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En una Reserva de la Biosfera y declarado Bien de Interés Cultural: el bellísimo pueblo de Salamanca a 1136 metros de altitud

Arquitectura popular y un paisaje de ensueño. Descubre el bonito pueblo que da nombre a un espacio natural protegido.
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Imagen: Shutterstock
Arquitectura popular y un paisaje de ensueño. Descubre el bonito pueblo que da nombre a un espacio natural protegido.

La arquitectura popular y el paraje en que se enclava este pueblo serrano cercano a Béjar han motivado que se le declare Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico. Pasear por sus calles con encanto donde se respira tradición e historia pronto ayuda a comprender por qué.

Historia de uno de los pueblos más bonitos de Salamanca

Antes de pasar a lo que ver en Candelario cabe repasar su historia. Poblada por los vetones, parece que los romanos la identificaron con Lusonia, uno de los cuarteles generales de Viriato. La mina de estaño situada a unos kilómetros al sur motivó la construcción de calzadas. Siglos después, los guerreros bereberes usaron el lugar como campamento.

Una de las principales hipótesis sobre su repoblación es la siguiente. Durante el reinado de Alfonso VIII, el caballero asturiano Pelayo Fernández, clave al repoblar Béjar, aportó guerreros, vaquerizos y otras gentes para nutrir de gentes a Candelario.

Sin embargo, según la tradición, sus primeros pobladores fueron pastores trashumantes asturianos. Estos construyeron allí sus majadas y luego un núcleo de población en el Barrio Somero, a las afueras de la población actual. Cuando fue anegado por una riada se trasladaron al emplazamiento actual, más seguro.

Candelario dependía en época medieval del señor de Béjar, al que acompañaron muchos de los habitantes como parte de su mesnada. Tal hecho les reportó botín y privilegios. Por ejemplo, en 1212 participaron en la batalla de Las Navas de Tolosa.

Candelario, donde se atan los perros con longaniza y hay un muerto tomando cañas

Calle típica de Candelario
Calle típica de Candelario. | Dreamstime

Al principio la economía local estuvo marcada por el ganado caprino, muy adaptable al monte circundante. No obstante, este fue sustituyendo en la Baja Edad Media por la cría y esquilado del ganado ovino. De él se extraía lana, vendida a mercaderes que la exportaban al extranjero a través de Medina del Campo y Bilbao. Posteriormente los lugareños imitaron a los bejaranos en la elaboración de sus propios paños.

A continuación le tocó el turno al cerdo, cuyo valor añadido eran sus productos cárnicos. De este modo se generó una potente industria chacinera que iría creciendo hasta hacerse la predominante. Tocando a su fin el siglo XVIII, el pintor Francisco Bayeu inmortalizó su tradición chacinera en El choricero de Candelario. El renombre de las viandas porcinas de Candelario se extendió por la frase «se atan los perros con longaniza». Responsable de ella es la fábrica de embutidos de Constantino Rico, donde al parecer ocurrió tal hecho.

A pesar de haber estado históricamente vinculada a la provincia de Ávila, 1833 se la incluyó Salamanca. Comenzado el siglo XX, el pintor Manuel Benedito, profesor de Dalí, registró sus tipos populares. De igual modo, el fotógrafo José Ortiz Echagüe realizó unas fotografías que fueron recogidas en España tipos y Trajes. Por entonces la industria chacinera entró en declive. Debido a ello, los candelarienses volvieron a la agricultura, la ganadería de subsistencia y las fábricas de Béjar.

Durante 1898 dos amigos fueron destinados en el navío Infanta María Teresa, que combatió y fue hundido en la guerra de Cuba. Ambos regresaron pero uno de ellos murió a causa de una importuna enfermedad. El otro, extrañándole mucho, lo desenterró. Tras ello, llevó el cuerpo hasta la taberna del pueblo donde pidió cañas de vino para los dos. De tal guisa acudió a diversos establecimientos de Candelario. Dicha anécdota generó la frase «un muerto tomando cañas». Más tarde, en 1975, fue declarada Conjunto Histórico.

