A orillas de un río: la villa medieval coronada por un imponente castillo en Soria
El antiguo señorío del Cid Campeador ha pasado por numerosas manos a lo largo de su historia, como los infantes de Castilla. Los Tovar y los Frías engrandecieron esta población del 'desierto del Duero' entre los siglos XV y XVI con las imponentes edificaciones que pueden hoy visitarse en Berlanga de Duero, una joya medieval a orillas del río Escalote.
La visita de la colegiata y demás lugares de Berlanga de Duero nos puede ocupar un día completo. Se debe tener en cuenta que hay una ascensión prolongada para ver el castillo y disfrutar sus vistas. Además, hay que tener previsto recorrer los 8 kilómetros hacia el sureste por la carretera So-152 hasta Casillas de Berlanga, en cuyas inmediaciones se halla la extraordinaria ermita de San Baudelio.
Al día siguiente, la escapada puede completarse visitando las villas medievales de Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, en dirección oeste. Quien regrese a Madrid o Zaragoza, puede hacer una parada de medio día para visitar la interesante Almazán. Existen numerosas opciones de turismo activo en la provincia de Soria entre las que elegir para completar la visita.
Berlanga de Duero, fortificación histórica
Antes de conocer lo que hay que ver en Berlanga de Duero, conviene repasar su historia. Fue llamada Augusta Valeránica por los romanos en memoria del emperador tracio Valerio, nombre que mantuvo hasta el siglo XII. Durante la Reconquista, estuvo varios siglos en zona fronteriza, cambiando varias veces de manos y quedando despoblada. En el 989, fue tomada por el caudillo Almanzor de manos de los cristianos.
Fue asediada en el año 1060 por Fernando I, quien la encontraría vacía al ser evacuada furtivamente por sus habitantes. En el año 1087, el rey Alfonso VI se la entregó por juro de heredad al caballero conocido como El Cid poco después. Hay quienes sitúan cerca de Berlanga el robledal de Corpes, lugar donde fueron afrentadas las hijas del Cid por los infantes de Carrión.
De nuevo en poder de la corona castellana, en el año 1109 el rey Alfonso I de Aragón, casado con la reina Urraca de Castilla, procedió a repoblar Berlanga, Almazán y Soria. Lo hizo con el fin de asegurar la frontera frente a los musulmanes. Por entonces, se asentarían los judíos en el llamado barrio de la Yubería, reuniéndose unas cien familias.
En el 1130, es su señor el caballero Fortún Azénarez, que fue sucedido en el señorío entonces por varios infantes de Castilla. Así fue hasta que el infante Don Tello, Señor de Vizcaya, se lo cedió a su hija Elvira Téllez de Castilla, casada con Fernando Sánchez de Tovar. Su descendiente, doña María de Tovar, se casó con Íñigo Fernández de Velasco en 1482. Berlanga pasó entonces a formar parte del ducado de Frías. El matrimonio residió durante mucho tiempo en la villa.
Adaptaron su castillo y edificaron su impresionante colegiata, que costó la astronómica cifra de 30 000 ducados. También se encargaron del palacio, unos impresionantes jardines, un hospital y un monasterio. Además, adaptaron el castillo para soportar ataques de artillería.
Ya muerto el duque don Íñigo, sus servicios los agradeció el emperador Carlos V. Creó en 1529 el marquesado de Berlanga para su hijo Juan. Por aquel tiempo nació y vivió en la localidad el futuro fray Tomás de Berlanga. Tras sus misiones en América, su labor de pacificación entre los conquistadores Almagro y Pizarro y participar en el descubrimiento de las islas Galápagos, regresó a Berlanga en 1541.
Fray Tomás de Berlanga volvió a la localidad junto al famoso lagarto del río Chagres. Mientras vivió su amo se comportó bien, pero este lagarto se convirtió luego en el terror de las muchachas de la villa. El fraile fue enterrado en 1551 en la Capilla de los Cristos de la Colegiata, uno de los atractivos que ver en Berlanga de Duero. Su lagarto, disecado, le acompaña desde una pared principal del mismo templo.
El 20 de abril de 1660, se recibió al rey Felipe IV con disparos de artillería. Alguno de ellos estaba cargado con proyectiles, impactando en el castillo y causando un incendio en el mismo. Hasta 1810, fue una de las bases desde las que los patriotas atacaban a los franceses que guarnecían Soria. Estos acabarían tomando la villa y arrasando el gran palacio de los marqueses, sus espectaculares jardines renacentistas y otros edificios.
