El pueblo medieval a orillas del Ebro coronado por uno de los castillos templarios más importantes de España
Localizado en un estratégico paso del río Ebro, su milenario castillo acogió la sede de los templarios y su famoso tesoro. Así, fue escenario de su última y heroica resistencia. Se caracteriza por mantener un tradicional transbordador, una importante artesanía alfarera y una producción de cerezas de gran fama.
En 1938, en sus alrededores se desarrollaron las más espectaculares gestas de la terrible Batalla del Ebro. Únete a nuestro recorrido sobre lo que ver en Miravet.
Planifica tu escapada a Miravet
Además del pequeño y maravilloso casco urbano en torno al castillo hay que ver en Miravet todo lo relacionado con la Batalla del Ebro. Para esto hay recorrer localidades de los alrededoresSe trata de una escapada de fin de semana completo pues hay que hacer bastantes desplazamientos cortos. Recomendamos tomarse el tiempo de tener la experiencia de cruzar el Ebro en barcaza, algo que antes era frecuente en bastantes sitios de Europa y ahora es una rareza.
Una buena continuación para la escapada es dirigirse hasta Benifallet y recorrer su larguísima cueva de las Maravillas, repleta de estalactitas. Más adelante se puede tomar el desvío que conduce al norte, rodeando el bellísimo Parque Natural dels Ports hasta Horta de Sant Joan.
La historia de Miravet
Desde finales del siglo XI refuerza el alcázar situado en lo alto del peñasco para resistir la creciente presión de los cristianos. Junto con el de Siurana, el castillo de Muràbit fue uno de los últimos de Cataluña en caer en poder de los cristianos, en 1153.
El conde Ramón Berenguer IV encomendó la custodia del lugar a la Orden Militar del Temple. La Orden llegó a promover la construcción de un castillo-monasterio de estilo románico cisterciense que fue sede principal de la misma en Aragón. En el lugar permanecieron sus habitantes judíos (hasta 1492). Los moriscos representaron entonces el 97% de la población.
Miravet fue un importante centro de operaciones de los templarios en sus innumerables intervenciones militares y de conquista. Pero la continuidad de esta importante orden se vería interrumpida por la decisión del Papa V de ponerla fuera de la ley. Por ello, el monarca Jaime II de Aragón ordena la detención de todos los templarios en diciembre de 1307.
Pocas semanas después comienza el asedio de Miravet. Los caballeros resistieron heroicamente durante casi un año, pero terminaron entregando la fortaleza pacíficamente. Seis caballeros se negaron a obedecer la orden de rendición y se encerraron en una de las torres, entregándose dos días después. Fueron ejecutados inmediatamente y, desde entonces, la torre es llamada de la Sangre.
En 1312 el papado deroga la Orden de la Milicia del Templo de Salomón. Todas sus propiedades en Aragón fueron transferidas a la Orden del Hospital de Jerusalén, dependiendo Miravet de la castellanía que estos tenían en Amposta.
En 1462, al comenzar la guerra entre el rey Juan II y los nobles que controlaban la Generalitat, estos últimos ocupan Miravet. En 1466 el ejército real lo asedia y conquista y el rey lo devuelve a los Hospitalarios.
Se mantendría allí una alcaldía. La vida continuó sin grandes alteraciones hasta 1610, en que es expulsada la población morisca de todo Aragón. Miravet experimentó por esta causa una importantísima crisis demográfica. En el siglo XVII la fortificación fue adaptada para el empleo de artillería.
Durante la Guerra de los Segadores, entre 1640 y 1652, cambió varias veces de manos. En 1705 apoyó la sublevación contra Felipe V y fue conquistado por sus fuerzas en 1707.
En 1820, al derogarse los señoríos de las órdenes militares, Miravet se vendió a unos particulares. Sin embargo, durante la Primera Guerra Carlista la localidad fue ocupada por el general Ramón Cabrera. Allí estableció una fábrica de pólvora y armas. En la Tercera Guerra Carlista volvió a ser un centro de operaciones carlista, hasta que en 1875 el general Martínez Campos tomó otra vez el castillo.
Por último, la fortaleza también fue enclave de relieve en 1938 al ser ocupada por los franquistas en abril de 1938. Los republicanos la recuperaron el 25 de julio, durante la célebre Batalla del Ebro. La perdieron en el mes de noviembre. Estos meses de sangrientos combates provocaron una inmensa destrucción aún visible en la población.
Qué ver en Miravet
Comenzamos la visita en el punto más alto de Miravet, donde se concentra su mayor atractivo. Allí está la fortaleza que incorpora uno de los conjuntos monásticos más importantes de Cataluña.
El castillo de Miravet se levantó sobre otro árabe del siglo XI y se reformó en los siglos XII y XIII. Conserva sus imponentes murallas, adaptadas al abrupto territorio, y numerosas construcciones auxiliares.
Lo más destacado en sus intramuros es la iglesia cisterciense de sobrio y elegante estilo románico. Además, pueden verse varias torres como la del Tesoro, el patio de armas, los diversos almacenes y las caballerizas entre otras dependencias monásticas.
Al pie del castillo de Miravet se encuentra el llamado Cap de la Vila, un conjunto de edificaciones civiles que originariamente formaban parte de la alquería musulmana. Formado por estrechas calles, alberga los talleres de los alfareros, un molino de aceite y la atarazana fluvial para las embarcaciones ribereñas.
Más tarde se edificó un nuevo templo en el centro del actual núcleo urbano, hoy conocido como Iglesia Vieja. Se construyó por iniciativa de la Orden Militar del Hospital de San Juan en el siglo XVI en el mismo lugar donde había una mezquita musulmana. Hay que disfrutar de sus bellas proporciones, su altar románico de época templaria, algunas pinturas murales y la decoración mediante esgrafiado.
También es imprescindible atravesar el caudaloso río Ebro a través del Paso de Barca o transbordador tradicional que funciona sin motor, gracias a la habilidad del barquero para manejar la corriente.
Qué ver cerca de Miravet
La terrible Batalla del Ebro tuvo en esta comarca uno de sus frentes más épicos, por lo que es posible visitar muchos de los lugares más importantes de este evento.
En las sierras vecinas de Pàndols y Cavalls se encuentran la sangrienta cota 705 y el monumento a la Quinta del Biberón de la República. También están las fortificaciones que construyeron los republicanos durante el verano de 1938.
En la próxima localidad de Gandesa, se encuentra el Centro de Interpretación de la Batalla del Ebro; en el Coll del Moro, el puesto de observación de Franco en la segunda parte de la batalla, y en la localidad de Vilalba dels Arcs, se encuentra el monumento a la unidad franquista del Tercio de Montserrat.
Es interesante acercarse al vecino pueblo de Benifallet para ver la cueva de Marevelles. Cuidado con confundirse, pues hay otras de igual nombre en otras provincias. En sus cercanías también pueden hacerse recorridos en barca por el río y hacer avistamiento de aves.
Otro lugar muy interesante que ver en Miravet alrededores es el poblado íbero de Castellet de Banyoles. Se encuentra cerca de la carretera C-12, pasado el pueblo de Ginestar.
Datos prácticos
Coordenadas
41°02′15″N 0°35′52″E
Tarragona 67 km, Barcelona 184 km, Madrid 504 km.
Es recomendable dejar el vehículo en las inmediaciones de las vías de acceso al casco urbano.
125 m.
683 (INE, 2024).



