El Lynx pardinus o, como es más conocido, el lince ibérico es uno de los animales más emblemáticos y bellos de la península. Pero no por ser muy popular es muy común, todo lo contrario, es el felino más amenazado del mundo. Actualmente solo hay alrededor de unos 1.100 ejemplares en libertad. Este felino, endémico de España y Portugal estuvo a punto de extinguirse a principios del siglo XXI, principalmente por dos motivos: la acción humana y la dieta pobre. Lo primero es fácil de imaginar, pero lo segundo poca gente lo conoce. Este depredador come, casi de forma exclusiva, conejo. Así que su existencia está ligada a la abundancia y salud de estos simpáticos mamíferos. Siguiendo su rastro es posible ver al lince ibérico en libertad.

Un hermoso lince ibérico mirando al horizonte

Un hermoso lince ibérico mirando al horizonte. | Shutterstock

Para ver al lince es imprescindible realizar un rastreo

Ver a este curioso felino en su hábitat natural es algo reservado a personas muy afortunadas, ya que hay varios factores que hacen muy difícil, pero no imposible, su observación. Sus armas son su camuflaje, la poca densidad de población y sus hábitos crepusculares. Es por ello que para percibir de la presencia de estos huidizos felinos se tenga que recurrir al rastreo.

El rastreo es una técnica ancestral que permite leer, en la naturaleza, qué ha ocurrido en ese lugar. Mediante las huellas, excrementos, presas semidevoradas, pelos que se encuentren o cualquier otro indicio de actividad. Aunque difícil, no se debe renunciar al magnífico espectáculo de poder ver en libertad algún ejemplar de este singular felino.

Es complicado ver al Lince ibérico

Hay que permanecer muy atentos para ver al lince ibérico en su actividad cotidiana. | Shutterstock

Hay características que lo hacen un ejemplar único. Es un poco mayor que un gato doméstico, tiene las orejas puntiagudas con un mechón de pelo en cada una de sus puntas, el rabo corto, una pequeña barba y el pelaje que va desde el marrón amarillento con motas gruesas al marrón grisáceo con motas finas. Hay distintas poblaciones de linces distribuidas por Andalucía, Extremadura, Castilla la-Mancha y Portugal. Algunas de ellas cuentan con numerosos ejemplares, aunque son remotas y de difícil acceso.

Doñana, una gran reserva con ejemplares de lince ibérico

Sanlúcar de Barrameda es una magnífica puerta de entrada al Parque Nacional de Doñana, catalogado oficialmente como Reserva de la Biosfera y que cuenta con una colonia de linces ibéricos muy significativa. El primer sitio donde se debe ir es al barrio de Bajo Guía, en concreto a la Fábrica de Hielo, actual centro del Visitante de Doñana sanluqueño.

Ahí se puede encontrar, además de unas vistas espectaculares de la desembocadura del río Guadalquivir con el Parque Nacional de fondo, toda la información necesaria para cruzar el río y participar en una de las excursiones guiadas y autorizadas al espacio natural. Su entrada está controlada debido a la especial protección de esta zona. En este impresionante centro del visitante también se puede encontrar información sobre la primera vuelta al mundo de la historia, ya que en este lugar fue donde comenzó dicha aventura.

 

Matalascañas, otra vía para detectar linces libres

Matalascañas es una localidad de turismo estival debido a sus estupendas playas de arena fina y blanca, perteneciente al municipio de Almonte. Es por ello que es fácil encontrar dónde quedarse a dormir durante todo el año. Con todo, la ocupación más alta se concentra en los meses de julio y agosto. Pero además es un gran lugar para usar de base si se quiere ver al lince ibérico en libertad.

lince ibérico

El lince ibérico vive una lucha continua por sobrevivir. | Shutterstock

Matalascañas tiene un curioso parque urbano dunar, formado, obviamente, por una inmensa duna. Es una buena muestra de la singularidad y belleza de la zona. Junto con Sanlúcar, es una de las principales puertas de entrada al Parque Nacional de Doñana. En esta zona se entra a través de El Acebuche, centro del visitante que se encuentra muy cerca de la localidad. Se trata de uno de los sitios más interesante para conocer el programa de cría en cautividad para la reintroducción del lince en su hábitat natural.

En Cardeña, Córdoba, y Andújar, Jaén, se pueden localizar ejemplares

Entre estas dos localidades se encuentran los Parques Naturales Sierra de Cardeña y Montoro y el de Sierra de Andújar. Poseen el privilegio de compartir la mayor población de linces ibéricos del mundo. Son casi un 25% de la población mundial.

Cardeña es una pequeña localidad, situada a unos 70 kilómetros al norte de Córdoba, en la que se encuentra el centro de visitantes Venta Nueva. En estas instalaciones se puede encontrar información de interés sobre el Parque Natural, los distintos senderos que se pueden transitar y los mejores lugares para observar y rastrear al lince ibérico.

Por otra parte, Montoro, un pueblo cordobés declarado Conjunto Histórico Artístico en 1969. Se ubica a mitad de camino entre Cardeña y Andújar. Está situado en lo alto de una loma con el río Guadalquivir a sus pies. En sus dehesas, que alternan con su bosque mediterráneo, encuentran refugio los linces y otras especies tan interesantes y llamativas como el águila imperial. Como curiosidad, cabe destacar que su ayuntamiento fue el primero en colocar señales específicas de tráfico, advirtiendo en sus carreteras y caminos la presencia del lince, para así evitar atropellos.

Pareja de lince ibérico, progenitor y retoño

Pareja de lince ibérico, progenitor y retoño. | Shutterstock

La población jienense de Andújar es un buen lugar para establecer “el campamento base” y después recorrer las distintas rutas donde se puede ver al lince ibérico en libertad. Cuenta con infraestructura para cualquier tipo de viajero. En la Oficina de Turismo Municipal, situada en la Torre del Reloj, se puede conseguir información sobre cómo acceder a las siguientes zonas recomendadas para la observación del esquivo animal. Entre ellas se encuentran el camino de la Lancha en su último tramo, camino y área recreativa del Encinarejo, embalse homónimo desde la orilla norte, todos los miradores de la zona sur del parque, sendero del Jabalí y área recreativa de la recta en Lugar Nuevo.

Para ello no basta con transitar estas zonas. Habrá que ir en silencio, prestando especial atención a los espacios abiertos y laderas, al atardecer y al amanecer, ya que son los momentos del día de más actividad del lince ibérico. En Andújar, además, se celebra la Feria Internacional del Lince Ibérico, llamada Filynx Andújar. Es un evento turístico de observación de la naturaleza, con un especial enfoque al protagonista de este artículo. Sin duda uno de los eventos más especiales entorno a este felino. En las tres localidades se puede contar con los servicios de empresas de la zona para adentrarse en el mundo del lince, que hacen más fácil la detección de esta especie y su estudio.