Qué ver en Candelario: calles, templos y maravillas naturales

Ermita del Humilladero en Candelario
Ermita del Humilladero en Candelario. | Dreamstime

La placita baja del pueblo es un buen lugar para empezar la ruta por Candelario. Presiden el enclave el Crucero y la Ermita del Humilladero. También llamada 'del Santísimo Cristo del Refugio' (siglo XVIII), es similar a una iglesia parroquial.

El templo posee un porche de entrada sostenido por cuatro columnas y su retablo despierta una gran admiración entre los vecinos. Dentro, el artesonado muestra la imagen del Cristo Flagelado de González Macías. Además, guarda una talla extraordinaria de San Vicente.

Desde ahí las casas están escalonadas en calles empedradas con bastante pendiente. La mayoría aparecen cortadas transversalmente, recorridas por un sistema de acequias laterales de desagüe de los neveros, las regaderas. Las casas típicas alcanzan las tres plantas, sostenidas por vistosos entramados de madera. Muchas son de los siglos XVIII y XX. Suelen contar con gruesos muros, aleros salientes y cubiertas verticales de teja en las medianerías, para asumir el frío y la nieve.

Para facilitar la dedicación a la producción de chacinas en el hogar, disponían de un patio interior enlosado o picadero. En la parte superior de las viviendas, las balconadas estaban pensadas como secaderos. Las llamadas batipuertas, al igual que las argollas de los dinteles, presentan diseños encarados a optimizar la matanza. Al respecto el Museo Etnográfico Casa Chacinera, es un espacio que documenta la vida de los vecinos entre finales del XIX y los años veinte.

Otro templo que ver en Candelario es la Iglesia Parroquial de la Asunción, del siglo XVI. Presenta estilo gótico tardío, de mampostería. La construcción queda levantada sobre sillares de piedra, sobre un edificio primitivo románico cuya primera piedra se puso en 1329.

En lo tocante a la portada, sus arquivoltas se coronan con un complejo rosetón gótico. El lado norte la portada es sencilla, mostrando las armas de los Zúñiga, duques de Béjar y señores de la villa de Candelario que sufragaron la reconstrucción de la iglesia. Por otra parte, la torre reloj era antes más alta. Sin embargo, la parte superior no llegó a restaurarse completamente tras la tormenta de 1929 que la destruyó.

Por dentro, el espacio se divide en tres naves separadas por grandes arcos. Destaca la techumbre mudéjar de la Capilla Mayor, situada en el ábside poligonal. Asimismo, el retablo contiene una alegoría de la Asunción de la Virgen María. En las naves laterales se alojan altares dedicados al Sagrado Corazón, la patrona del pueblo Santa Ana o el Cristo de la Misericordia. Cerrando la Iglesia Parroquial de la Asunción queda el retablo más valioso, dedicado a los Santos Mártires, un óleo sobre tabla del siglo XVI.

Disfrutar de la naturaleza en Candelario

El entorno del pueblo de castaños y robles, al pie de verdes praderas con cumbres nevadas, remata su aire pintoresco. La Sierra de Candelario pone fondo a las estampas locales. Se trata de un paraje al oeste de la Sierra de Gredos cuya máxima altura es el Pico de la Ceja, de 2425 metros. Alberga una colonia importante de aves rapaces: alimoche, buitre leonado, águila real, águila perdicera, azor y gavilán.

Una ruta senderista muy apreciada es la que asciende hasta el Pico Calvitero, que alcanza los 2397 metros. Desde lo alto se abarca con la vista Ávila, Salamanca y Cáceres. Para comenzar esta ruta es preciso tomar desde Candelario la carretera en dirección a la Plataforma y el Travieso. Desde ahí se inicia el camino señalizado que, una vez alcanzada la cumbre, conduce tras dos horas de caminata hasta las lagunas glaciares del Trampal.

La Dehesa de Candelario es otro enclave de gran belleza que ver en Candelario. Una vez que se recorren cinco kilómetros se llega a un conjunto de pastizales de montaña similar al originario de los pastores trashumantes asturianos que poblaron la zona.

Datos prácticos para visitar Candelario

Coordenadas

40º 22’ 05’’N, 5º 44’ 40’’W

Distancias

Salamanca 76 km, Madrid 224 km.

Aparcamiento

Sin dificultad.

Altitud

1136 m.

Habitantes

843 (2024).