Qué ver en Berlanga de Duero, doble recinto fortificado y esencia medieval en cada rincón
Comenzamos la visita en el Castillo de Tovar, uno de los lugares más importantes que ver en Berlanga de Duero. Se encuentra emplazado en lo alto del cerro y se puede acceder a él por la Puerta de la Hilera. Esta formaba parte de la impresionante muralla del siglo XV, que rodea la colina donde están el castillo. También son destacables el palacio de los marqueses de Berlanga y sus jardines. En la falda del castillo, primero nos encontramos con la gran fachada renacentista del que fue palacio de los marqueses de Berlanga de Duero. Construido en el siglo XVI, fue arrasado por los franceses en 1810, a la vez que a sus extraordinarios jardines.
Luego se puede subir la gran cuesta hasta el castillo, reconstruido en el siglo XV por el caballero Luis de Tovar, Señor de Berlanga. Su yerno Íñigo Fernández de Velasco encargó hacia 1520 al arquitecto italiano Maestre Benedicto edificar una segunda muralla alrededor del castillo para resistir asedios mediante artillería. Levantó cuatro grandes torreones circulares, más bajos y de paredes más gruesas que los del astillo y el cerco que está a sus pies.
El castillo sufrió un incendio en 1660 durante la visita de Felipe IV. También sería saqueado por los franceses en 1810. Quedan en pie el patio de armas, la torre del homenaje, del siglo XV con almenas y garitones, así como las mencionadas murallas del siglo XVI. El que se anime a subir al elevado cerro disfrutará de sus espléndidas vistas.
De vuelta en el llano, de la primitiva muralla del siglo XIV quedan las puertas de Aguilera y del Mercado. Cercana a la Puerta de Aguilera se halla la Picota o Rollo de estilo gótico, construida por el Duque Íñigo para recordar su jurisdicción sobre Berlanga. Sobre cinco gradas circulares hay un pilar cuadrado rematado por cuatro cabezas de león. Encima de este pilar, un pináculo con adornos de crochet.
Por la Puerta de Aguilera desciende una calle con soportales que es un buen exponente de arquitectura castellana. Consta de pilares de madera que se apoyan en una base de piedra. También así son los de la Plaza Mayor, completamente porticada. La calle Mayor tiene casas renacentistas y una placa alusiva al Cid.
El principal atractivo monumental que ver en Berlanga de Duero es la colegiata de Santa María del Mercado. Situada en el centro de la villa y visible por su gran altura, es un edificio gótico tardío construido de 1526 a 1530. Posee una planta de salón con naves de igual altura y grandes pilares cilíndricos que soportan el peso de las bóvedas estrelladas. Hay varias capillas con los sepulcros de importantes personajes de la localidad en el XVI. El retablo barroco de la capilla mayor contrasta con la sencillez de la talla de Nuestra Señora del Mercado, de transición del románico al gótico (siglo XII).
Cuenta con tres calles y seis pinturas principales, así como los escudos de los Velasco y los Tovar. En la Capilla del Cristo yace Fray Tomás de Berlanga, religioso que trajo de las islas Galápagos el lagarto o ardacho que sustenta el popular dicho «ser más viejo que el ardacho de Berlanga». Otro de los edificios religiosos que hay que ver en Berlanga de Duero es la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, pequeña construcción de planta cuadrangular que se encuentra a la salida de la villa.
En la calle Real destacan dos casas blasonadas. Cerca de ella, en la Yubería o judería, se encuentran las casas de adobe con entramado de madera típicas de la zona. Perpendicular a ambas está la calle de las Monjas, donde está situado el Convento de las Concepcionistas Franciscanas. En uno de sus muros exteriores, se conserva un bello tímpano románico.
El viajero debe recorrer los 8 kilómetros hacia el sureste hasta Casillas de Berlanga para visitar detenidamente la ermita de San Baudelio. Se trata de un soberbio ejemplo de templo mozárabe de principios del siglo XI. Es de nave única y en su centro se alza una pilastra, en cuya parte posterior confluyen todo los arcos de herradura como una bóveda con forma de palma. En las paredes, todavía se conservan las pinturas murales mozárabes del siglo XI, dedicadas a temas profanos.
También posee unos frescos románicos del siglo XII con escenas alusivas a Cristo. Este templo fue objeto de expolio en 1922, cuando un marchante de arte compró a los vecinos los frescos mejor conservados por 60 000 pesetas y luego los vendió a museos estadounidenses. Aquellos que pudieron recuperarse se hallan hoy en el Museo del Prado.
Siguiendo el camino hacia el sur, se encuentra el espacio natural protegido de los Altos de Barahona. Allí se encuentra el enclave medieval de Rello, el conjunto amurallado mejor conservado de Soria, cuyos castillo y la torre del homenaje se mantienen en pie. Su picota o rollo de hierro, del siglo XV, popularizó el dicho «el rollo de Rello es de yerro».
Datos prácticos para visitar Berlanga de Duero
Coordenadas
41° 27′ 54″ N, 2° 51′ 40″ W
Distancias
Soria 51 km, Madrid 107 km
Aparcamiento
Sin dificultad.
Altitud
936 m
Habitantes
831 (2024)
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