Entre ríos y barrancos: la desconocida ciudad aragonesa donde nacieron las cruzadas
Este épico lugar ha sido escenario de grandiosos hechos históricos. El cercano santuario de Torreciudad y sus bodegas constituyen dos importantes lugares de peregrinación, aunque por muy distintos motivos. Las líneas que siguen a continuación profundizan en la historia de Barbastro y lo mejor que ver en esta localidad aragonesa.
El patrimonio de esta ciudad abarca un día completo. Si se suma la visita a los santuarios de Torreciudad y de Nuestra Señora del Pueyo, la escapada se alarga hasta un fin de semana completo. Desde la localidad es posible hacer tres excursiones muy interesantes. Hacia el noroeste está uno de los pueblos más bellos de España, Alquézar, en el Parque Natural de la Sierra de Guara. Mirando al noreste queda el también notable Graus y, al sur, se asienta la templaria Monzón. Otras alternativas son la capital provincial oscense o la pirenaica Jaca.
Un poco de historia de Barbastro, cuna de la Corona de Aragón
Para disfrutar del todo lo que ver en Barbastro lo mejor es conocer algo su historia. Sobre el peñón que domina la zona, donde se encuentran los ríos Cinca y Vero, posiblemente se asentó la ciudad romana de Bergidun. De esta quedan restos de baños, situados en el Arrabal, y de muralla, en el campo de San Julián.
Hacia el año 711, las tropas árabes tomaron la ciudad y la refundaron con el nombre de Barbaschter. Ya en 1063, fue asediada por Ramiro I de Aragón, situación que fue solventada por los musulmanes gracias al auxilio de Al Muqtadir, rey de la Taifa de Zaragoza. Entre las tropas castellanas que acompañaban al ejército de socorro se encontraba Rodrigo Díaz de Vivar, más tarde conocido como El Cid.
Al llegar la noticia a Roma, el Papa Alejandro II promovió la primera cruzada contra los musulmanes, y caballeros de toda Europa acudieron a la llamada. Los cruzados tomaron Barbastro y se llevaron prisioneros a los escasos supervivientes. Tras ello, la ciudad se entregó al conde Ermengol III de Urgell para su defensa. Al año siguiente, los musulmanes de Lleida, comandados por Al Muqtadir, convocaron una yihad, que resultó exitosa, pues tomaron la ciudad y mataron al conde de Urgell.
Ermendol IV, sucesor del dirigente muerto defendiendo Barbastro, logró reconquistarla brevemente. Finalmente, en el año 1101, Pedro I se hizo definitivamente con la población. Para fortalecerla, consiguió trasladar al lugar la diócesis episcopal de Roda de Isábena.
En 1134, Ramiro II el Monje celebró allí las cortes generales en las que abdicó. Tres años después, en la plaza de la Candelera tuvo lugar una importante ceremonia de esponsales: la princesa Petronila de Aragón, bebé de solo un año, contrajo nupcias con el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona. Tal matrimonio supuso el germen de la Corona de Aragón.
Por su posición estratégica, Barbastro volvería a ser escenario bélico en prácticamente todos los conflictos internos españoles. El lugar es ampliamente descrito en Homenaje a Cataluña, del gran escritor inglés George Orwell. Este permaneció allí herido en 1937 mientras participaba en la Guerra Civil como parte de las Brigadas Internacionales.
Durante 1904, el niño José María Escrivá de Balaguer cayó gravemente enfermo, motivo por el que sus padres lo llevaron en peregrinación hasta la ermita de la Virgen negra de Torreciudad. Años después de recuperarse, el fundador del Opus Dei decidió erigir un gran santuario diseñado por Heliodoro Dols, inaugurado en 1975.
Qué ver en Barbastro, escenario de la primera cruzada
Este recorrido por lo que ver en Barbastro se inicia en el barrio del Entremuro, donde se concentra la mayor parte del patrimonio histórico artístico de la ciudad. La zona coincide asimismo con el primer asentamiento que hubo en Barbastro, en el siglo IX. Muestra un trazado de calles estrechas y empinadas que siguen una línea desigual.
Aquí se encuentra la Catedral de Santa María de la Asunción, el mayor templo de Barbastro, de estilo gótico y renacentista. Se erigió a principios del siglo XVI sobre el terreno que ocupaba la mezquita aljama de la ciudad musulmana. El interior presenta una estructura amplia y diáfana, sustentada por columnas que soportan tres naves cubiertas por bóvedas de crucería estrellada.
