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Protegida por murallas y atravesada por un río: la localidad declarada Conjunto Histórico que pocos conocen

Este precioso enclave esconde rincones fabulosos que explican la larga historia de un pueblo artesano e inconformista.

Este precioso enclave esconde rincones fabulosos que explican la larga historia de un pueblo artesano e inconformista.

Esta localidad regada por un río con el curioso nombre de Cuerpo de Hombre es conocida por su industria textil y por su levantisco movimiento obrero. Asimismo, posee la plaza de toros más antigua de España. Descubre los secretos de Béjar y todos sus encantos.

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Béjar
Béjar. | Dreamstime

Los diversos lugares que ver en Béjar ocupan una jornada completa. Tras disfrutar de un conjunto patrimonial con hitos como la Plaza de Toros más antigua de España, en las inmediaciones aguardan Candelario y la estación de esquí de Béjar-La Covatilla. En el mismo entorno queda el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia.

Hacia el sur, por autovía, se sitúa Aldeanueva del Camino, lugar de paso de la Vía de la Plata. De allí se puede continuar hacia Granadilla, pueblo desalojado durante la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Desde allí cabe aprovechar el viaje y acercarse al yacimiento de la Ciudad Romana de Cáparra. Salamanca, si no se ha estado, resulta un destino de primera. Por último y sin ir tan lejos, Hervás es una alternativa estupenda con su judería y el museo de motos.

La fascinante historia de Béjar

Béjar y su muralla al fondo. | Luis Rogelio HM, Wikimedia
Béjar y su muralla al fondo. | Luis Rogelio HM, Wikimedia

Saber algo de la historia local es conveniente antes de explorar las calles de Béjar. Se sabe que la tribu celtíbera de los vetones estuvo asentada allí desde el año 400 a. C. Sus zonas preferidas son las hoy denominadas como La Antigua y La Corredera. Los romanos la ocuparon en el siglo I a. C., estableciendo en sus inmediaciones parte de la Vía de la Plata. Caído el Imperio romano y pasada la era visigoda, se instalaron allí los árabes. En un esfuerzo para proteger la localidad, construyeron la primitiva alcazaba y amurallaron la localidad.

Bajo el reinado de Alfonso VIII, un 17 de junio, día de Santa Marina, los guerreros cristianos se camuflaron con musgo, sorprendiendo a los musulmanes. Una vez alcanzada la victoria, se reunieron para celebrar una misa de Acción de Gracias en un lugar descampado, donde erigieron después la ermita de Santa Marina. El día del Corpus Christi, los bejaranos rememoran este evento y se cubren de musgo.

Durante 1211, el rey segregó la comunidad de villa y tierra de Béjar de la ciudad de Ávila y pasó a formar parte del feudo señorial del infante don Alonso de la Cerda. Por aquel entonces se fue poniendo en marcha la industria textil local. Volvió a formar parte de la corona castellana para, a mediados del siglo XV, convertirse en la cabecera de un ducado ligado a la familia López de Zúñiga.

La confluencia en Béjar de las cañadas trashumantes de Burgos y León hacia los pastos extremeños propició que los duques edificaran una fábrica de paños en 1669. En 1691 llegaron maestros de Flandes para instruir a los expertos locales. Fruto de la riqueza textil, a comienzos del siglo XVIII se construyó la que hoy es la plaza de toros más antigua de España.

Fábrica textil de Béjar
Fábrica textil de Béjar. | Dreamstime

Durante la Guerra de la Independencia, Béjar fue asolada por las tropas francesas. Sin embargo, no fue menor la destrucción causada por los "liberadores" ingleses y portugueses. Estos destrozaron las manufacturas textiles de la villa para que no compitieran con las de sus países. La actividad pudo recuperarse y alcanzó su apogeo entre 1850 y 1875.

El 22 de septiembre de 1868 un grupo de vecinos de Béjar formó una Junta Revolucionaria, que llegó a enfrentarse con las tropas del ejército enviadas a tomar el control de la localidad. El consiguiente asedio duró casi una semana. La tensión continuó hasta que el 12 de julio de 1873 se produjo un levantamiento cantonalista. Algunos pueblos de la comarca, e incluso al otro lado de la sierra, como Hervás, siguieron a Béjar.

La conflictividad del pueblo continuó entrado el siglo XX. Diversas manifestaciones violentas, especialmente en 1909, 1914 y 1934, marcaron a la sociedad civil. Por ello no es de extrañar que el 19 de julio de 1936 el alcalde y las organizaciones de izquierda se proclamaran fieles a la Segunda República. Se procedió asimismo a detener a las personas derechistas, saqueando e incendiando la iglesia de San Salvador. Dos días después, la ciudad fue tomada por los sublevados. Muchos de los milicianos se escaparon al monte. No obstante, unos pocos permanecieron encerrados varias décadas en sus propias casas, protegidos por sus familias. La villa fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1974.

Qué ver en Béjar

Plaza Mayor de Béjar
Plaza Mayor de Béjar. | Shutterstock

La visita a Béjar puede comenzar por la Plaza de España. Una estatua de un hombre cubierto de musgo preside el lugar, separando la ciudad nueva y la vieja. En el camino al casco histórico se ven preciosos edificios de comienzos del siglo XX, con apliques cerámicos en sus fachadas.

