Juegos de toros, degustaciones populares y cortejos festivos unen a los sorianos con su pasado durante las fiestas de junio

Fiesta de San Juan en Soria, pautadas y conforme a la tradición, de seis días de duración, cada uno de los cuales goza de apellido en función de lo que es más sobresaliente en esa jornada: Miércoles El Pregón, Jueves La Saca, Viernes de Toros, Sábado Agés, Domingo de Calderas y Lunes de Bailas.

Las Fiestas de San Juan o de la Madre de Dios hunden sus raíces, como muchas de las que tienen lugar en esa época del año en España, en la celebración en tiempos remotos del solsticio de verano, donde ya la fiesta giraba en torno al toro, al vino y al fuego. Con las lógicas modificaciones y adaptaciones, hoy en día las fiestas siguen el patrón de la primera referencia documentada en el Fuero de Soria del año 1110 aunque entonces se denominasen como Fiestas de Santa María.

El domingo siguiente al día de San Juan, las cuadrillas de los dieciséis barrios se encontraban en el largo trayecto de la calle del Collado e iban en procesión hasta la iglesia de Nuestra Señora del Mercado o la Blanca, donde se celebraba una misa solemne. Luego bajaban a la Dehesa de San Andrés, hoy Alameda de Cervantes, donde se repartía entre vecinos, pobres y visitantes las Calderas, caldereta de toro y otras viandas. Para ello, cada cuadrilla sacrificaba un toro traído del monte Valonsadero, que se corrían enmaromados por las calles de cada barrio durante el viernes y la madrugada del sábado hasta que se le daba muerte y se subastaban sus despojos. Con las sobras de las Calderas del domingo y algún añadido se prolongaba la fiesta hasta el miércoles en sendas romerías a San Juan de Duero, a Santa Bárbara y a San Polo, en las que se almorzaba y bailaba.

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Fiesta de San Juan, 1900

En la actualidad comienzan el miércoles posterior a la fiesta de San Juan (24 de junio) o el 23 si el 24 cae en jueves, al haberse incorporado en 1956 el miércoles El Pregón. Las cuadrillas son doce y con la construcción de la plaza toros La Chata se prohibieron los toros enmaromados y su sacrificio en las calles. También han desaparecido las romerías a San Juan de Duero y a Santa Bárbara y ha dejado de ser costumbre ir a ver como amanece el día de San Juan desde el monte de Santa Ana, donde se enclava la ermita de San Saturio, patrono de la ciudad, cuya fiesta se celebra el 2 de octubre.

Siguiendo la tradición medieval la ciudad se distribuye durante sus fiestas en cuadrillas, doce en la actualidad, cada una con el nombre de un santo. Están encabezadas por los Jurados, con los que colaboran un secretario y cuatro ayudantes, llamados “Los Cuatros”. Los cargos se sortean entre candidatos y el primer domingo de mayo, en la jornada denominada El Catapán, toman posesión con un bastón de mando simbólico. El Jueves se celebra La Saca, que se remonta al año 1574, cuando se instauraron oficialmente las corridas de toros. Consiste en conducir los toros desde los corrales de Valonsadero hasta los de la plaza de toros, guiados por caballistas y sanjuaneros a pie, en un recorrido de seis kilómetros. Se realiza en dos etapas, una de mañana y otra de tarde. Al día siguientes, Viernes de Toros, se lidian los doce novillos, uno por cada cuadrilla, seis por la mañana y seis por la tarde, en un festejo taurino un tanto irregular, en el que el callejón se abarrota de público, parte del cual se sienta en el estribo, para saltar al albero entre toro y toro, lo que provoca desorden y retraso en el espectáculo, aunque éste lo pone el jolglorio que se vive en las gradas, con el ambiente musical de las cuadrillas.

Junto a los toros, las cuadrillas son las protagonistas de las Sanjuanadas: deben proveer los toros, uno cada una, para la peculiar lidia del Viernes; repartir las tajadas entre los vecinos el Sábado y el Domingo, organizar los Agés (subastas) del Sábado y preparar la Caldera y sacar en procesión a los santos de Cuadrilla el Lunes de Bailas.

La música que suena durante las fiestas son las llamadas “canciones sanjuaneras”, mayormente pasodobles pero también jotas y valses, con letras referidas a Soria y los sorianos, y que grupos de dulzaineros, charangas y orquestas tocan sin parar durante las fiestas.

El uso de traje regional en las mañanas del Domingo y el Lunes de la Fiesta de San Juan en Soria se ha ido extendiendo desde los años 40 del siglo XX. En los hombres, pantalón y chaleco negros o pardos, camisa blanca, medias de punto, albarcas y faja del color de la saya de la acompañante. En las mujeres se impone el traje de piñorra, el típico de la comarca de Pinares, al noroeste de la provincia: medias de lana blanca, botas de paño negro, falda de paño rojo con tiras de terciopelo sobre enaguas blancas, delantal negro con bordados de lentejuelas y abalorios y, en la parte superior, jubón cubierto por un mantón de lana muy fina con bordados de motivos vegetales o animales.

El primer día, Miércoles El Pregón, las Peñas desfilan hacia la Plaza Mayor, atestada de sorianos, para escuchar el pregón inaugural de las fiestas a cargo de los Jurados seleccionados para componerlo y leerlo; más tarde la Banda de Música de la ciudad, las Cuadrillas, las Peñas y las charangas desfilan serpenteando hasta la Alameda de Cervantes para de escuchar las primeras sanjuaneras. Desterrados los toros enmaromados y su muerte que se celebraban en cada barrio, de la tradición de los sábados queda el Agés, la subasta de los despojos de los animales toreados el día anterior.

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La Saca

Cuernos, cabezas, patas, lomos y botas de vino decoradas obtienen importantes pujas en un ambiente alegre, lleno de humor, en el que se comparte mucho vino y charangas y gaiteros tocan sanjuaneras que animan al cántico y al baile. Por la noche se queman los primeros fuegos artificiales. El Domingo de Calderas es el día grande de las fiestas y hasta Soria acuden miles de personas llegadas de la provincia y otros muchos lugares. A las once se realiza un desfile de las cuadrillas desde la Plaza Mayor hasta la Alameda de Cervantes (la Dehesa) exhibiendo las calderas, que son unas cacerolas que llevan carne de toro, pollo o gallina, huevo y chorizo, que se adornan con flores y motivos sanjuaneros y que a su paso por la ermita de la Soledad son bendecidas.

El reparto de la Caldera (caldereta de carne) ha sido sustituido por pinchos y viandas preparadas por las cuadrillas. Terminado el almuerzo popular las calderas vuelven al Ayuntamiento. Por la tarde se celebra corrida de toros y por la noche, verbena. Fin de fiesta el Lunes de Bailas: por la mañana, Homenaje a la Virgen Blanca en la Plaza Mayor y, desde allí, procesión de todos los Santos Titulares de las Cuadrillas hasta la Ermita de la Virgen de la Soledad. El cortejo es riguroso al paso de la Blanca con las charangas interpretando música sacra, aunque al llegar los Santos vuelven a hacer sonar sanjuaneras y retorna el baile. Éste se prolonga en la posterior romería a la pradera de San Polo, junto al río Duero, a la que se baja a merendar y bailar, con las charangas mezcladas unas con otras entre dos hileras multicolores de peñistas. Por la noche y, tras los últimos fuegos artificiales, los sorianos y sorianas cantan en la Plaza Mayor el emotivo Adiós, adiós San Juan.