Alfarería y Cerámica de Huesca

La actividad alfarera en Huesca es muy antigua, con una importante tradición de fabricación de cántaros y tinajas de manera manual, que se fueron extinguiendo a lo largo de la primera mitad del siglo XX, en núcleos como Sarsamarcuello, Abiego, Cuatrocorz y la Puebla de Castro. Otras piezas que se fabricaron a mano fueron las macetas, morteros, cuencos y bebederos. El barro utilizado se distingue de las piezas similares que se fabricaban en Teruel porque es más claro. La decoración suele ser característica con cordones en relieve, círculos o semicírculos incisos hechos con una caña, y trazos ondulados pintados con óxido de hierro.

En Jaca se hicieron a torno tanto cántaros con dos asas, con el llamado rajo, que es una especie de rejilla en la boca de la vasija. También se fabricaron ollas, en mucha mayor cantidad que los cántaros.

Tamarite de Litera fue uno de los centros más importantes de la provincia, siendo la pieza típica un cántaro con gran panza y dos asas hecho a torno. El último alfarero fue Florencio Maull Verdiell.

Fraga también fue un centro de cantarería importante, que vendía sus productos en muchos pueblos, incluso de Cataluña. El último alfarero tradicional fue Arturo Margalló.

En Barbastro también se fabricaron cántaros y ollas, teniendo ya noticias de ello a principios del siglo XVII, extinguiéndose al parecer a finales del siglo XIX.

Naval es uno de los pueblos donde la cacharrería tuvo más fama y con más pervivencia de toda la provincia de Huesca, con unos característicos pucheros de cuerpo alargado, vidriados por dentro y por fuera, y con una decoración en forma de círculos con puntos de color verde. Otras piezas que se fabricaban eran cazuelas, jarras de vino, escurrideras y platos tortilleros. Una decoración típica es en forma de cordoncillo y pezones.

En Bandalíes siempre se trabajó la cacharrería con piezas como ollas, pucheros, cazuelas y escurrideras. Una de las vasijas más comunes es la olla de boda, un recipiente vidriado y decorado con cordones de barro. Según mandaba la tradición la madre entregaba este obsequio a su hijo el día de su boda; una olla que debía ir llena de productos en conserva provenientes de la matanza. El último alfarero Manuel Guardia Porta cesó su actividad en los años sesenta del siglo XX. Siguió trabajando Julio Abio, pero con piezas renovadas gracias a su formación académica cerámica.

La cerámica de Huesca contemporánea está representada por ceramistas con una larga historia como Arellano y otros más renovadores como Miguel Molet, que partiendo de la tradicional técnica romana de la terra sigillata consigue unos acabados de gran calidad y con un nuevo aire vanguardista. Otra ceramista contemporánea, de origen catalán, pero establecida en Serraduy desde 1994 es Marta Danés.

Texto del Dr. Abraham Rubio Celada, Asesor de cerámica de la Fundación Zuloaga y Socio de EcraServicios Integrales de Arte.

LOCALIDAD NOMBRE
Albeda Miguel Molet cerámica artística
Almudevar Almudevar Estudio de cerámica
Bandaliés Artesanos Alfareros de Bandaliés
Borrés Taller de cerámica Jacetania
Fraga Cerámica Arellano
Lascuarre Cerámica El Portalet
Monzón Cerámica Barrococido
Perarrua Cerámica Jose María Lacoma
Pueyo de Sta. Cruz Alfarería Pueyo de Santa Cruz
Serraduy Cerámica Marta Danés

Imagen principal: Emmanuel Santos

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