A 1062 metros sobre el nivel del mar: la villa encajada entre montañas con un palacio versallesco donde Goya pintaba
Su pasado ligado a la Casa de Alba le ha aportado una historia vinculada a la pintura y a la intriga política de la España del siglo XIX. Piedrahíta, en la provincia de Ávila, tiene un bellísimo y cuidado entorno que merece la pena conocer.
Historia de Piedrahíta, morada de los duques de Alba, de Goya y de Gabriel y Galán
Aquello que ver en Piedrahíta está ligado a su historia. En el año 918 el conde Fernán González derrota a los musulmanes allí. No obstante, no es capaz de mantener el territorio, que se mantendrá en disputa durante los dos siglos siguientes. Su “Calle de los muertos” conduce a la Almohalla, que en árabe significa campamento.
Hacia mediados del siglo XII se consolida la conquista de esa zona, incorporándose al alfoz (circunscripción) de la ciudad de Ávila. Poco después unos caballeros abulenses de caza por la zona arreglaron un caserío en medio del espeso bosque. Para poderlo encontrar más fácilmente, estos dejaron piedras a modo de hitos, de ahí su nombre.
En torno a 1199 la infanta Berenguela, hija del rey Alfonso VIII residió en Piedrahíta. Al no haber un templo adecuado cedió el castillo para que en su lugar se construyera la Iglesia de Santa María la Mayor.
Hacia el siglo XIII se convirtió en la capital del señorío de Valdecorneja detentado desde 1366 por la familia Álvarez de Toledo, posteriores duques de Alba. En 1485 los Reyes Católicos crean el condado de Piedrahíta a favor de Fadrique Álvarez de Toledo. Será el futuro primer duque de Alba. Tras convertirse en uno de los descansaderos preferidos por la familia ducal, en 1507 nació en la villa Don Fernando Álvarez de Toledo que sería tercer duque de Alba. Reforzó sus funciones de centro administrativo, comercial y ganadero de la comarca.
En 1578 el Gran Duque de Alba, conocido como 'La espada' por su implacabilidad, regresó de la guerra de Flandes a descansar en Piedrahíta. Allí los regidores de Piedrahíta le pidieron justicia ante los supuestos agravios que les causaba el alcaide de El Barco.
Irritado y poco convencido, el duque les contestó que de ser ciertas las acusaciones ahorcaría al alcaide, pero que de no serlo los ahorcados serían sus acusadores. Una vez comprobada la verdad, el alcaide fue ahorcado ante una puerta de la muralla de El Barco.
A mediados del siglo XVIII el llamado 'Duque viejo' edificó un magnífico palacio de estilo barroco. Fue concebido por el arquitecto francés Marquet, con un bello patio y jardines versallescos. Allí, a finales del siglo, la duquesa María Teresa Cayetana recibió a ilustres huéspedes como Francisco de Goya, que en 1786 allí pintó sus obras El verano y La vendimia.
Durante la Guerra de la Independencia los vecinos de la villa se enfrentaron a las tropas francesas del general Goudinot. Marchadas estas, el pueblo asaltó el Palacio de su Señor, el duque de Alba, pues le juzgaban afrancesado, arrasándolo. Se ensañaron especialmente con su ornamentación francesa.
La desamortización de los bienes eclesiásticos a mediados del siglo XIX facilitó que numerosos labriegos de la zona pudieran adquirir tierras, desarrollándose así la economía. Hacia 1889 es destinado al pueblo el poeta José María Gabriel y Galán, que escribirá sobre lugares del mismo. Su entorno, poco castigado por el desarrollismo, es muy apto para el disfrute estival.
Qué ver en Piedrahíta, un rincón de Ávila repleto de tesoros
El trazado de la villa está conformado por casonas de sillería granítca, alguna con blasones de la casa ducal. El centro de Piedrahíta se sitúa en la Plaza Mayor o de España. Es de forma rectangular, con soportales y una fuente-pilón en el centro. En uno de los flancos se dispone el edificio del ayuntamiento, con amplias arquerías.
El lado inferior lo ocupa la Iglesia de la Asunción, fundada en el siglo XIII sobre los restos de un castillo. Las reformas de los siglos XV y XVI le confieren un aspecto gótico. Este templo tiene una ancha torre cuadrada de aspecto defensivo y un pórtico clasicista en la portada. El interior alberga tres naves sobre pilares cilíndricos. Acoge retablos interesantes y un claustro renacentista.
