Construida entre volcanes: la ciudad modernista catalana en un entorno natural único
Antiguo señorío eclesiástico, Olot fue capital del arte cristiano catalán de finales del siglo XIX y principios del XX. También exhibe un importante legado de arquitectura modernista. Se trata de una ciudad con numerosos destinos de escapada en sus alrededores.
Hay mucho que ver en Olot, cuidada localidad emplazada en el Parque Natural de los Volcanes de la Garrotxa. Se puede disfrutar de diversas actividades de turismo activo, destacando los vuelos en globo por tan singular entorno. Sus templos y el museo de los volcanes son algunos de los atractivos que mencionamos en las siguientes líneas.
Entre las bellas poblaciones situadas en las inmediaciones, en las que se puede pasar media jornada de excursión, mencionamos al oeste Besalú, al este Ripoll y hacia el norte Sant Joan de les Abadesses y Camprodón.
Historia de Olot, ciudad modernista entre volcanes
La historia de Olot es más que interesante, y es conveniente echarle un vistazo para conocer qué ver en Olot. En el año 872, aparece el primer documento que se refiere a Olot, se trata de una confirmación de una donación por el emperador Carlos el Calvo. El comienzo de la historia de Olot es un templo conocido como El Tura, dedicado a Santa María, patrona de Olot.
En 1097, parte de este territorio pasó a formar parte de los dominios de la abadía de Ripoll, que lo controlaría durante muchos años. Sus responsables hicieron de esta villa el centro administrativo desde donde gestionar todas sus posesiones. Como consecuencia, se funda una nueva iglesia y una sede palaciega de los monjes de Ripoll, que promueve desde el siglo XII el crecimiento de Olot. En 1314, consigue de manos de Jaime II el privilegio de poder organizar una feria. El conde de Besalú, el rey Martín, también favoreció a la localidad.
En 1427, tuvo lugar un terremoto, que en febrero del año siguiente se repitió con mayor intensidad y efectos devastadores. Tras esto, el monarca Alfonso IV otorgó ayudas para la reconstrucción de la ciudad, que se levantaría en otro emplazamiento, aunque próximo al original. En el marco de la guerras remensas, al ser una villa favorable al rey Juan II, las tropas de la Generalitat saquearon en 1463 la villa.
Las epidemias y las sucesivas invasiones francesas provocaran un serio retroceso demográfico y económico en el siglo XVII. En ese grave periodo se solicitó y consiguió que los reyes Felipe III y Felipe IV le concedieran a la ciudad el privilegio de acuñar moneda.
Al desatarse desde el año 1705 la Guerra de Sucesión en el principado, las autoridades de Olot apoyaron al pretendiente, el archiduque de Austria. Por lo tanto, al renunciar este al trono y ser derrotados los rebeldes, el rey Felipe V derogó los antiguos privilegios. Sin embargo, esto no se tradujo al plano económico, pues resultó un siglo de paz que propició el crecimiento, en gran medida merced a la producción textil.Entre 1809 y 1812, la localidad estuvo en manos de las tropas de Napoleón, siendo una zona de intensa actividad guerrillera. Como antiguo territorio eclesiástico, fue una población con importantes simpatías a la causa carlista (de ideología absolutista e integrista en lo religioso). Por lo tanto, se produjeron enfrentamientos armados. Sobre todo, en la tercera de las guerras carlistas, en marzo de 1874, cuando el gerundense general Savalls asedia y conquista la ciudad, empleándola como capital durante un año.
A lo largo del siglo XIX, Olot se industrializa. Se forma una importante clase obrera que se organizó sindicalmente y en la que prendió el ideario anarquista. De esta manera, se convierte en un importante centro de conflictos laborales. En 1907, el rey Alfonso XIII le concede el título de ciudad, visitándola veinte años después. Desde mediados del siglo pasado, la ciudad adquiere otra vez un marcado aspecto industrial.
