De carácter palaciego, la villa romana de Santa Lucía es uno de los mayores hitos de su época conservados en la provincia de Segovia. Ubicada en el municipio de Aguilafuente, constituye un ejemplo perfecto de este tipo de construcciones en la época del final del imperio romano. La última campaña llevada a cabo en el yacimiento ha desvelado los muros de una fachada de unos 45 metros de largo, expoliados durante los siglos posteriores. Los trabajos se han centrado en la parte oriental del complejo y ha permitido delimitar el perímetro de la construcción principal.

Gracias a esta campaña se conoce el tamaño completo del edificio central de la villa del siglo IV d.C. En total abarcó 2.200 metros cuadrados. Solo el patio central, que contó en su día con columnas, alcanzaba los 450 metros cuadrados de área. Toda la explotación abarcaba sobre diez hectáreas, incluyendo zonas productivas y poblados del servicio. Estos datos confirman que, durante el final de la era romana, Santa Lucía fue un importante centro rural en lo que hoy es Segovia.



El carácter aristocrático del enclave quedó claro desde casi el inicio de los trabajos del lugar, en los años 60. Entonces se hallaron mosaicos y ricos pavimentos. Una veintena de profesionales de la Universidad Complutense de Madrid han sido los responsables de llevar a cabo las excavaciones, durante el mes de julio. Desde 2018 se realizan trabajos continuados sobre el terreno, en una colaboración que incluye también al ayuntamiento de Aguilafuente o la Junta de Castilla y León.

Además de la fachada, los investigadores encontraron restos de épocas tanto anteriores como posteriores. Entre los primeros se encuentran vestigios de muros de un enclave de los siglos II y III d.C. que precedió a la villa tardorromana. De los segundos destacan especialmente las más de diez tumbas visigodas halladas. Tras quedar en ruina el complejo aristocrático, los góticos aprovecharon el lugar para convertirlo en una necrópolis. También se sigue la pista a la iglesia que da nombre al lugar, edificada en la Edad Media y que acogió en el siglo XIII un pequeño núcleo rural. Antes de advocarse a Santa Lucía, el templo estuvo dedicado a San Mamés.