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Enclavada en la Ribera de Navarra: la villa que custodia el primer monasterio cisterciense de la península

Un entorno natural por descubrir y una historia marcada por su monasterio nos invitan a conocer esta pequeña villa navarra.
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Imagen: Shutterstock
Un entorno natural por descubrir y una historia marcada por su monasterio nos invitan a conocer esta pequeña villa navarra.

La historia de Fitero, en Navarra, está profundamente ligada a su monasterio, la primera comunidad fundada por la orden cisterciense en la península ibérica. Funcionó, además, como un eficaz eje vertebrador de la población.

Breve historia de Fitero

Los restos arqueológicos encontrados en la zona demuestran que hubo poblados de pastores en la Edad del Bronce. También pasaron por la zona celtas y romanos, que dejaron una villa llamada Tudején. Esta se construyó al amparo de manantiales termales.

Mucho después, en 1140, Alfonso VII de Castilla propició la instalación en la localidad de Niencebas. Se trataba de la primera comunidad cisterciense de la península ibérica. Los clérigos venían del monasterio francés de Scala Dei, en Saint-Gaudens. De hecho, entre ellos estaba Raimundo, originario de Toledo, que sería elegido abad de la comunidad. En 1152 decidió trasladar el monasterio a Tudején. El monje acabaría siendo san Raimundo de Fitero, quien seis años después fundaría la Orden de Calatrava.

En 1157 se firmó el Tratado de Tudején entre Alfonso VII de Castilla y Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón y conde de Barcelona. Se fijaron los límites territoriales entre las coronas castellana y aragonesa. A partir de entonces se conocería como Castellón de Fitero por su carácter fronterizo.

El nombre romance es una derivación de la palabra hitero, que a su vez viene de hito, mojón. El monasterio de Fitero perteneció a la Corona de Castilla hasta 1373. En ese momento, el cardenal Guido de Bolonia publicó una sentencia en la que lo adjudicaba a los navarros.

La localidad actual comienza su historia en 1482. Fue una iniciativa del monasterio de Fitero para repoblar la deshabitada población de Tudején, que perdió su nombre. El lugar ejerció sobre la nueva villa un dominio de carácter señorial, que desapareció tras las desamortizaciones del siglo XIX.

En 1600 nació allí Juan de Palafox y Mendoza. Tal escritor y religioso llegó a ser obispo en México y virrey de Nueva España. Otro ilustre personaje ligado a la historia de Fitero es Gustavo Adolfo Bécquer. El escritor romántico pasó largas temporadas en la localidad, atraído por las cualidades terapéuticas de sus baños. La geografía de Fitero inspiró varias de sus leyendas, especialmente la Cueva de la Mora.

Qué ver en Fitero, una maravilla secreta de Navarra

Monasterio de Fitero, en Navarra
Monasterio de Fitero, en Navarra. | Dreamstime

Pueblo de pequeñas dimensiones, tiene sin embargo un gran patrimonio. Lo primero que hay que ver en Fitero es el Monasterio de Santa María la Real de Fitero. El que se puede contemplar actualmente es producto de sucesivas ampliaciones y remodelaciones. Su consagración ocurrió en la segunda mitad del siglo XII.

El mayor atractivo del monasterio de Fitero es la Iglesia de Santa María, perteneciente al conjunto primitivo. De su planta destaca la girola, con sus cinco capillas absidiales. Dentro hay un magnífico retablo mayor de fines del siglo XVI, obra del flamenco Roland de Mois.

También sobresalen varios sepulcros. Uno fue construido por orden del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada, mecenas del templo durante el siglo XIII. Su intención, nunca cumplida, era que le sirviera como sepultura. La Iglesia de Santa María del monasterio de Fitero cuenta también con un notable claustro renacentista del siglo XVI. De las dependencias monacales solo queda en pie la Sala Capitular. Es un impactante espacio de planta cuadrangular dominado por nueve tramos de bóveda de crucería y cuatro columnas exentas.

El otro punto importante que ver en Fitero es la estación termal Baños de Fitero. No en vano, es uno de los mayores balnearios de Navarra. La historia de sus aguas termales se remonta al siglo II a. C. En 1157 fueron donadas al monasterio por el rey castellano Sancho III.

Gustavo Adolfo Bécquer, gran escritor y enfermo crónico, confió su salud a los Baños de Fitero. Allí le refirieron las historias que acabarían conformando  La Cueva de la Mora y El Miserere. Por último, cabe señalar que el actual balneario es el resultado de la unión en 1909 de los dos conjuntos termales de la localidad.

Datos prácticos para visitar Fitero

Coordenadas

42° 3′ 29″ N, 1° 51′ 26″ W

Distancias

Pamplona 99 km, Logroño 87 km, Madrid 313 km.

Altitud

421 m.

Habitantes

2222 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y francés.

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