El patronato de construcción de la Sagrada Familia supedita el reinicio de las obras a las visitas turísticas. Las obras de construcción del templo en Barcelona continuarán paradas hasta que se mantenga un flujo estable de visitantes, pues el presupuesto para las mismas proviene de estos ingresos. Así, el futuro de la Sagrada Familia resulta incierto, pues debido a la crisis del COVID-19 la vuelta del turismo internacional se ha quedado suspendida en el aire. De esta manera, los talleres que realizaban las esculturas que deben coronar las torres de los cuatro evangelistas también han tenido que dejar de trabajar.

En los últimos años, la Sagrada Familia ha visto crecer sus ingresos gracias, en su gran mayoría, al turismo internacional. En 2019, los ingresos derivados del turismo experimentaron un crecimiento del 28% respecto al año 2018, aumentando de 80 millones a 103 millones de euros recaudados. De los ingresos obtenidos en el pasado año, 55 se destinaban a las obras de construcción de la Sagrada Familia y casi todo lo restante para subsanar un declive de las visitas. Esto es algo que no se podrá evitar este año ya que los turistas que pasan por las taquillas del templo son en su mayoría extranjeros. Así lo demuestran los datos de 2018, donde solo un 6% de las entradas fueron adquiridas por españoles, lo que resalta frente a un 40% de turistas europeos, un 10% de Estados Unidos y un 44% de asiáticos.



Los trabajos de construcción solo se habían parado con anterioridad durante la Guerra Civil, tras el parón que hay que sumarle desde el pasado mes de marzo cuando comenzó el estado de alarma. El monumento diseñado por Gaudí iba a obtener grandes avances en este año 2020 en cuanto a obras se refiere, modificando el skyline de la ciudad barcelonesa. Durante este año, si se hubieran continuado las obras, la torre de Jesucristo habría aumentado a 130 metros, calculando que finalmente tendrá una altura de 172,5 metros. Sin embargo, con el parón de las obras de construcción de la Sagrada Familia, el cronograma de previsiones por el que se guiaban los obreros se ha suspendido. Se preveía finalizar la fachada de la Gloria en 2026 y las torres en 2020, lo que probablemente quedará aplazado.

Los avances en el templo dependerán de la vuelta a la normalidad y, con ella, el ritmo de visitas. Aunque fuentes del sector turísticos afirman que el templo podrá volver a recibir visitas a partir del mes de junio, las obras quedarán condicionadas por la cantidad de ingresos que se reciba.