Declarada Patrimonio de la Humanidad: la preciosa ciudad a orillas del Eresma con un castillo de cuento y un gran acueducto romano
Elevada sobre una alta peña y rodeada por el Eresma y el Clamores, hay mucho que ver en Segovia, Castilla y León. Una ciudad Patrimonio de la Humanidad en la que se siente la presencia de Alfonso X 'el sabio', Enrique IV 'el impotente', su hermanastra Isabel la Católica y el líder comunero Juan Bravo. A comienzos del siglo XX fue un foco internacional de cultura de la mano de los artistas Zuloaga y Antonio Machado. Entre sus murallas, templos y monumentos fascinantes, Segovia esconde auténticos tesoros por descubrir.
Breve historia de Segovia, una ciudad helada en el tiempo
En el siglo XVII se produjo el hundimiento de la economía ganadera y textil, pasando de 27 000 a 8000 habitantes en 1694. La creación en 1763 de la Real Compañía Segoviana de Manufacturas de Lana y la instalación en el alcázar del Real Colegio de Artillería (1764) solo mitigaron su declive. En 1862 se produce el incendio del Alcázar de Segovia, que sería remodelado.
En 1893 se instala en Segovia el ceramista Daniel Zuloaga. En 1908 instala su taller en la Iglesia de San Juan de los Caballeros, declarado Bien de Interés Cultural. Atrae allí a pintar a su sobrino Ignacio Zuloaga.
Ambos la convertirían en un foco de atracción para intelectuales y artistas modernistas, de la generación del 98 y del 14. Estos grupos popularizaron Segovia a nivel internacional. En 1919 es trasladado a Segovia el profesor Antonio Machado. Este poeta participaría en la creación de la Universidad Popular. Sería uno de los que izaron la bandera republicana en su ayuntamiento en 1931.
Ocupada por vacceos y arévacos, fue una ciudad romana. Durante los siglos I y II se construyó su famoso acueducto. Reconquistada por el conde Fernán González en el 923, sería luego perdida y recuperada. El rey taifa de Toledo Al-Mamun la atacó en el 1072.
Hacia 1085 sus milicias concejiles protagonizan la conquista de la actual provincia de Madrid. Quedó sometida a su jurisdicción. Se ha escrito que los segovianos fueron los últimos en llegar al campamento de Alfonso VI frente a Madrid. Al no haber lugar para ellos decidieron atacar la fortaleza, conquistándola.
En 1123 el Papa Calixto II reinstauraría su antigua diócesis visigótica. Ciudad de realengo fiel a sus reyes, entre los siglos XII y XVI fue residencia preferida de los monarcas. La constituyeron sede del Tesoro del reino y de la ceca en que se acuñaba la moneda. Apogeo al que contribuyó la ganadería trashumante, el comercio de la lana y la elaboración de los famosos paños segovianos.
El rey Alfonso X estudió el cielo desde una torre de su alcázar, protagonizando una célebre blasfemia. Enrique IV edificó bellos palacios. Su hermanastra Isabel 'la Católica' eligió el atrio de la iglesia de San Miguel para autoproclamarse reina. Ocurrió el 13 de diciembre de 1474.
Al mes siguiente allí se firmaría la Concordia de Segovia, por la que los reyes Isabel y Fernando acuerdan el “tanto monta” por el que se reparten el poder.
El 30 de mayo de 1520 los ciudadanos en la iglesia de San Miguel, donde solían celebrar sus ayuntamientos de vecinos, protagonizaron un linchamiento colectivo que desató las Guerra de las Comunidades.
La guarnición del alcázar se mantuvo fiel al rey. Fue cañoneada desde la catedral durante casi un año por los sublevados comandados por Juan Bravo. A causa de los destrozos en el templo, la catedral debió de ser reedificada a partir de 1525 en su lugar actual. Como castigo, el actual territorio de la provincia de Madrid fue segregada de la ciudad de Segovia.
Qué ver en la ciudad antigua de Segovia, reconocida como Patrimonio de la Humanidad
Antes de visitar Segovia recomendamos disfrutar una panorámica desde los miradores de La Lastrilla, en la carretera de Valladolid. Así se aprecia la emblemática imagen del navío de piedra.
La visita a Segovia intramuros se hace a pie: desde la Plaza del Azoguejo hasta el alcázar y vuelta. Es mejor dejar el coche en el aparcamiento.
Explorando Segovia intramuros
En la Plaza del Azoguejo se encuentra el magnífico Acueducto de Segovia. Desde allí podemos admirar la muralla de mampostería caliza y grandes sillares de granito. En su tres kilómetros de perímetro cuenta con 80 torres y cinco puertas.
Desde aquí podemos ascender por la Calle de Cervantes o Calle Real. Dejamos atrás el Mirador de la Canaleja y la Casa de los Picos, gótico-renacentista del siglo XV decorada con “puntas de diamante” en granito.
Pasamos al Palacio del Conde Alpuente, una construcción mudéjar del siglo XV. La precede una torre adornada con hermosos ventanales y la decoración de esgrafiado segoviano. Un poco más abajo se sitúa la Alhóndiga. Es un granero del siglo XV que ahora es sede del archivo municipal y sala de exposiciones.
Volviendo hacia Juan Bravo y en dirección a la catedral nos encontraremos con la Plaza de Medina del Campo, que contiene la Casa de Juan Bravo y el Torreón de Lozoya, palacio-fortaleza que fue propiedad de Francisco de Eraso, secretario de Felipe. También la Iglesia de San Martín, románica con elementos mozárabes y mudéjares en arquerías y capiteles.
Frente a San Martín está la antigua Cárcel Real (siglos XV-XVI). Muy próximo, sobre los restos del Palacio de Enrique IV, se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente.
Datos prácticos para visitar la ciudad de Segovia
- Coordenadas: 40° 57′ 0″ N, 4° 7′ 0″ W
- Distancias: Valladolid 119 km, Ávila 67 km, Madrid 90 km
- Altitud: 1000 m
- Habitantes: 51 525 (2024)
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