Así es el 'pueblo de la bella y la bestia': un pueblo medieval de España hermanado a Noruega donde descansa una princesa vikinga
Muchas de las personas que pasean por sus calles medievales identifican a este pueblo como el escenario de la película de Disney La bella y la bestia. Y es que su estética de cuento transporta a un auténtico mundo de fantasía. Aunque no es el pueblo que inspiró originalmente la cinta animada, el parecido es razonable.
El recuerdo de dos infantas de tristes destinos pervive en la villa de Covarrubias. Tres siglos separan las historias de doña Urraca de Castilla y la princesa vikinga Kristina de Noruega, que compartieron el mismo final: la muerte. La tragedia de ambas está muy presente en este pueblo de viñas fecundas y huertos de cerezas.
Breve historia de Covarrubias, un verdadero pueblo de cuento
Antes de conocer lo que hay que ver en Covarrubias, conviene repasar su historia. La zona fue habitada por la tribu íbera de los Turmódigos. Sin noticias de la época romana, es hacia mediados del siglo VII cuando el rey Chindasvinto funda una primitiva población, fortificándola.
En el 737, los musulmanes la conquistan. El nombre de Covarrubias se debe a la característica geológica de oquedades arcillosas. «Cuevas rubias». Desde tiempos visigodos contó con una institución monástica convertida con posterioridad en abadía.
A comienzos del siglo X se construyó el llamado Torreón de Fernán González. Este protegía la muralla durante la historia del pueblo. Es uno de los monumentos que ver hoy en Covarrubias. Posiblemente se deba a que Muniadona, la madre de Fernán González, tenía allí un palacio al que acudía su hijo a visitarla frecuentemente. El conde de Castilla fue enterrado en la localidad con su esposa, doña Sancha.
Su hijo y sucesor, García Fernández, compró Covarrubias a los monjes del Monasterio de Valeránica. Con ella creó un Infantado a favor de su hija doña Urraca. Fue nombrada abadesa con plena jurisdicción civil y religiosa sobre un amplio territorio que comprendía 70 iglesias y 20 monasterios.
La iniciativa no fue afortunada, pues la Infanta se enamoró de un pastor, generando escándalo público. Según una leyenda local, fue emparedada en la torre como castigo. Covarrubias pasó a depender del obispado de Toledo. En el siglo XIII el rey Fernando III las retomó bajo tutela real.
Una historia de amor con una princesa vikinga
En 1248 el rey Fernando III decidió que su hijo el infante Felipe fuera abad y Señor de Covarrubias. Diez años después, su sucesor e hijo Alfonso X el Sabio, firmó una alianza matrimonial con el rey vikingo Haakon por la que la princesa Kristina de Noruega iría a Castilla a casarse con algún miembro de su Casa. Falleció tras cuatro años de matrimonio con Felipe, el antiguo abad exclaustrado con el propósito del enlace. El cuerpo de la princesa se llevó a la Colegiata de Covarrubias, donde puede verse su sepulcro.
En el último tercio del siglo XVI se declaró una epidemia en la localidad. Como el médico del rey Felipe II, apodado 'El divino Vallés', era natural de allí, acudió a ayudar a sus paisanos. Recomendó que se derribaran partes de la muralla para que circulase el aire y se ventilaran unas casas apiñadas e insalubres. Así se hizo, comenzando la destrucción de las mismas, aunque quedan secciones.
Por esa época se traslada desde Burgos a Simancas gran parte de la documentación de la Corona. Sin embargo, se decide que los documentos del Adelantamiento de Castilla se conserven en un edificio de Covarrubias adaptado para ello. El Archivo del Adelantamiento de Castilla es uno de los edificios más interesantes de Covarrubias.
A mediados de 1805, con 35 años y recién licenciado del ejército, Jerónimo Merino Cob llegó a Covarrubias. Allí estudió teología a las órdenes de su tío, sacerdote en la localidad. En año y medio estuvo en condiciones de pasar el examen. Jerónimo Merino Cob se convirtió entonces en el 'Cura Merino'. Después del 2 de mayo de 1808 se echó al monte de guerrillero, llegando a ser Teniente General del ejército.
