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Qué ver en Oña

Este pequeño lugar de Burgos esconde maravillas históricas, educativas y naturales. 
Este pequeño lugar de Burgos esconde maravillas históricas, educativas y naturales. 

Poderoso monasterio donde se creó el lenguaje de signos

A los pies de los Montes Obarenes, a la vera del río Oca se encuentra la villa monástica de San Iñigo. Las extensas posesiones de este otrora panteón real incluían trescientos pueblos y doscientas iglesias, llegando incluso hasta Huesca, Zaragoza y toda la orilla del Cantábrico. Esta pequeña localidad alberga un recorrido histórico de lo más variado, desde disputas entre monjes, hasta la creación de la lengua de signos moderna, originaria principalmente en España en el siglo XVI gracias al monje benedictino Fray Pedro Ponce de León, quien desarrolló un método para enseñar a los niños sordos a hablar, leer y escribir.

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Mientras que el principal reclamo monumental del patrimonio artístico de este municipio es el Monasterio de San Salvador, el Parque Natural de los Montes Obarenes San Zadornil se lleva todo el protagonismo del patrimonio natural de la comarca de La Bureba, una gran muralla natural rica en especies arbóreas y arbustivas.

Desde este pequeño lugar, ubicado entre la meseta y la cornisa cantábrica, se pueden realizar muchas excursiones al aire libre, siendo la más cercana la medieval Poza de la Sal. Mientras tanto, con brújula en mano, el norte nos lleva a la fortaleza rocosa de Frías, y hacia el sur, bajando por la CL-632, se llega en poco tiempo al pueblo de Briviesca, capital de la comarca de La Bureba y reconocido por su urbanismo y si patrimonio artístico. En general, Burgos alberga una gran variedad de actividades de turismo activo

Castillo de Frías. | Dreamstime
Castillo de Frías. | Dreamstime

Historia de Oña

Antes de conocer lo que hay que ver en Oña, conviene repasar su historia. El siglo XVIII trajo la decadencia de la abadía, la cual se acentuó por el pillaje al que le sometieron los soldados franceses durante la Guerra de la Independencia, y continuó hasta la exclaustración de los monjes a causa de la desamortización de sus propiedades en 1835. Estos hechos supusieron que la iglesia se convirtiera en la parroquia del pueblo, y para 1840 el Semanario Pintoresco Español denunció el terrible abandono de tan espectacular y reconocido monumento.

Ayuntamiento de Oña. | Shutterstock
Ayuntamiento de Oña. | Shutterstock

En 1880 la Compañía de Jesús instaló sus facultades de teología y filosofía en el viejo Monasterio de San Salvador, pero durante la Segunda República, los jesuitas fueron expulsados, marcando el momento en el que este lugar quedó abandonado hasta los inicios de la Guerra Civil de 1936. Cuando regresaron, este espacio se transformó en hospital para los heridos. 

Desde ese momento, los jesuitas marcaron la vida del pueblo hasta 1967, cuando se decidió vender el edificio a la Diputación de Burgos, la cual tomó el relevo e instaló un hospital psiquiátrico que se cerró en 2011.

Qué ver en Oña

Existen numerosos lugares que ver en Oña, empezando por el llamado Arco de la Estrella, que se trata de la única puerta de acceso que se conserva de la antigua muralla. En la pendiente hacia la Plaza del Ayuntamiento se mantienen muchas viviendas con los blasones de los caballeros que allí residieron.

En uno de los lados de la Plaza principal se halla la Iglesia de San Juan. Esta posee restos importantes de época románica y cuenta con un calvario gótico del siglo XIII, una portada gótica y una adusta torre con un mirador. En la torre se encuentra el Museo de la Resina, un lugar para aprender sobre la ya desaparecida industria de la resina, su forma de obtención, el medio natural y mucho más. La torre se completa en su planta superior con un mirador de la Villa.

El Monasterio de San Salvador es el principal hito que ver en Oña. Fue en su origen una abadía fundada por el conde Sancho García en 1011 para dar retiro a su hija Tigridia. La abadía fue concebida inicialmente como convento mixto, donde las dos comunidades de distintos sexos compartían instalaciones y dependían de sus respectivas autoridades masculina y femenina. En 1033, para remediar la relajada vida de sus residentes, el rey Sancho III el Mayor de Navarra entregó la abadía a los monjes cluniacenses. Quedó bajo la dirección de un casto abad que sería canonizado como San Íñigo. Con él el monasterio se convirtió en un foco de cultura y espiritualidad.

San Salvador disfrutó de unos privilegios que se incrementaron al convertirse en panteón real. Aunque, en realidad, son dos los panteones: el Real y el Condal. El Real acoge los cuerpos de monarcas de los reinos de Castilla y Pamplona, mientras que en el Condal, fueron enterrados los condes de Castilla. Cuenta con ocho ataúdes y nueve personajes de los siglos XI al XIII. Se trata de piezas únicas en toda Europa debido al material en el que están confeccionados, nogal y boj. El enterramiento del obispo Don Pedro López de Mendoza fue trasladado de la sacristía a una de las naves laterales de la iglesia.

