Radar COVID es la aplicación que ayudará al Gobierno de España a rastrear los contagios por coronavirus. Su desarrollo, lento en comparación con sus homólogas en Francia o Alemania con las que será compatible, parece estar en su recta final. Así lo señala el anuncio de este lunes del ejecutivo de Sánchez. A través del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital se ha dado a conocer que las pruebas piloto de La Gomera han sido un éxito. De este modo, se plantea el 15 de septiembre como fecha para su lanzamiento nacional, aunque ya está disponible para su descarga libremente. 

Carmen Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, señaló que el experimento en el archipiélago canario ha demostrado que Radar COVID casi dobla la eficacia de los rastreadores manuales. En vez de 3,5 contactos detecta 6,4 por cada positivo. La prueba, que transcurrió entre finales de junio y julio, también fue satisfactoria en cuanto a la continuación de uso tras descargarla, con una retención del 83%. Asimismo, en torno a un 60% de los contagiados aportó la información necesaria a la app.



Desarrollada junto a Indra, Radar COVID hace uso de la API de control de la enfermedad ejecutada en colaboración por Apple y Google. A través del Bluetooth los móviles se comunican de forma anónima y queda registrado si han estado cerca durante al menos quince minutos. Tras ello, en caso de contagio, el paciente debe incluir un código en la app que mandará a su vez un mensaje a los posibles afectados guardados en el registro.

Todavía quedan algunas cuestiones por limar en la app, esencialmente respecto a la coordinación con los diversos sistemas sanitarios de las comunidades autónomas. De momento, el 15 de septiembre es la fecha en que comenzará a funcionar en todo el país. Con todo, se lanzará antes en Canarias y Baleares, así como una tercera región todavía sin confirmar. La acuciante necesidad turística de ambas zonas llevará a generar versiones en inglés para que posibles turistas también la usen. De esta forma se pretende minimizar en algún punto el debacle generado por las cuarentenas forzadas británicas y europeas a viajeros procedentes de España.