La Plaza Mayor de Béjar, porticada en dos de sus lados, tiene el Ayuntamiento en su entrada. Este posee una hermosa fachada renacentista del siglo XVI. El conjunto está compuesto por dos galerías con arcos de medio punto sobre columnas con capiteles esculpidos, decoradas con medallones y escudos.

Frente al Ayuntamiento se alza la iglesia de San Salvador, románica del siglo XIII aunque con ampliaciones de los siglos XIV y XVI. Resultó incendiada por los milicianos el 19 de julio de 1936, por lo que su decoración no es original. La cabecera cuenta con el primitivo ábside en forma de tambor que acoge la Capilla Mayor.

Palacio ducal de Béjar
Palacio ducal de Béjar. | Dreamstime

El palacio ducal de Béjar, al otro lado de una pequeña zona ajardinada, fue levantado por los Zúñiga en 1575, sobre los restos del antiguo alcázar musulmán. Este edificio ha sido empleado como instituto y está muy transformado. De la construcción renacentista conserva el trazado y los adornos heráldicos de la fachada exterior. También es original el patio interior señorial, con escalera y fuente plateresca.

Cerca del palacio se encuentran algunos restos de la muralla medieval, con dos puertas de arcos apuntados y edificios de noble aspecto. Aquí se asienta la iglesia de Santa María la Mayor. Data del siglo XIII, del que se conserva la cabecera con un importante ábside románico mudéjar en ladrillo. Posteriormente se le añadió la torre gótico renacentista de sillería. Su Capilla Mayor, cubierta por bóveda de cañón, posee un retablo barroco, mientras que otra capilla hace gala del grupo escultórico de la Virgen de las Angustias.

Junto a la iglesia está el Museo Judío David Melul. Su colección muestra una interesante colección de objetos, pinturas y libros pertenecientes a diversas comunidades hebreas establecidas en la villa. Además, incluye donaciones de elementos hebreos venidos de Jerusalén.

Siguiendo con el recorrido por lo mejor que ver en Béjar, próxima a la muralla queda la iglesia de Santiago. Conocida como la Antigua, data del siglo XII. Se trata de un pequeño templo románico, sencillo y de mampostería. Cuenta con un ábside blanqueado, una pequeña torre y enterramientos románico-góticos en su interior. La muralla árabe bordea gran parte del parque de la Antigua, un espacio verde con privilegiadas vistas sobre la ciudad.

Iglesia de San Juan Bautista
Iglesia de San Juan Bautista. | Dreamstime

De retorno a la Plaza Mayor, por callejuelas, se llega a la plazuela de Martín Mateo donde se ubica la antigua iglesia de San Gil. Dicho templo conserva parte de su estructura gótica del siglo XV y acoge hoy el Museo Municipal de Escultura Mateo Hernández, escultor vanguardista local. Además de su obra, alberga una colección pictórica de maestros flamencos y holandeses del siglo XVII. La oferta la completan pinturas españolas y francesas de los siglos XIX y XX, así como obras procedentes del antiguo convento de San Francisco.

La cercana iglesia de San Juan Bautista, del siglo XIII, luce un ábside románico en piedra de sillería y una torre cimentada sobre la roca. Sobre sus muros encalados destacan las arquivoltas apuntadas que enmarcan sus puertas. Ya por dentro, destacan la techumbre con artesonado mudéjar, el retablo en temprano estilo barroco y el enterramiento con escultura orante del canónigo Bartolomé López Dávila.

El parque de El Bosque
El parque de El Bosque. | Dreamstime

Un camino a la derecha en la salida a Salamanca lleva al parque de El Bosque, que cuenta con palacete, estanque, fuentes y un hermoso jardín renacentista. A mediados del siglo XVI fue acondicionado como residencia de los duques de Béjar, adquiriendo una marcada influencia italiana.

En sentido contrario, se llega al santuario de la Virgen del Castañar. Alzada durante los siglos XVII y XVIII, allí se venera a la patrona de la comarca en un camarín. Muy cerca está la plaza de toros más antigua de España. Construida hacia 1720, sustituyó a la anterior de madera y cuadrangular de 1667. En su interior se aloja el Museo Taurino de Béjar.

Vista general de Béjar
Vista general de Béjar. | Shutterstock

Lejos del casco urbano, el Convento de San Francisco acoge, además de dependencias municipales, el Museo Valeriano Salas. Su colección permite admirar una valiosa colección de pinturas españolas del siglo XIX, así como pintura europea, muebles y arte oriental. Con esto concluye el repaso a lo mejor que ver en Béjar.

Datos prácticos

Coordenadas

40°23′05″N 5°45′43″O 

Distancias

Salamanca 72 km, Madrid 215 km.

Aparcamiento

Sin dificultad.

Altitud

953 m.

Habitantes

11 957 (INE 2024).

Fiestas de Béjar

El evento más popular de Béjar es su procesión del Corpus, en la que seis hombres cubiertos de musgo la acompañan recordando la gesta de la Reconquista. En 2010 fue declarada de Interés Turístico Nacional. También destacan las fiestas patronales de la Virgen del Castañar, celebradas el 8 de septiembre.