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Tiene uno de los castillos mudéjares más impresionantes de España: la bonita localidad segoviana atravesada por 2 ríos

Su historia nos habla de importantes emperadores, reyes y obispos. Esta preciosa villa de la provincia de Segovia conserva hoy un  imponente castillo de estilo mudéjar y un casco histórico con esencia medieval.
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Su historia nos habla de importantes emperadores, reyes y obispos. Esta preciosa villa de la provincia de Segovia conserva hoy un  imponente castillo de estilo mudéjar y un casco histórico con esencia medieval.

Dos veces tomada a traición por los romanos, fue cuna del emperador romano Teodosio. En la segunda mitad del siglo XV la familia Fonseca le dio un imponente castillo de ladrillo, gran protagonismo histórico y varios excelentes mausoleos conservados en la iglesia. Desde el siglo XIX debe su prosperidad a la resina de sus pinares. Sin duda, lo que ver en Coca desentraña una experiencia, cuanto menos, interesante.

El extraordinario castillo mudéjar y la iglesia de Santa María, junto con la puerta de la Villa y los verracos de piedra, son lo que siempre hay que ver en Coca. Un recorrido que puede llevarnos varias horas. A muy pocos kilómetros al oeste se encuentra una de las villas romanas mejores y menos visitadas de España: la de Almenara-Puras. Es una visita casi imprescindible en Coca, una de las localidades más interesantes de la provincia de Segovia.

Historia de Coca: hogar de emperadores romanos, reyes y poderosos obispos

Castillo de Coca.
Castillo de Coca. | Dreamstime

Para saber todo lo que hay que ver en Coca es importante conocer su historia, pues ambas caminan de la mano. La ciudad se encuentra emplazada en un alto con varios ríos a su alrededor. Desde el año 550 a. C., Cauca se convirtió en una de las poblaciones más importantes de la tribu celtíbera de los vacceos, con un perímetro de veinte hectáreas y unos seis mil habitantes. De ellos deriva el gentilicio caucenses.

Cuatro siglos después, y tras numerosos asedios, la rica ciudad fue extorsionada por el general romano Licinio Lúculo. Este consiguió que sus habitantes le entregaran la asombrosa cantidad de 2216 kilos de plata. Con el pretexto de mantener la paz con la vecina tribu de los carpetanos, exigió dejar allí una pequeña guarnición. Sin embargo, al entrar en sus murallas, los legionarios asesinaron a toda la población masculina.

Los romanizados caucenses luego apoyarían al general Sertorio en su rebeldía contra Roma. En el año 74 a. C., el general Pompeyo solicitó que acogieran a un grupo de sus heridos en combate. Una vez dentro, estos resultaron ser tropas escogidas que se hicieron con el control de la ciudad. Afortunadamente, la escasa resistencia evitó una nueva masacre.

En los siglos siguientes fue un lugar próspero en el que vivieron importantes familias hispanorromanas. Allí nació, hacia el año 346, el emperador romano Teodosio I el Grande. En el año 939 había sido repoblada por los cristianos, siendo posteriormente arrasada por el califa Abderramán III. Hacia el 1085, Alfonso VI vuelve a tomarla, encargando la repoblación a Raimundo de Borgoña. Este empleó los restos de las murallas romana y visigoda para fortificarla.

Una villa asociada al poder del clero y la realeza

Villa de realengo, fue muy considerada por los reyes. En 1207, Alfonso VIII llegó a adquirir una heredad por 500 maravedís. La villa pasó a formar parte de las propiedades del rey de Navarra. Ocurrió hasta que, en 1439, Juan II de Navarra cede la villa a Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. Este, en el año 1452, la intercambia por Saldaña con Alonso de Fonseca, futuro arzobispo de Sevilla. Fonseca al año siguiente consiguió la autorización regia para construir un castillo, celebrar un mercado franco e incluso acuñar moneda.

En la guerra civil castellana, los Fonseca apoyaron a Alfonso e Isabel frente a su hermanastro el rey Enrique IV. Entre junio y agosto de 1464, Coca estuvo asediada. En la batalla de Olmedo (1467) falleció Fernando de Fonseca, hermano y sucesor del obispo en el señorío de Coca. Los Fonseca edificaron el castillo, una iglesia, el convento de franciscanos y una alhóndiga para almacenar los granos. También fundaron una cátedra de gramática, retórica y poesía latina.

En el siglo XVI se extiende el cultivo del vino por la comarca. Literatos como Cervantes, Mateo Alemán, Tirso de Molina, Lope de Vega o Quevedo celebraron su calidad. En 1785, se decide derribar gran parte de la localidad para airear las viviendas y luchar así contra la peste que afectaba a sus habitantes. En 1807, se inauguró una Fábrica de Cristales. En cambio, solo un año después se establecieron allí las tropas del general Milhaud, que incendiaron el archivo municipal. Al abandonar Coca en septiembre de 1812, arruinarían el bello interior del castillo.

En 1861, la empresa Resinera Segoviana fue fundada allí por los hermanos Falcón. Trajeron del pueblo francés Mont de Marsán un sistema de obtención de la resina. El negocio prosperó y hoy es sede de un Simposio Internacional de Resinas naturales. Fue a raíz de esa explotación resinera cuando se produjo la explosión demográfica y económica de la villa.

