Los buques «recreacionales» de tipo crucero seguirán sin poder hacer escala en puertos españoles. Así lo confirmó el Boletín Oficial del Estado de este pasado sábado 27 de junio. Una medida que amplia la ya tomada a raíz del Estado de Alarma. Allá por mediados de marzo se dejó paralizado este segmento del sector turístico en la parada general que sufrió el mismo. Mientras que otras ramas ya han retornado, con cautela, esta de momento quedará en suspenso. La reapertura se fija por ahora en el momento en que se supere la Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional o ESPII declara por la OMS.

Se trata de una medida de «prevención» que se justifica a lo largo de todo el documento. El Gobierno la considera «proporcionada, objetiva y no discriminatoria», ya que se encuentra «en línea con el objetivo establecido por el Comité de Emergencias de la OMS de interrumpir la propagación del virus». Asimismo, se hace referencia a las distintas actuaciones restrictivas sobre tráfico portuario llevadas a cabo por el ejecutivo durante los pasados meses.



El único resquicio de esperanza que les queda a las navieras llega en el punto tercero. En él se especifican las excepciones posibles para la restricción de los cruceros en España. «El Director General de la Marina Mercante podrá levantar la prohibición», reza el BOE. Para ello deberá recibir una solicitud de Puertos del Estado, siempre «de acuerdo con el Ministerio de Sanidad«. Un detalle que sirve para trayectos de una o varias escalas.

En todo caso, los cruceros siguen siendo el gran afectado del turismo por el coronavirus. El gran gasto que supone el mantenimiento de sus buques y la enorme cantidad de personal que se ve inmerso en su dinámica de funcionamiento ha generado que el parón haya sido devastador para ellos. Sin ir más lejos, Pullmantur Cruises se ha visto obligada a entrar en concurso de acreedores. Una de sus propietarias, Royal Caribbean, baraja llevar al desguace los navíos de su filial. Asimismo, la falta de renovaciones en las flotas puede afectar gravemente a la actividad en astilleros como los de Cádiz.