Enclavado entre montañas: el pueblo medieval aragonés custodiado por una imponente fortaleza románica
Emplazada sobre las faldas de la sierra que le da nombre, esta villa siguió las múltiples peripecias del castillo que la custodia, considerado la fortaleza románica mejor conservada de Europa. A continuación, nos adentramos en la historia y lo mejor que ver en Loarre.
El imponente Castillo de Loarre es lo mejor que ver en el pueblo, aunque sus calles merecen un un paseo sosegado. De esta forma, el resto del día puede transcurrir por el vecino espacio natural de los mallos de Riglos. En el pueblo de Riglos queda el Centro de Interpretación Arcaz. La escapada puede continuar hacia el norte, por ejemplo, en el Monasterio de San Juan de la Peña. Otra alternativa es desplazarse a la medieval ciudad de Jaca. Si no importa viajar algo más lejos, la capital oscense es otro destino a tener en cuenta.
Una historia nacida de una imponente fortaleza
Es importante conocer la historia de la localidad antes de saber qué ver en Loarre. Así, se han encontrado monedas íberas y romanas en la peña de roca caliza del pueblo, así como un troquel numismático que permite afirmar que primero fue un castro ibérico. Posteriormente, se reconvirtió en fortaleza romana y finalmente en castillo tanto musulmán como cristiano.
El interés para asentarse en la zona reside en que, desde su atalaya, se domina una rica llanura agrícola. Como sus murallas están asentadas en la roca viva, no podían ser derribadas mediante minas. En combinación con Alquézar, constituyó uno de los principales puntos de la línea defensiva musulmana frente a los cristianos del norte. Con todo, la alcazaba fue conquistada en 1016 por el rey Sancho III de Navarra.
En un primer momento, el Castillo de Loarre sirvió como base de operaciones para atacar a la cercana Bolea, todavía árabe. Durante el 1070, la fortaleza se reedificó y, gracias a ello, pasó a contar con una capilla real y un monasterio agustino dependiente de Montearagón. Su creciente importancia la confirmó al año siguiente el Papa Alejandro II al aceptar el patronazgo local.
Llegado el 1101, Pedro I logró tomar Bolea, última plaza fuerte musulmana local. Esto supuso la pérdida de toda relevancia militar para el Castillo de Loarre. Por ello, Pedro IV de Aragón vendió todo el conjunto al caballero Pedro Jordán de Urriés. A cambio, recibió doce mil sueldos jaqueses.
Disconformes, los habitantes de Loarre reunieron en 1381 el dinero para recobrarla. Se la entregaron al rey recibiendo una exención de impuestos. Para su desgracia, Martín I volvió a venderla, esta vez a Ramón de Mur. Ya en 1412, el Compromiso de Caspe designó rey de Aragón a Fernando de Antequera. Esto supuso que el Castillo de Loarre se convirtiera en base para los partidarios de su rival, Jaime II, Conde de Urgell.
Las tropas reales comandadas por Juan Delgadillo asediaron la fortaleza sin éxito. Sin embargo, al capitular varios castillos urgelistas, el jefe de partido abandonó la plaza fuerte. Al mando dejó a su amante, la intrépida Violante de Luna. La noble era sobrina del Papa Benedicto XIII y antigua abadesa del monasterio de Trasovares. Pese a que mantuvo la última resistencia frente a las tropas del rey Fernando, acabó rindiéndose.
Más tarde, Alfonso V regaló Loarre a su hermano, el infante Juan, quien a su vez la cedió a Antonio de Luna. Siguiendo con el cambio de manos, este vendería la baronía a los hermanos Felipe y Juan de Urriés. La estabilidad llegó con Juan II, que la recuperó en 1468. En adelante, un alcaide regio administró la fortaleza y su feudo.
Una comunidad de agustinos se trasladó a la actual villa a comienzos del siglo XVI. Tal época coincide con el comienzo de la decadencia final del Castillo de Loarre. Sin embargo, el pueblo creció hasta constituirse como parroquia en 1515. De esta forma, logró independizarse del todo de la fortaleza.
El lugar cobró gran notoriedad en 2005, cuando Ridley Scott rodó allí algunas escenas del film épico El Reino de los Cielos. Un año después, también fue escenario de la comedia romántica española Miguel y William de Inés París. Otra curiosidad es que en ella se instituyó la Asociación Cultural Aragón-Japón en 2004.
Qué ver en Loarre, una localidad salpicada de patrimonio medieval
El Castillo de Loarre ha sido declarado Monumento Histórico-Artístico, siendo asimismo el gran hito patrimonial de la comarca. Se considera la fortaleza románica mejor conservada de Europa. La entrada al mismo posee influencias mozárabes y, además, se encuentra custodiada por dos enormes torreones semicirculares. A su vez, forman parte de la doble línea de murallas que todavía lo rodean. En los capiteles de la puerta se pueden observar tallas curiosas antropomorfas.
Una vez dentro, la visita se organiza en tres niveles. A través de ellos se puede acceder a la Cripta de Santa Quiteria, el patio central, la Torre de la Reina o la Torre del Homenaje. Esta última zona del Castillo de Loarre es de planta rectangular y tiene un aspecto robusto y épico.
Siguiendo con lo que ver en Loarre, toca ir a la Iglesia de Santa María (siglo XI). Supone una rareza románica al verse rematada por una cúpula sobre bóvedas de cañón y ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera.
También interesantes resultan las dependencias del Monasterio de San Pedro, que muestran un ingenioso juego de volúmenes. El relieve de la portada cuenta con un Pantocrátor y escenas de pesca milagrosa. Además, contiene en una jamba la lauda sepulcral de Tulgas. Por otro lado, la puerta de la cripta hace gala de un arco de medio punto y crismón. La iglesia mayor está dedicada al patrón del edificio, y posee nave trapezoidal dividida por arcos torales y capilla semicircular.
La Plaza Moya, construida en 1552 por Choaquín Aísa, es otro de esos espacios que ver en Loarre. En ella, se alzan una torre campanario (1559) y la casa del concejo municipal de estilo aragonés (1573).
La Iglesia Parroquial de San Esteban, iniciada en 1505 como símbolo de la independencia de la fortaleza, fue concluida en 1733. Su torre piramidal de estilo gótico es lo único que queda en pie del edificio original, destruido en el siglo XVI. El templo posee una bella arqueta románica en la Capilla de San Demetrio, donde se custodian reliquias del procónsul Demetrio, martirizado en el año 303.
Tras disfrutar de lo mejor que ver en Loarre, es recomendable explorar otros planes en Huesca y las actividades de turismo activo de la provincia.
Datos prácticos para visitar Loarre
Coordenadas
42° 18′ 56″ N, 0° 37′ 27″ W
Distancias
Huesca 29 km, Zaragoza 98 km, Barcelona 400 km, Madrid 414 km
Aparcamiento
Sin problemas en el pueblo y el castillo.
Altitud
773 m
Habitantes
351 (2024)
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