Rodeada de sierras: la villa de Guadalajara con el primer palacio civil de estilo renacentista construido en España
Situado en el declive de un cerro en el extremo oriental del Sistema Central, la localidad es la puerta de entrada a la comarca de la arquitectura negra. A continuación, la historia y lo mejor que ver en Cogolludo.
El palacio de los Duques de Medinaceli y el casco urbano componen el grueso de lo que ver en esta localidad. También merecen un vistazo las ruinas del castillo por las panorámicas que aportan. Hay dos rutas notables para jornadas posteriores: una se dirige hacia Atienza, y la otra a Sigüenza y su cercano Parque Natural del Barranco del Río Dulce. Por otro lado, la capital provincial y la cercana Hita son buenas opciones para completar una escapada.
Historia de Cogolludo, el primer renacimiento español
Para apreciar al completo lo que ver en Cogolludo, conviene conocer su pasado. Así, el lugar debe su original nombre a la forma en que sus casas se apiñan alrededor del cerro del castillo, que parecen formar una piña o cogollo.
Restos encontrados en la Loma del Lomo confirman que el lugar estuvo poblado en la Edad del Bronce. Sin embargo, las primeras referencias escritas se reflejan en un diploma real de 14 de mayo de 1100. Por él, Alfonso VI donaba al abad del monasterio de San Pedro de Gumiel la villa de Fonciana. Localizaba la localidad «entre los términos de Hita y Cogolludo, junto al río Henares».
Los arzobispos de Toledo figuran como los primeros señores de la villa hasta 1176. Fue entonces cuando Alfonso VIII la cedió a la Orden de Calatrava para defenderla de posibles incursiones árabes. Durante los dos siglos que los calatravos permanecieron en la villa, remodelaron tanto fortaleza como murallas.
Alcanzado 1377, Pedro Muñiz de Godoy, maestre de la Orden, donó Cogolludo a Enrique II. Este la pasó a su vez a don Diego Hurtado de Mendoza como dote en el desposorio con su hija María. El matrimonio ostentó el señorío de Cogolludo, que sería heredado por su hija Aldonza, duquesa de Arjona.
A la muerte de la duquesa, la lucha por la población enfrentó a don Diego Manrique y al marqués de Santillana. Solo gracias a una intervención regia se solventó. Así, la villa quedó en manos de los segundos. Más tarde se sucedieron al mando don Íñigo López de Orozco y don Luis de la Cerda, cuarto duque de Medinaceli. Dicho ducado mantuvo el territorio hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX. Además, ellos fueron quienes levantaron la construcción más notable que ver en Cogolludo, el palacio de los Duques de Medinaceli.
Durante la guerra de la Independencia, Cogolludo se convirtió, junto con Atienza, en centro de operaciones de El Empecinado. Ante la propuesta francesa de unirse a su causa, contestó el guerrillero español:
“[…] Si queréis, podéis decir a todos vuestros hermanos que El Empecinado y sus tropas morirán en defensa de su Patria porque jamás pueden unirse a unos hombres envilecidos, sin honor, sin fe y sin religión de ninguna clase”.
Cada último fin de semana de junio la localidad recuerda este hecho. Para ello, se engalana y celebra las Jornadas Napoleónicas, actos que recrean el escenario del acontecimiento relacionado con El Empecinado.
Qué ver en Cogolludo, una bonita villa castellana regada de patrimonio
Esta visita por lo que ver en Cogolludo arranca en la Plaza Mayor, centro del casco histórico. Este posee calles angostas y empinadas que se apiñan alrededor del cerro del castillo. La plaza es un espacio porticado y rodeado de los edificios más importantes de la localidad: por ejemplo, el palacio de los Duques de Medinaceli y el ayuntamiento (siglo XVIII). Una fuente circular de aires dieciochescos adorna el punto central.
