Durante este pasado fin de semana el Gobierno anunció que una posible aceleración en la desescalada. Algo que afectaría en gran medida al sector turístico al poder adelantar el retorno de la normalidad al mismo. Sin embargo, salvar la temporada dependerá en gran medida de la actitud que tomen administraciones como la alemana o británica. El auge de países menos afectados por la COVID-19 como Portugal o Grecia hace que la situación en estos instantes sea de máxima incertidumbre, especialmente con las bajas previsiones del turismo interior.

Fue el propio Presidente del Gobierno Pedro Sánchez quien, en su discurso del sábado, dio la «bienvenida» a los turistas exteriores a partir de julio. Con ello confirmaba lo apuntado por su vicepresidenta cuarta, Teresa Ribera, días antes. Apuntó también que se contempla acortar las dos semanas mínimas para avanzar de fase. De este modo, el fin del Estado de Alarma podría llegar en junio para los territorios menos castigados. Un añadido a esto es que la polémica cuarentena de 14 días a personas llegadas del extranjero, solo en vilo durante el Estado de Alarma, quedaría también anulada antes.



Este último punto ha levantado muchas ampollas con Francia. Este fin de semana decretaron una medida parecida destinada a personas que lleguen fuera del espacio Schengen, así como ciertos países como España y Francia. Se trata de una acción de «reciprocidad», ya que las cuarentenas españolas y británicas se impusieron de forma unilateral. La administración gala considera que esto, sumado a la apertura parcial de aeropuertos españoles, lleva a incoherencias. Por ello recomiendan a sus ciudadanos no cruzar la frontera para sus vacaciones. Algo que extienden con la petición de priorizar el turismo nacional frente a cualquier otro este verano.

Alemania y Reino Unido, máximas prioridades

La creación de corredores sanitarios podría salvar la situación para el turismo español. Se están negociando con varios países, incluidos Portugal y Francia. También se mira a Reino Unido y Alemania. No en vano fueron quienes más turistas aportaron en el año récord que fue 2019. Los británicos trajeron 18 millones, por once de alemanes y franceses. Son casi la mitad de los 83 millones de viajeros extranjeros que se acumularon en 2019.

En Reino Unido la cuestión está siendo arduamente debatida. De momento desde el Gobierno de Johnson se han priorizado alcanzar acuerdos con destinos de baja afectación por el coronavirus. Además de miembros de la Commonwealth como Nueva Zelanda o Australia Londres mira con buenos ojos a países mediterráneos como Portugal o Grecia. Este último abrirá sus aeropuertos totalmente en julio. La creación de pasaportes biológicos que garanticen haber pasado la COVID-19 podría ayudar a que se ampliara esta lista con España o Italia.

Por su parte, Alemania se encuentra en un estado avanzado de desescalada. La cuestión de permitir viajar a sus ciudadanos a viviendas vacacionales en la costa e islas españolas ha evolucionado favorablemente. En un principio descartada, ahora parece posible. El desenlace se prevé que llegará en las próximas reuniones entre ministros de Exteriores europeos. Al igual que España, pese a tomar medidas de forma independiente debido a la tardanza de Bruselas, los germanos están por la labor de actuar al son de la Unión Europea. Mientras tanto, Baleares, Canarias o la Comunidad Valenciana aguardan las decisiones que marcarán su temporada turística.