medieval casa Beuló, así como las modernistas de las familias Costa, Cortina y Comella. Junto a ella, se encuentra el ayuntamiento de estilo gótico y reformado en el siglo XVII, a cuyo lado está la casa natal de Sant Miquel dels Sants, patrón local.

Entre las mansiones nobiliarias que ver en Vic destacamos la de los Cortada (siglos XVII-XVIII), que alberga importantes decoraciones murales en su interior. Por ejemplo, la renacentista casa Galadies (siglos XVI y XIX), la gótica de Ramón Salà (siglo XV), la casa Bayés (siglos XV-XVI y 1906), que albergó la Universidad Literaria, y la casa Parrella (siglo XVIII) con su jardín colgante relacionado con la muralla.

También hay viviendas modernistas, como la ajardinada casa de Masferrer (siglos XIX-XX) con muros esgrafiados. Además, destacan también las de Anita Colomer (1907) y Ricart (finales del siglo XIX), levantada junto al Palacio Episcopal.

El Hospital de la Santa Creu remonta su origen al siglo XIV. Las posteriores reformas respetaron la obra anterior incorporando al gótico original los estilos renacentista y barroco, al que pertenece la iglesia. En su frente, sobresale la torre-campanario y también es interesante el claustro (siglo XVIII). Por otra parte, aún existe la alberguería medieval que asistía a los romeros. Curiosamente, en el viejo hospital existe una botica abierta en 1933.

Del mismo modo, el Museo del Arte de la Piel es singular, y muestra la importante colección de Andreu Colomer de artes decorativas. Y en la noble casona palaciega que perteneciera a la familia Bojons (siglo XVII) está el centro monográfico dedicado al gran escritor local Josep Balmes. En el entorno de la ciudad hay sobresalientes monumentos como las iglesias medievales de Savassona, entre las que destaca Sant Feliu, de estilo mozárabe.

Datos prácticos para visitar Vic

Coordenadas

41° 55′ 52″ N, 2° 15′ 21″ E

Distancias

Barcelona 73 km, Madrid 617 km

Altitud

484 m

Habitantes

49 530 (2024)

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