El primer palacio renacentista de España y los vestigios de un castillo
Como ya se ha dicho, el principal atractivo patrimonial que ver en Cogolludo es el palacio de los Duques de Medinaceli. Se trata de la primera construcción renacentista levantada en España. Fue encargado por don Luis de la Cerda para servir de residencia a su hija doña Leonor, quien fuera la mujer de don Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, hijo primogénito del gran Cardenal Mendoza. El arquitecto Lorenzo Vázquez, entre 1488 y 1492, se encargó de diseñarlo.
Destaca del conjunto su fachada almohadillada, que recuerda la de los palacios florentinos, y su portada plateresca. Flores de lis y querubines sosteniendo el escudo de la familia de la Cerda completan la decoración externa. Del interior del palacio de los Duques de Medinaceli cabe destacar el patio plateresco y la sala principal, en la que sobresale una chimenea de yesería gótico-mudéjar.
Ubicado en lo más alto del cerro se alzan los restos del Castillo de Cogolludo. Fue construido en el siglo XI sobre una fortaleza musulmana anterior y donado a la Orden de Calatrava en 1176. Los caballeros amurallaron la villa y reformaron el castillo, y en el siglo XIV fue nuevamente reparado. Sin embargo, la guerra de la Independencia terminó por destruirlo, quedando en estado ruinoso desde entonces. Actualmente solo se conserva el patio de armas y un recinto central con altos muros.
Patrimonio religioso y fiestas de Cogolludo
Asimismo, hay dos iglesias importantes que ver en Cogolludo. A los pies del castillo se encuentra la iglesia de Santa María, gótica del siglo XVI. Lo más llamativo de su exterior son las dos portadas renacentistas y la torre del campanario. Tal estructura de divide en cuatro molduras que se reducen según se asciende.
El interior de la iglesia de Santa María de Cogolludo luce un estilo gótico tardío. Muy notable resulta el lienzo de José Ribera Los preliminares de la Crucifixión de Cristo, conocido popularmente como 'el Capón de Palacio'. Esto se debe a que fue regalado a la parroquia de Cogolludo por los duques de Medinaceli a cambio del capón que antaño debían pagarles los parroquianos como obsequio de Navidad. Fue robado en una noche de 1986 y recuperado en tierras vascas algunos meses más tarde.
Al otro templo destacado se accede a través de unas escalinatas. Se trata de la iglesia de San Pedro, edificada a mediados del siglo XVI sobre un templo románico anterior. Destacan de ella los frescos de Matías Ximeno que decoran su cúpula.
Aunque ruinas, el convento de Carmelitas Descalzos fue fundado en 1596. Por su parte, el monasterio de San Francisco se creó por iniciativa del duque don Juan de la Cerda. Su fin era ejercer el mecenazgo sobre las órdenes religiosas.
Siguiendo con lo sacro, son muy interesantes las ermitas de la Soledad, a la entrada del pueblo, y la de San Antón, al sur y próxima al arroyo del Aliendre. Ambas son de estilo renacentista. En lo alto del cerro del Lomo se encuentra el yacimiento arqueológico del mismo nombre. Gracias a él, quedó confirmado que hubo poblaciones allí ya en la Edad de Bronce. A pocos kilómetros de Cogolludo, en la pedanía de Beleña de Sorbe, se erige la iglesia de San Miguel, de estilo románico.
La fiesta de Santa Águeda, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, es la más conocida de Cogolludo. Cada 5 de febrero, las mujeres de la localidad ocupan los cargos municipales en una inversión del antiguo poder masculino. Eligen una alcaldesa honoraria entre sus vecinas y otra entre las mujeres de mayor relieve de la región. Además, procesionan la imagen de la Santa, pujan por llevar las andas y ejercen su gobierno por un día.
Datos prácticos para visitar Cogolludo
Coordenadas
40° 56′ 54″ N, 3° 05′ 15″ W
Distancias
Guadalajara 40 km, Toledo 191 km, Madrid 99 km
Aparcamiento
Es fácil el estacionamiento en la Plaza Mayor y en cualquiera de las calles del municipio.
Altitud
893 m
Habitantes
554 (2024)
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