Desde hace siglos un halo de misterio rodeaba a la ciudad romana de Sabora Flavia. Se sabía que existía pero, como tantas otras urbes de la antigüedad acabó perdida. Una placa de bronce la ató desde el siglo XVI a Cañete la Real en Málaga. Parece ser que, finalmente, esta ubicación es la acertada. Estaría junto a la localidad, al pié del cerro de Sábora. El estudio de una fotografía de satélite de 2012 parece confirmar que bajo los campos existe un entramado urbano.

Aunque el lugar era un yacimiento arqueológico desde hace años, todavía no había sido intervenido. Según señala el alcalde del lugar, Jacobo Aranda, las pesquisas se iniciaron por varios motivos. Por un lado, el hallazgo de mármoles que anticipaban la existencia de edificios. Por otro, la actividad de saqueadores en la zona. Su presencia se detectó a tiempo para frenar el posible expolio.



Los siguientes pasos consisten en confirmar el hallazgo y conocer la extensión del ayuntamiento. Para ello ya están en marcha los contactos con los órganos regionales de cultura. De esta forma, se necesita un barrido con georradar para situar los edificios ocultos por el terreno. Las ortofotos, tomadas desde el satélite, muestran cómo los cereales dejan intuir construcciones de un tamaño considerable.

Antes de ser romana, Sabora Flavia fue una población íbera. Tras una época en que funcionó de manera independiente pagando impuestos a Roma, acabó asimilada. A tenor de una placa de bronce encontrado en Cañete la Real en el siglo XVI se sabe que durante el primer siglo después de Cristo solicitaron edificar en el llano una nueva localidad integrada en el imperio. No obstante, la pieza se perdió y la transcripción ejecutada hace dudar de su autenticidad. También aparece en crónicas imperiales, asociada a Astigi/Écija. De consolidarse el hallazgo, se habrían encontrado todas las ciudades romanas en Málaga de las que hubo registro.