Qué ver en Coca, del imponente castillo al excepcional casco histórico

Vista aérea del Castillo de Coca con la localidad al fondo.
Vista aérea del Castillo de Coca con la localidad al fondo. | Dreamstime

El vestigio más antiguo que se puede visitar en Coca son los tres verracos vacceos en granito. Dos están a la entrada de la villa y otro empotrado en el castillo. En la puerta de la Villa está la llamada Cruz de Septién (en piedra de Cardeñosa), que fue dejada en testamento por Antonio de Septién a su ciudad en 1620.

De los doscientos metros de murallas subsistentes destaca la Puerta de la Villa, que posee tres arcos abocinados enmarcados por alfiz y media docena de ventanales. En el lado norte tiene un Calvario magnífico pintado en madera del siglo XIII. La muralla se desmontó en 1785, y parte de su piedra se vendió para emplearla en el Puente Chico y otra para la Fábrica de Cristales, que se edificaría veinte años después.

El impresionante Castillo de Coca, un hito arquitectónico del arte mudéjar

Por el paseo de las Olmas o la avenida del Presidente Adolfo Suárez se llega al impresionante castillo. Se comenzó a edificar en 1463 por el morisco abulense Alí Caro y sus hermanos Aceyte y Yuçafe. Está compuesto de tres líneas defensivas de forma cuadrada, formadas por un gran foso y dos murallas apoyadas en torreones y torres en sus ángulos. La Torre del Homenaje es cuadrada, con ángulos ocupados a su vez por torres circulares de menor tamaño. Se edificó en ladrillo, pues la piedra se reservó para saeteras, capiteles, columnas del patio, arcos de puertas, balaustradas y ménsulas. Tiene una puerta posterior con acceso de puente levadizo.

En su interior existen dos niveles de paseo de ronda: saeteras y troneras de artillería. El interior, a pesar de los destrozos sufridos en el siglo XIX, es propio de un palacio. El salón con chimenea doble es el museo o sala de armas actual que tiene en su parte superior otra sala de museo con restos arqueológicos. Posee, además, el mayor conjunto de pintura mudéjar en rojo, azul y negro sobre estuco.

En el siglo XVII, el castillo fue prisión de ilustres traidores al rey. Ejemplo de ello son el duque de Medina Sidonia, el Conde de Orgaz y los marqueses de Govea y Mancera. En 1954, el alcalde don Arturo Acosta García consigue de los duques de Alba su cesión al Ministerio de Agricultura. El ministerio confió las obras de restauración hasta 1959 a las Academias de San Fernando y de la Historia. Luego se instaló allí la Escuela de Capataces forestales, que sigue en funcionamiento.

Un enorme patrimonio religioso y unos mausoleos impresionantes

En la Plaza Mayor está la iglesia de Santa María, imprescindible en esta ruta sobre lo que ver en Coca. Es la única que subsiste de las ocho que hubo y que está documentada desde 1247. Por el archivo parroquial se sigue su trayectoria desde 1442. En 1460, el señor de la villa, el arzobispo Alonso de Fonseca funda en ella una capilla que dota con doce capellanes, lo que da una idea de su importancia.

Unos años después, don Pedro Fernández de Solís, natural de la villa, la dotó de otra capilla adosada. A finales del siglo XV, su estado de deterioro aconsejó su derribo. Se reconstruyó entre 1503 y 1520, y en 1711 se rehacen las vidrieras. En el último tercio del siglo XVIII son reemplazados el retablo mayor y colaterales por otros estofados por Sebastián de las Llaneras.

Además, la iglesia aloja varios elementos interesantes, como el Santo Cristo de San Nicolás (talla románica de transición al gótico), el Calvario (grupo escultórico de un discípulo de Berruguete), y también la talla de Santa Ana del siglo XV. En el coro de la iglesia se conserva una capa de terciopelo azul con flores de lis en oro, que perteneció al rey Carlos VIII de Francia.

En 1494, en Belite (Italia), con ella protegió de sus caballeros el rey francés a Antonio de Fonseca. Por lo tanto, sería un punto especial que ver en Coca. Sucedió cuando este, como embajador de los Reyes Católicos, le conminó a que desistiese de la guerra con el Papa rasgando desafiante las capitulaciones firmadas entre los dos reinos. Un gesto de nobleza que así se recuerda.

Las obras de arte más importantes de la iglesia son los mausoleos de la familia Fonseca, realizados en Génova hacia 1520. En el lateral del Evangelio del altar mayor, se encuentra el del arzobispo de Sevilla don Alonso de Fonseca, y en el lado de la Epístola se halla su sobrino don Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos. Ubicado en el brazo izquierdo del crucero está el de don Fernando de Fonseca Ulloa y su segunda esposa doña Teresa de Ayala. En el brazo derecho del crucero podemos observar el de don Alonso de Fonseca y su madre doña María de Avellaneda. En el centro, la lápida de don Antonio de Fonseca.

El resto de monumentos que ver en Coca están en la parte alta de la ciudad, en los márgenes del Eresma. En la plaza de la Santa Cruz estuvo la iglesia de San Nicolás (1247). De ella solo subsiste su torre de mampostería y ladrillo, típicamente mudéjar, de planta cuadrada y con cinco hileras de arquillos ciegos en su base. En la parte superior hay cuatro filas de arquillos.

Datos prácticos para visitar Coca

Coordenadas

41º 13’ 04’’ N, 4º 31’ 20’’ W

Distancias

Segovia 50 km, Valladolid 60 km, Madrid 143 km

Altitud

785 m

Habitantes

1703 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y en francés.

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