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Sobre un cerro a 1200 metros de altitud: el pueblo declarado Bien de Interés Cultural con un arco romano único

En un pequeño pueblo de Castilla y León encontramos huellas de su pasado romano, un poderoso ducado y el mismísimo Cid Campeador.
Vista aérea de Medinaceli
En un pequeño pueblo de Castilla y León encontramos huellas de su pasado romano, un poderoso ducado y el mismísimo Cid Campeador.

En un alto cerro la 'Ciudad del Cielo' fue cuartel general del caudillo Almanzor y sede de uno de los ducados más poderosos de España, que renovó su arquitectura en el siglo XVI. Actualmente, este encantador pueblo de Soria sigue ofreciendo las artes y artesanías de los tiempos pasados.

La 'Ciudad del Cielo' de Almanzor y los duques

Aquello que ver en Medinaceli está ligado a su historia. Hubo un castro celtíbero cerca del monte de 1200 metros de altitud en el que los romanos hacia el 153 a.de C. instalan un campamento que pasó a ser la ciudad de Occilis, beneficiada por la explotación de las grandes salinas cercanas. Estaba situado en un cruce de las calzadas que conectaban las ciudades de Toledo y Burgo de Osma con Zaragoza.

En el siglo X es fortificada por Salim ibn Waramai, por mandato del califa Abderramán III, dándole el nombre de Medina Al-Salim (“Ciudad de Salim” o “del cielo”), convirtiéndola en capital de la llamada Marca Media, la zona fronteriza con los cristianos al norte del Sistema Central.

La configuración urbana actual, con calles estrechas, viene de ese periodo. Fue años después la base para Almanzor, que desde allí realizó sus devastadoras aceifas contra los reinos cristianos. Se ha escrito que este fue enterrado allí, en algún lugar todavía ignorado, junto con su tesoro, en agosto del año 1002.

Plaza Mayor de Medinaceli
Plaza Mayor de Medinaceli. | Dreamstime

Al descomponerse el Califato de Córdoba, el linaje de los Banu Salim se establece allí. Este linaje reforzará la zona mediante atalayas, consiguiendo ser la única plaza fuerte de la zona en manos musulmanas.

En ese periodo pasó por allí el Cid Campeador, celebrando un combate singular con un caballero musulmán, al que mató. La precisión de datos sobre Medinaceli en el Cantar de Mio Cid induce a pensar que su autor fuera oriundo de la zona.

En el año 1104 las tropas castellanas comandadas por Alvar Fañez consiguen por fin conquistarla. La pierde y reconquista definitivamente Alfonso I de Aragón, consorte de la reina Urraca de Castilla.

En el 1127, al año siguiente de morir su esposa, Alfonso celebra las paces de Tamara con su hijastro el rey Alfonso VII de Castilla. Le devuelve Medinaceli. Este le dio un fuero a su nueva plaza fronteriza con Aragón, con el fin de repoblarla con gentes leales a él.

Por su posición fronteriza permaneció en manos de la Corona hasta 1371. En este momento el rey Enrique II creó el condado de Medinaceli como recompensa para uno de los caballeros franceses que le ayudaron a alcanzar el trono.

Fue Bernardo de Bearne, hijo bastardo del conde de Foix. Este después se casó con Isabel de la Cerda, bisnieta del infante de Castilla Fernando de la Cerda. Este apellido será adoptado por los condes de Medinaceli en lugar del apellido francés, costumbre denominada “realce de parentesco” (escoger el apellido más ilustre).

En 1479 los Reyes Católicos transforman el condado en ducado. Se desarrolla así una larga etapa en la que se derriban las edificaciones medievales moras y cristianas, sustituyéndose por edificios renacentistas y barrocos a lo largo de dos siglos de desarrollo económico. Numerosas familias hidalgas dependientes de los duques se establecen en Medinaceli, construyendo casonas a las que aportan sus blasones. Durante la Guerra de la Independencia El Empecinado resistió en esta plaza.

Su esplendor y mezcla de culturas fue elogiada por la Generación del 98. Gerardo Diego afirmaba de ella que era «inviolable a las mesnadas y a los ángeles abierta». Y fascinado por el Cid estuvo en dos ocasiones el escritor Ezra Pound a quien se ha dedicado un monumento.

Fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico en 1963. Se ha incorporado al siglo XXI con su centro Medinaceli DEARTE.

Qué ver en Medinaceli, un pueblo repleto de huellas del pasado

Vista aérea de Medinaceli
Vista aérea de Medinaceli. | Dreamstime

Para comenzar la visita a lo que ver en Medinaceli partimos de su célebre Arco del Triunfo, único en su clase en España debido a su triple arcada con dos vanos pequeños flanqueando al principal.

Su escasa decoración está muy desgastada por las inclemencias del tiempo. También de época romana es la Fuente de la Canal, varios mosaicos repartidos por la localidad, el nevero y los restos de la vía romana XXIV del itinerario de Antonino, entre Mérida y Zaragoza.

Por un paseo de acacias centenarias se entra en la villa hasta el Monasterio de Santa Isabel. Está habitado por monjas Clarisas. A día de hoy siguen dedicadas a rezar y a sostenerse mediante la elaboración de dulces y turrones. La fachada hispano flamenca del monumento conserva ventanas de arcos conopiales y escarzanos.

En el extremo del pueblo hay que ver en Medinaceli las ruinas del Castillo de la Villavieja. Los cristianos lo construyeron en los siglos XIII y XIV encima de restos musulmanes y romanos. Se conservaron las caballerizas musulmanas. Tiene planta cuadrada, tres torreones circulares en sus esquinas, siendo rectangular su torre del homenaje.

La Plaza Mayor de Medinaceli está situada en el antiguo foro romano. Se trata de la clásica plaza con soportales, de estilo castellano. Aquí hacia el 12 de noviembre se celebra la tradicional fiesta de la noche del “Toro de Júbilo” (con fuego en los pitones).

En uno de los soportales está la antigua Alhóndiga del siglo XVII. Presidiendo la plaza está el Palacio de los Duques de Medinaceli, edificio renacentista de los siglos XVI y XVII. Este tiene un patio central con arcos de medio punto sobre pilares y una galería superior con arcos rebajados.

Aquí se localiza el Aula Arqueológica con reconstrucciones, figuras y recursos audiovisuales. También alberga en su planta baja el Centro de Arte Contemporáneo Medinaceli DEARTE, sede de la Fundación DEARTE. La rehabilitación del palacio ha incluido una cúpula de cristal adornada por 151 dibujos del artista vasco Agustín Ibarrola. Un ambiente artístico que también se puede notar en las galerías de arte y tiendas con objetos artesanos que hay por esa zona.

Detrás de la plaza se puede callejear por casonas decoradas con blasones y protegidas con enrejados. Así, se llega a la voluminosa Colegiata de Santa María de la Asunción. Se trata de un templo gótico tardío de 1561. Tiene una gran nave única y una Capilla Mayor pentagonal que es el panteón de los duques. Debajo el altar barroco hay una cripta. También merecen atención su rejería gótica, una talla gótica de la Virgen, un Cristo del siglo XVI, lápidas sepulcrales y diversas pinturas.

En lo que fue el barrio judío están las ruinas del Beaterío de San Román. Carece de presbiterio y de ábside y se piensa que pudo ser el edificio de la antigua sinagoga. En él se conservan las reliquias de los patrones del pueblo. Son los mártires Arcadio, Probo, Pascasio, Eutiquiano y Paulino, muertos en África en el siglo V. Sus restos llegaron a Medinaceli por vía milagrosa.

Si se dispone de tiempo merece la pena recorrer los trece kilómetros para ver el Museo Paleontológico de la localidad de Ambrona. Emplazado sobre un yacimiento del Paleolítico Inferior, reúne esqueletos fósiles incompletos de mamuts y restos de otros animales.

En dirección sur un excelente destino de día es Sigüenza, donde es posible pasar un día completo de visitas culturales. A su lado está el Parque Natural del Barranco del Río Dulce, que es un agradable lugar para hacer senderismo.

Datos prácticos para visitar Medinaceli

Coordenadas

41° 10′ 20″ N, 2° 26′ 7″ W

Distancias

Soria 76 km, Madrid 152 km

Aparcamiento

Sin dificultad

Altitud

1204 m

Habitantes

671 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y francés.

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