En 1978, Covarrubias dedicó un monumento a Kristina, la princesa vikinga, y más recientemente un programa de festejos en octubre. El pueblo noruego de Tonsberg, donde ella pasó parte de su infancia, y Covarrubias se hermanaron en 2004. Siete años después se erigió a 3 kilómetros del pueblo una capilla en honor de San Olav, rey noruego de origen vikingo que se convirtió al cristianismo.
Qué ver en Covarrubias: casas pintorescas y encanto medieval
En la Plaza de Doña Urraca, el ayuntamiento ocupa lo que en el pasado fue el Palacio de Fernán González. En la plaza contigua de doña Sancha, de trazado triangular, y en las callejuelas que siguen a partir de ella, se pueden admirar casas con los entramados de madera de enebro sobre pilares de madera con graciosas balconadas. Estas son la antigua Casa del boticario, la Casa palacio del Obispo Pedro Peña y la Casa de doña Sancha, que se alza en la plaza homónima, frente a un crucero gótico.
Covarrubias, descanso eterno de la realeza
Singulares canecillos en madera recorren toda la fachada de la Casa palacio del Obispo Pedro Peña. Desde allí se ven los restos de la muralla medieval y el torreón de Fernán González, del siglo X.
Hay que ver en Covarrubias la gran Colegiata de San Cosme y San Damián. Se trata de un edificio gótico tardío finalizado a inicios del siglo XVI. En el claustro se conserva el sepulcro de la princesa Cristina de Noruega, la esposa infeliz del infante Felipe fallecida en 1262.
El espacioso interior de la colegiata consta de tres naves. Ante el altar mayor los sepulcros en piedra de Fernán González y doña Sancha, este último románico tardío. Otros enterramientos de infantas-abadesas, nobles y eclesiásticos se reparten por el templo. En la nave central destaca su púlpito renacentista, el coro y su órgano del siglo XVII.
El museo atesora variados objetos litúrgicos, una colección de esculturas y pinturas de autores castellanos como Pedro Berruguete o Diego de la Cruz. También de flamencos del círculo de Van Eyck. El Tríptico de los Reyes Magos pintado en el siglo XV por el Maestro de Covarrubias es su obra capital. Entre las pinturas laterales se ha atribuido a Gil de Siloé la autoría de un altorrelieve del siglo XV.
En el exterior de la colegiata se erigió en 1978 una estatua en homenaje de Kristina, la princesa nórdica. Fruto del estrechamiento de relaciones hispano-noruegas es la Fundación princesa Kristina de Noruega. Esta ha promovido la construcción de la vanguardista Capilla de San Olav con su alta torre. Se encuentra en las proximidades de Covarrubias en dirección a San Pedro de Arlanza. Otro templo notable de la localidad es la iglesia gótica de Santo Tomás.
Planes y escapadas cerca de Covarrubias
Se pueden proponer varias rutas naturales desde Covarrubias. Una de ellas consiste en atravesar la localidad de Puentedura por la BU 904, tomando el desvío a la izquierda hasta el poblado de Ura. Discurre un sendero paralelo al cañón del río Mataviejas en dirección a Castroceniza. Esto permite un paseo entre encinas, quejigos y rebollos.
A unos 7 km hacia Hortigüela, se encuentran las ruinas del Monasterio de San Pedro de Arlanza. Fue fundado en el 912 por Gonzalo Fernández, padre del conde Fernán González. Aún se pueden observar el ábside y la torre de la iglesia románica del siglo XIII ampliada en el primer tercio del siglo XVI en lenguaje gótico por los Colonia.
El claustro y resto de dependencias son del siglo XVII. La portada de la iglesia fue trasladada al Museo Arqueológico Nacional en 1895. Dos de sus sepulcros, por otra parte, fueron llevados a la Catedral de Burgos. Algunos frescos acabaron en el Metropolitan Museum de Nueva York y otros en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
Datos prácticos para visitar Covarrubias
Coordenadas
42º 03’ 33’’N, 3º 31’ 12’’W
Distancias
Burgos 42 km, Palencia 101 km, Soria 113 km, Madrid 220 km.
Altitud
894 m.
Habitantes
505 (2024).


