Dominada por una gran fortaleza sobre un cerro: la ciudad castellana con un museo dedicado a una batalla
Almansa, en Albacete, es una ciudad épica por su disputado castillo y por la batalla que confirmó a los Borbones en el trono de España. Lo primero que ver en esta ciudad es la panorámica desde el castillo, desde donde se vislumbran los contornos y se baja al interesante casco urbano. El recorrido total puede ocupar media jornada, y la escapada puede continuar hacia el noroeste, visitando Alcalá del Júcar y el Parque Natural de la Hoz del Júcar.
Historia de Almansa, escenario de una batalla trascendental
Aunque la presencia de pinturas rupestres atestigua el poblamiento de estas tierras ya desde el V milenio a. C., la ciudad de Almansa encuentra sus orígenes en la urbe romana de Ad Aras. Sobre esta más tarde se edificaría la localidad árabe de Almanzah, que significa «el mirador».
En 1241, año de ocupación de Chinchilla, Almansa es entregada al príncipe don Alfonso. Más tarde, entró a formar parte, como toda la zona, del señorío del infante don Manuel. Después pertenecería a su hijo, el intrigante caballero y excelente escritor don Juan Manuel (autor de El conde Lucanor), quien concedería numerosos privilegios a esta villa.
Su descendiente Diego López Pacheco mantuvo la política de la familia Villena de custodiar y apoyar a Juana la Beltraneja. Así, al ser derrotado por los Reyes Católicos, en 1476 Almansa pasó a ser villa de realengo. No obstante, seguiría estando bajo la influencia del marquesado de Villena hasta finales del siglo XVI.
El acontecimiento más importante de su historia tuvo lugar el 25 de abril de 1707, durante la guerra de Sucesión, día en que el ejército de Felipe V derrotó al del archiduque Carlos de Austria, consiguiendo un importante paso para asegurarse el trono de España. Este acontecimiento se conmemora anualmente en la localidad.
Qué ver en Almansa, de la imponente fortaleza al resto de sus atractivos
Levantado sobre el Cerro del Águila, un escarpado peñascal que eleva su espectacular silueta sobre la llanura almanseña, se alza el castillo de Almansa. Se trata de una fortaleza edificada en el siglo XIV por el infante don Juan Manuel sobre la base de fortificaciones anteriores. Destaca su majestuosa Torre del Homenaje, de planta cuadrada, cuya bóveda interior presenta una cubierta de crucería gótica con nervios de piedra y ladrillo.
En esta bóveda está representado el escudo del famoso Juan Pacheco, el marqués de Villena que fue valido de Enrique IV y feroz enemigo de la joven Isabel la Católica. El castillo es uno de los mejores conservados de la provincia de Albacete, y define el entramado de callejuelas que conforman el casco antiguo, declarado Conjunto Histórico.
Las plazas y palacios de Almansa
En la Plaza de Santa María, situada a los pies de la fortaleza, está el Palacio de los Condes de Cirat, también conocido como «la Casa Grande». Mandado construir por Alfonso de Pina, miembro notable de la nobleza almanseña, es un antiguo palacio barroco del siglo XVI. Resulta admirable su fachada principal de estilo manierista y el patio interior porticado. Actualmente es la sede del ayuntamiento.
En el centro de la plaza se sitúa la Fuente de los Patos. Frente a ella está la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, edificio ecléctico producto de remodelaciones entre los siglos XVI y XIX dotado de torre barroca, portada renacentista e interior neoclásico.
A lo largo de la calle de San Agustín se pueden ver las fachadas de varias casas solariegas. Entre estas sobresale la de los Enríquez de Navarra, que fue donde se firmó la capitulación de la batalla de Almansa. También la de los marqueses de Montortal, levantada en torno a un bello jardín con unas magníficas rejerías de forja en su exterior. Próximo está el convento de las Monjas Agustinas, del siglo XVII, al que se añadió en 1704 una iglesia con portada barroca de columnas salomónicas.
El museo de la batalla y otros lugares de interés
Al lado de la iglesia, podemos ver el Museo y Centro de Interpretación de la Batalla de Almansa en el que se exhiben maquetas, uniformes y otros objetos originales recuperados del campo de batalla, así como documentos de la época. También se promueven rutas guiadas.
Otros monumentos interesantes que ver en Almansa son la ermita de San Blas, un edificio barroco de llamativa cúpula, y la lonja, construida en 1800 y dotada de una galería porticada.Finalmente, cabe destacar el antiguo barrio de la Morería, un conjunto de calles que en el Medievo estaban situadas extramuros del recinto fortificado. La calle Corredera, referencia básica en lo que a la actividad urbana se refiere, aglutina algunas de las tiendas más antiguas de la ciudad y numerosos locales donde degustar sus vinos, con denominación de origen propia.
En Almansa, tan importante como su casco urbano son sus alrededores, repletos de enclaves con restos prehistóricos de gran importancia. Destaca la Cueva de la Vieja, en la cercana localidad de Alpera. Junto al resto de pinturas rupestres levantinas, fueron reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
Desde 2007, fecha de su tercer centenario, y en el fin de semana más cercano al 25 de abril, se viene celebrando en la villa los actos de Conmemoración Anual de la Batalla de 1707. Como jornadas de carácter variable destacan dos grandes actividades de recreación histórica. Por un lado, la Recreación Internacional de la Batalla de Almansa, que se celebra en los años impares. Por otro lado, la Crónica Mundi, que durante los años pares supone un encuentro de grupos de recreación histórica multiépoca.
Datos prácticos para visitar Almansa
Coordenadas
38° 52′ 5.54″ N, 1° 5′ 52.31″ W
Distancias
Albacete 75 km, Toledo 320 km, Alicante 95 km, Madrid 325 km
Altitud
713 m
Habitantes
24 281 (2024)
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