Catalunya y Baleares fueron las primeras comunidades autónomas que forzaron el uso continuo de la mascarilla fuera del hogar. Pese a que la segunda contaba con más excepciones que la primera, se marcó un camino desde el 9 de julio que han seguido la mayoría de sus colegas. Galicia desde hoy o Castilla-La Mancha, a partir del martes, están entre las últimas en sumarse. Sin embargo, hay dos CC.AA que todavía no obligan a llevar mascarilla. Son Madrid y Canarias. Una decisión controvertida que las deja como las únicas que aguantan esta posición en todo el país.

La resistencia de Madrid a hacer obligatorio por ley el uso de la mascarilla se basa en que desde el Gobierno de la comunidad se percibe ya un uso masivo de las mismas sin necesidad de obligar. Isabel Díaz Ayuso, presidenta del ejecutivo madrileño, así lo indicó, incidiendo en que «las cosas están saliendo muy bien». Con todo, admite que en caso de que esto cambiara pivotarían su posición. De momento, se han limitado a pedir a los jóvenes que eviten irresponsabilidades y las usen en los preceptos normativos de la «nueva normalidad». Esto es, cuando se pueda mantener la distancia de seguridad de metro y medio.



Por su parte, en Canarias también evitarán hasta que sea necesario obligar a usar la mascarilla en espacios abiertos si se puede mantener la separación adecuada. Al igual que Madrid, la comunidad destaca por su buena situación epidemiológica. Sí que se han endurecido los controles en interiores de uso público, donde se debe utilizar en cualquier caso. Debido a ello este fin de semana se han aumentado las patrullas policiales para vigilar locales de fiesta o bares, entre otros. Asimismo, en caso de un aumento de los rebrotes, se dará el paso de hacerla necesaria en cualquier caso.

Mientras tanto, en el resto del país sigue habiendo focos preocupantes y actitudes cuestionables por parte de la población. Barcelona ha tenido que cerrar tres playas debido a su uso indebido por los ciudadanos de la Ciudad Condal. En ella se han endurecido además las medidas para evitar contagios, al ser la población líder en nuevos casos. Lleida y L’Hospitalet también presentas severos rebrotes. Las ciudades de Zaragoza y Huesca, junto a varias comarcas aragonesas, también han aumentado las precauciones. De hecho, la capital de la comunidad se ha visto obligada a volver a una fase dos adaptada a la falta de Estado de Alarma, con un confinamiento voluntario.