La Iglesia de Santa María la Mayor fue construida sobre un castillo donado por la reina Doña Berenguela en el siglo XIII. Se sometió a reformas importantes en los siglos XVI y XVII, con la adicción de algunas capillas de particulares. Se divide en tres naves con arcos apuntados sobre pilares. La cabecera del templo conserva el ventanal gótico inicial. La torre y otros elementos tienen almenas decorativas. La portada se protegió con un pórtico en la segunda mitad del siglo XVI.
Alberga el Museo de Arte Sacro que custodia el sepulcro de los García de Vargas, el retablo de Santa Ana, el púlpito de madera tallada del siglo XV, y la reja y sillería del Coro bajo, entre otras piezas que merecen atención.
Los conventos de Piedrahíta
No lejos de la plaza está el Convento de las Carmelitas, del siglo XV. Lo fundó María de Vargas Acebedo en 1460. Su portada es del siglo XV y el portalón protegido con alfiz lleva el escudo de Alba. En el interior se conserva original una capilla particular cubierta de crucería con el lienzo El Granadino del pintor Alonso Cano. Un espacio importante que ver en Piedrahíta.
Quedan ruinas de cierta entidad del Convento de Santo Domingo, fundado por el segundo señor de Valdecorneja y su mujer. Estaba en relación con los conventos de San Esteban de Salamanca y Santo Tomas de Ávila. Tras la pérdida documental producida por el incendio del convento en 1657, se encargó a fray Gaspar Fandiño una recuperación de escrituras que es conocida como Becerro de la Villa de Piedrahíta.
En el siglo XIX fue desamortizado y luego utilizado de cementerio. De la primitiva iglesia queda la capilla mayor con ventanales apuntados y crucería sencilla en la que reposan los restos de Don Hernando Álvarez de Toledo, Señor de Valdecorneja y su esposa Doña Leonor de Ayala.
Arquitectura francesa en la villa
El Palacio de los Duques de Alba es algo imprescindible que ver en Piedrahíta. Fue construido por el arquitecto francés Jacques Marquet a mediados del siglo XVIII en la parte elevada del pueblo. Observa una simetría neoclásica estricta y está construido con granito y cubiertas de pizarra. En él pintó Goya los cartones de La vendimia y La siega.
La destrucción vecinal de la Guerra de la Independencia le privó de las mansardas elegantes del piso superior. Este es precisamente el elemento más propio del lenguaje arquitectónico francés. Permaneció en estado ruinoso hasta que el Ayuntamiento lo adquiere a la casa ducal en 1931 y procede a su rehabilitación. Edificio, plaza de armas, jardín versallesco y verjeles circundantes esperan aún una completa restauración. Algunas dependencias se han acondicionado como escuela pública.
También a funciones de escuela pública y casa del maestro se dedicó el edificio de residencia para el administrador de los Alba, que a finales del siglo XIX ocupó el poeta Gabriel y Galán; este escribió versos dedicados al torreón del palacio.
Explorar los alrededores de Piedrahíta
En los alrededores de la Ermita de la Virgen de la Vega se han encontrado restos de una villa tardorromana o visigoda.
A 10 km del pueblo se localiza el Puerto de la Peña Negra. Es meca de los aficionados al ala delta, parapente y vuelo libre por la convergencia de vientos en esta zona del sistema central. Los despegues de estos valientes son un espectáculo.
Rutas senderistas llevan desde Piedrahíta por el valle del Corneja hasta Bonilla de la Sierra. Fue cabeza del señorío del obispo de Ávila y conserva la muralla medieval, el castillo del siglo XV y un núcleo urbano de gran carácter. Su iglesia de San Martín, del siglo XV, tuvo categoría de colegiata. Los parajes de la garganta en torno a Villafranca de la Sierra son un buen colofón de esta ruta.
Datos prácticos para visitar Piedrahíta
Coordenadas
40º 27’ 49″ N, 5º 19’ 39″ W
Distancias
Ávila 58 km, Madrid 150 km
Altitud
1062 m
Habitantes
1637 (2024)
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