El aumento en reservas de casas rurales sigue: encontrar una con piscina, misión casi imposible

Antes incluso del proceso de desescalada culminado el pasado domingo 21 de junio ya se anticipaba que las casas rurales iban a ser una opción prioritaria en el ámbito post-COVID. Una previsión que se confirma a diario. Con reservas ya en firme y posibilidad de moverse entre provincias, varias asociaciones auguran que julio y agosto compondrán una buena temporada. Algo que se contrapone al agujero negro que supusieron meses como marzo y abril.

En declaraciones a El Confidencial Digital, José María Salinas, responsable de comunicación de una web de reservas rurales, afirmó que las opciones con piscina son las más buscadas. En su caso particular, asegura que «casi ya no quedan» casas con este añadido. Algo que explica fácilmente debido a las medidas de seguridad que suponen las piscinas comunes. Reservas o tiempos límite son la norma en estas. Algo que se evita en una privada.



Asimismo, Salinas apunta a otro factor para el auge de la casa rural. «La gente ve esto como un espacio seguro, donde se puede mantener la distancia social», incide. Una nueva ventaja competitiva frente a establecimientos comunes como hoteles. Respecto al tiempo de reserva, señala que han aumentado notablemente. Estancias de dos semanas a un mes se pueden compaginar incluso con el teletrabajo. Al ser esta opción la más responsable y seguida en el verano post-COVID, excepto por negocios con presencialidad obligada o aquellos que han decidido seguir su senda, las viviendas rurales tienen otro acicate.

Otras agentes del sector, como el presidente de la asociación Valladolid Rural, Luis Chico, tienen opiniones muy parecidas. En los negocios adscritos a la misma, el lleno abarca julio y agosto. Chico cree que se extenderán a septiembre. En Canarias o Galicia entidades similares han dado datos parecidos. Con ello se consolida la esperanza de que el sector turístico rural podrá salvar la temporada veraniega. Una punta de lanza que quedará a la espera de lo que pase en los destinos más tradicionales. De la Costa Brava a Costa da Morte, pasando por Baleares y Canarias, la vuelta de los vuelos y extranjeros es todavía reciente. Por tanto, la sensación de incertidumbre sigue siendo la norma.