Alfarería y Cerámica de Teruel

La alfarería tradicional turolense ha alcanzado a lo largo del tiempo un gran desarrollo en la fabricación de cántaros y pequeñas tinajas, hechas tanto a mano como a torno.

Entre la cantarería hecha a mano hay que mencionar especialmente los núcleos de Calanda y Foz. Aquí se elaboraban las piezas por urdido dando vueltas el alfarero alrededor de la vasija. Entre las piezas fabricadas se encuentran los cántaros en tres tamaños distintos, la botija de rallo que era como un cántaro con la boca agujereada para cribar las impurezas del agua, la jarra con pico vertedor y asa, los lebrillos de fondo plano, los cocios para blanquear la ropa, y las famosas tinajas de forma ovoide y varios tamaños, siendo la llamada parreta de forma esférica una de las más populares. La decoración típica era o bien con incisiones hechas con una caña, o de ondulaciones pintadas en óxido de hierro con un peine múltiple. El último alfarero fue Pablo Lavarías.

En Gea de Albarracín hubo en la Edad Moderna producción de loza esmaltada, decorada en verde y manganeso así como en azul, similar a la fabricada en la ciudad de Teruel. En cuanto a la producción de alfarería se fabricaron cocios y tinajas. El último en hacerlo fue Bernardo Julián. También se fabricaron cántaros en forma de ánfora, siendo el último cantarero Carlos Blasco Barea. La decoración típica de Gea, diferente de Calanda, es con tiras aplicadas en relieve y con digitaciones.

En Teruel ya se cita la actividad alfarera en el fuero concedido a la villa en 1176, donde se habla de maestros de tejas y ladrillos, y maestros de cántaros y ollas. Se utilizaba el torno y entre las piezas fabricadas se encuentran pucheros, ollas, cazuelas, jarras, aceiteras y morteros.

Otros centros productores de alfarería a torno, ya extinguidos, fueron Huesa del Común, Torrijas, Beceite, Alcorisa, Crivillén, Alcañiz, Báguena, Calamocha, Manzanera y Tivisa.

En cuanto a la cerámica de Teruel decorada, es una de las señas de identidad de las artes decorativas cerámicas aragonesas, caracterizada a lo largo de los siglos por una fuerte influencia musulmana con una técnica basada en decoraciones en verde y manganeso sobre cubierta blanca de estaño. Los inicios parecen corresponderse al siglo XIII en paralelo a la que se estaba haciendo en la zona valenciana de Paterna. De las primeras producciones mudéjares se pasó a las influencias cristianas, que continuaron la tradición después de la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, pasando por los siglos XVIII, XIX y XX, continuando hasta la actualidad.

También en cerámica esmaltada se produjo un gran auge en relación con su aplicación a la arquitectura, encastrando platos, placas cerámicas de distintas formas y columnas esmaltadas entre los muros de ladrillos de las torres de las iglesias, como todavía se pueden ver en las de San Martín y San Salvador en Teruel capital.

Actualmente en la ciudad de Teruel se sigue fabricando loza esmaltada, a imitación de la que se hacía en la Baja Edad media en verde y manganeso, debido a una larga tradición en manos de los ceramistas apellidados Punter.

Texto del Dr. Abraham Rubio Celada, Asesor de cerámica de la Fundación Zuloaga y Socio de EcraServicios Integrales de Arte.

LOCALIDAD NOMBRE
Albentosa Taller de Cerámica Koan
Fuentes Calientes Cerámica Felicidad
Teruel Fernando Torrent

Imagen principal: Jorge from Brazil

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