Destaca el retablo mayor, cuyo basamento de alabastro es obra del escultor renacentista aragonés Damián Forment. Por último, del exterior sobresale la torre campanario de la catedral. Se erige sobre el lugar que ocupaba el alminar de la mezquita, luce estructura octogonal y se sitúa separada del templo. Se le considera uno de los principales símbolos de la ciudad.
Junto a la Catedral de Santa María de la Asunción se encuentra el palacio episcopal. Se trata de una excelente muestra de arquitectura renacentista del siglo XVI, y en su interior alberga el Museo diocesano Barbastro-Monzón. Su colección contiene importantes obras pictóricas y escultóricas, objetos litúrgicos, piezas textiles y también documentación histórica de la diócesis.
Al norte de este espacio se encuentra la plaza de la Constitución, donde se ubica el Ayuntamiento de Barbastro. Su edificio se alzó durante el siglo XV y fue reformado durante la década de los cincuenta. Muy cerca, se sitúa el Palacio Argensola, casa solariega y hogar de hijos ilustres de la ciudad. Se trata como palacio debido a sus dimensiones y de su fachada renacentista destaca la galería superior de arcos y el alero de madera.
Otro ejemplo cercano de arquitectura civil de la misma época es la Casa Latorre (siglo XVII). Conserva su fachada original en ladrillo y llega a las tres plantas, albergando hoy en día la sede local de la UNED. Esta zona da acceso a la plaza del Mercado, de estructura alargada y porticada, uno de los principales lugares de reunión de la ciudad donde se extiende el mercado semanal. El lugar posee más elementos de interés como por ejemplo la capilla de Santa Ana, la Casa Calonge y la casa natal de San José María Escrivá de Balaguer, actual sede del Centro Cultural Entrearcos.
El anterior conjunto queda cerrado al sur por el Paseo del Coso, principal centro neurálgico de la ciudad. Su perímetro da espacio a la Casa Baselga, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista que ver en Barbastro. Sobresale su galería superior con columnas, que sustentan un interesante friso de madera labrado.
Cruzando el puente del río Vero se llega hasta la iglesia de San Francisco, adscrita al antiguo convento franciscano de la ciudad. Merece la pena detenerse en su capilla de los Claramunt, que luce decoraciones cerámicas de Muel. Además, la cripta está dotada de un largo banco donde se sentaba a los monjes fallecidos.
Continuando con lo que ver en Barbastro hay que dirigirse al sur de la ciudad. Allí se asienta el conjunto monumental de San Julián y Santa Lucía, compuesto por el antiguo hospital de la ciudad, su iglesia y la plaza de toros. Por otro lado, el espacio alberga también la oficina de turismo municipal y el Centro de Interpretación del Somontano y el Museo del Vino. Este ahonda en la estrecha relación existente entre la ciudad y el caldo de Baco.
En las afueras de la ciudad, situado sobre un promontorio, se encuentra el santuario de Nuestra Señora del Pueyo. Hito imprescindible que ver en Barbastro, el edificio actual se comenzó a erigir en el siglo XIV sobre una antigua ermita del XII. Según se cuenta, se levantó a causa de una aparición mariana. El pastor que la protagonizó sería canonizado como San Balandrán.
Más lejos, a poco más de 20 kilómetros del centro, se encuentra el Santuario de Torreciudad. Su construcción, en las inmediaciones del pantano de El Grado, acaeció entre 1970 y 1975. De este modo, el arquitecto responsable de la misma fue Heliodoro Dols, por iniciativa del fundador del Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer. El Santuario de Torreciudad muestra una apariencia moderna en la que predomina el ladrillo y el alabastro. Por dentro, sobresale el retablo mayor, también de alabastro, obra de Juan Mayné. Asimismo llama la atención la imagen de la Virgen de Torreciudad, emplazada hasta 1975 en una cercana ermita.
El acceso se puede hacer a pie a través de un camino flanqueado por las estaciones de un vía crucis. Desde su fundación, el Santuario de Torreciudad se ha consolidado como un gran centro de peregrinación católica. Forma uno de los ejes de la ruta mariana que compone junto a la Basílica del Pilar de Zaragoza y el Santuario de Lourdes.
Para terminar con lo que ver en Barbastro solo restan la bodegas de Somontano. En ellas, se produce una de las denominaciones de origen vinícolas más reconocidas de Aragón. Muchos de estos negocios ofrecen visitas guiadas, lo que supone una buena guinda en la visita a la ciudad para los amantes del vino.
Datos prácticos para visitar Barbastro
Coordenadas
42° 2′ 0″ N, 0° 7′ 0″ E
Distancias
Huesca 56 km, Barcelona 225 km, Madrid 436 km
Altitud
341 m
Habitantes
17 558 (2024)
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