El domingo supuso el primer día posterior al brote de coronavirus que mantuvo al país aislado de mediados de marzo a junio de 2020. Por ejemplo, ya es posible viajar entre provincias, aunque no en todos los casos se recomiende. Los aeropuertos, principales vías de entrada del virus, funcionaron con normalidad. La jornada de apertura estuvo marcada por la baja actividad. Algo que cuadra con el temor de ciudadanía y sectores políticos ante esta nueva etapa, especialmente en Madrid o Valencia. Tales ciudades fueron las que abrieron paso al COVID-19 en el país, por lo que la cautela es máxima. En total, según AENA, se dieron 650 operaciones en su red, una cifra nimia.

El Prat en Barcelona y Barajas en Madrid tuvieron 81 y 80 operaciones respectivamente, la mitad de llegada y la otra mitad de salida. De estas, en torno a un cuarto se destinaron a trayectos con foco en el extranjero. A nivel nacional, los vuelos internacionales desde Schengen fueron un total de 100. Excepto Portugal, el resto de países asociados a este espacio ya pueden operar con España. También algunos que no están en él pero pertenecen a Europa, como Reino Unido.

 



Según las previsiones realizadas por Gobierno y AENA, desde el 21 de junio hasta mediados de julio se irá produciendo un incremento paulatino en los vuelos. Esto afectará tanto al panorama nacional como al internacional. Una de las claves es recobrar las conexiones, algo de momento muy limitado. Por otro lado, la apertura, especialmente pensada para reactivar un turismo en plena mutación, se ha enfocado a Europa, quedando una gran masa de operaciones transoceánicas en el tintero. Estas se retomarán el 1 de julio.

Esta recuperación de la normalidad preocupa mucho en la Comunidad de Madrid. Ignacio Aguado, vicepresidente madrileño, volvió a incidir a través de Twitter en que las medidas que se están usando son «absolutamente insuficientes». Siguen el modelo del corredor seguro que se ha llevado a cabo en Baleares y ha servido como prueba piloto. Termómetros y cuestionarios, además de seguimiento posterior a la llegada, son las bazas que se utilizan hasta ahora, prescindiendo de los test PCR. Por su parte Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad también a mostrado temor ante la posible avalancha de vuelos que pueda llegar más adelante.