Qué ver en Olot, diálogo entre el arte y la naturaleza
Comenzamos la visita a lo que ver en Olot en la iglesia del santuario de Santa María del Tura. Se edifica entre los siglos XVIII y XIX en estilo barroco para sustituir a uno anterior, destruido por los terremotos. Además, el templo se quemó en 1936, perdiéndose su campanario barroco. Sin embargo, los sacerdotes consiguieron esconder la imagen románica de la patrona de la ciudad.
La Iglesia de San Esteban (s. XVIII) cuenta con un interesante frente realzado con una escalinata. En su interior, destacamos el altar obra del escultor Josep Clarà y algunos retablos que ver en Olot. Sus principales bienes, como el retablo de la Crucifixión del Maestro de Olot y una pintura de El Greco, se guardan en el museo parroquial. Entre los monumentos más relevantes que ver en Olot está también el conjunto conventual de El Carmen (ss. XVI-XVII). Conserva un espectacular claustro clasicista, mientras que la iglesia aún presenta rasgos góticos.
Carente de edificios románicos y góticos a causa del terremoto, uno de los edificios más antiguos de Olot es el Hospital de Sant Jaume. Del siglo XVI, destaca la portada renacentista de su iglesia y el claustro. También tiene interés el Teatro Principal de Olot que tiene su origen en un pequeño coliseo del siglo XVII ampliado durante la centuria siguiente. Tras un incendio adquiere su aspecto definitivo en 1887.
En el Olot industrial de finales del siglo XIX, trabajaron destacados arquitectos atraídos por la adinerada clase dirigente. Así, son abundantes las viviendas de lujo de estilo modernista. Sobresalen la de Masllorens, en la calle Cristòfor, dotada con imponentes balconadas; la Casa Pujador (1911), en la calle del Carme, con su poderosa torre historiada; la de Collellmir, construida en la calle Tomás Lorenzana con una tribuna de decoración cerámica; la de Gaietà Vila (1901), muy cerca de la iglesia de Sant Esteve y con un marcado aspecto medieval, y, finalmente, la de Solà Morales (1913), obra de Domènech i Montaner, quien ejecutó aquí una obra espectacular que incluye cariátides en su fachada.
El Museo de la Garrotxa tiene acomodo en el Hospicio (s. XVIII), diseñado por Ventura Rodríguez. En este inmueble de piedra volcánica y con un elegante patio clasicista se exponen las bellas artes catalanas desde el siglo XVIII. Especialmente, destacan piezas de la llamada Escuela paisajística de Olot, protagonizada por los Vayreda. También se conservan obras de los magníficos escultores locales Josep Clarà y Miquel Blay, del grupo de artistas cristianos del Cercle Artístic de Sant Lluc.
El Museo de los Santos está en la sede del antiguo taller decimonónico de imaginería religiosa denominado El Arte Cristiano, fundado en 1880. Por otra parte, la Casa-Museo Can Trincheria, con sede en una antigua casa del siglo XVIII, presenta un impresionante conjunto mobiliario y decorativo de la familia promotora. En su interior, se conserva un pesebre antiguo de gran interés.
Su plaza de toros (s. XIX) es la de mayor antigüedad del territorio catalán y tiene como particularidad su ubicación sobre un volcán. En la Torre Castanys, situada en el interior del Parc Nou, hoy está el Museu dels Volcans. Aquí se explican las particularidades geológicas de esta comarca gerundense. Cuenta, además, con un Jardín Botánico.
En Montsacopa se halla otro volcán. En la zona del camposanto municipal, y coronándolo, está la ermita de Sant Francesc (s. XIX), acompañada de dos torres de carácter militar que fueron levantadas durante la tercera guerra carlista. Olot está rodeada de otros volcanes como los de La Garrinada, Bisaroques y Montolivet. Este último es transitable por caminos y recibe su nombre de la comunidad capuchina que se asentó en la zona en el siglo XVII.
Datos prácticos para visitar Olot
Coordenadas
42° 10′ 55.9″ N, 2° 29′ 20.46″ E
Distancias
Girona 53 km, Barcelona 113 km, Madrid 653 km
Altitud
443 m
Habitantes
38 822 (2024)
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