Monasterio de San Salvador en Oña. | Shutterstock
Monasterio de San Salvador en Oña. | Shutterstock

La gran explanada de acceso a la parte más moderna del edificio se encuentra tras la fachada barroca del siglo XVIII. Para llegar a la Iglesia del Monasterio de San Salvador hay que rodear el edificio y ascender por una larga escalinata. El pórtico, de estructura románica del último cuarto del siglo XI, está decorado con distintas estatuas de reyes. La excelente puerta gótico-mudéjar tallada da paso al templo. La Iglesia, sin embargo, es gótica del siglo XIII, aunque conserva restos románicos de fases diferentes. La cabecera, construida en un gótico tardío, está cubierta por una espectacular bóveda estrellada con ocho puntas.

Consta de una sola nave con tres tramos y diversas capillas. En el muro de la derecha se conservan varias escenas de la Vida de Santa María Egipciaca, de estilo gótico lineal, y el Cristo de Santa Trigidia, de estilo románico francés. Se conservan restos del retablo mayor tallado en madera de nogal con incrustaciones de boj. Esta obra gótico-mudéjar del siglo XV fue realizada por Fray Pedro de Valladolid. También se hallan escenas de la Pasión de Cristo, pintadas por Fray Alonso de Zamora (s. XV), así como el órgano barroco del año 1786, con más de 1.100 tubos.

El templo se amplió a finales del siglo XV con un panteón bajo bóveda estrellada. En él se dispone un retablo barroco, un coro con sillería gótica de 1483 y dos sepulcros de los reyes navarros Sancho el Mayor y Sancho el Fuerte, así como de condes castellanos como don García y don Sancho. Están tallados en madera de nogal con incrustaciones de boj. Son de estilo gótico-mudéjar y fueron ejecutados por Fray Pedro de Valladolid, en el siglo XV. Los enterramientos están rodeados en pinturas sobre una sarga (gran tela) de Fray Alonso de Zamora, representando temas de la Pasión.

Museo de la Resina ubicado dentro de la Torre de San Juan, situada junto a la iglesia | Shutterstock
Museo de la Resina ubicado dentro de la Torre de San Juan, situada junto a la iglesia | Shutterstock

A mediados del siglo XVIII se añadió la Capilla de San Íñigo, al fondo de la cabecera. Se encuentra presidida por un retablo barroco que acoge la urna del santo, y una puerta a la derecha da acceso a la sacristía que ha sido convertida en un pequeño museo de muebles barrocos, objetos de culto y telas valiosas.

En la Sala Capitular se pueden contemplar los ventanales de la construcción románica y que comunicaba la sala con el claustro. Se trata de bellos arcos de medio punto decorados con puntas de diamante en sus aristas y capiteles de decoración zoomorfa. Aún se puede percibir gran parte de la policromía original. Además, se conservan los arcos policromados de una bella arquería románica procedente seguramente del refectorio.

El Claustro principal del Monasterio de San Salvador de Oña, también gótico, es obra de Juan de Colonia de principios del siglo XVI. Cuatro galerías con bóvedas de crucería conforman una planta trapezoidal. Bellos ventanales con arcos apuntados tienen decoración del gótico final. Numerosos enterramientos de condes y paladines castellanos convierten el lugar en un panteón de Castilla. En el Monasterio de San Salvador se acogió, en 2012, la decimoséptima exposición de Las Edades del Hombre.

Las visitas al monasterio se llevan a cabo mediante una audio-guía, salvo para los grupos organizados previamente. Para ellos existe la posibilidad de concertar una visita guiada. La visita a la torre y al Centro de Interpretación del Medievo se centralizan desde la Oficina Municipal de Turismo (teléfono: 947 30 00 78).

En el barrio judío, en la Calle Barruso, se localiza el Centro de Interpretación del Monasterio en donde se puede completar la visita al mismo. En la antigua Vaquería del Monasterio se encuentra la Casa de Información sobre el Parque Natural de los Montes Obarenes-San Zadornil.

Datos prácticos

Coordenadas

42º 44’ 05’’N, 3º24’ 50’’W

Distancias

Burgos 64 km, Bilbao 89 km, Madrid 311 km.

Aparcamiento

No es recomendable circular por el pueblo. Se aconseja estacionar en el espacio gratuito habilitado en la “otra” orilla del río Oca (llegando de Burgos a la izquierda y desde Santander, a la derecha).

Altitud

598 m.

Habitantes

1124 (2013).

FIESTAS Y OTROS EVENTOS

Existen varias fiestas que celebrar en Oña: San Iñigo (1 de junio), San Junio (24 de junio), San Vitores (26 de agosto), Santa Paulina (21 de octubre).

Otros eventos que disfrutar en Oña: La Choricilla (Jueves Lardero anterior a Cuaresma), Correr la Rosca (domingo de Semana Santa por la tarde), Representación del Cronicón de Oña (cinco días a mediados de agosto, es una representación medieval en la que se representa la Historia del Monasterio de Oña durante el siglo XI). Romería a la ermita de San Vitores (26 de agosto), Feria Agraria y Artesanal (último domingo de septiembre).

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