Baleares y Canarias tratan de salvarse de la nueva quema provocada por la cuarentena británica

El fin de semana ha sido muy duro para el turismo español. Las cifras de contagiados por COVID-19 han aumentado durante la semana pasada de forma que el país se ha situado a la cabeza de Europa en cuanto a descontrol de la pandemia. Aunque los rebrotes se concentren en Catalunya y Aragón, la respuesta internacional ha afectado en varios casos a todo el estado. Así, Reino Unido han impuesto una cuarentena para cualquier persona que vuelva de España desde el domingo, que se suma a la de Irlanda o Noruega. Asimismo recomiendan no viajar a la península, pero dejan fuera de esto a Canarias y Baleares. Ambas están luchando por evitar también el confinamiento de sus turistas a la vuelta de sus vacaciones.

La medida británica consiste en obligar a cualquier persona que regrese de territorio español a pasar dos semanas de aislamiento. Algo que no ha caído bien ni en destino ni en origen. Por un lado han surgido críticas a la actuación en Reino Unido por anunciarse de improvisto. De hecho, el ministro de Transportes del Gobierno Johnson  tendrá que someterse a la cuarentena al hallarse en España de vacaciones. Por otro, ambos archipiélagos y el ejecutivo central han señalado que no se ha tenido en cuenta la situación de las islas al tomar las decisiones. Por ejemplo, Bélgica y Holanda han optado por recomendar no realizar viajes no esenciales solo a provincias y comarcas concretas. Tanto Reino Unido como Noruega han optado por la teoría del punto gordo.

En el cierto caos que imperó durante el fin de semana, Baleares y Canarias recibieron un nuevo golpe. TUI, aerolínea y agencia alemana, ha cancelado sus vuelos desde Reino Unido a España hasta el 9 de agosto. También sus paquetes vacacionales. Esto incluyó en un primer momento a las ínsulas, aunque más tarde se rectificó. Pese a lo breve de las interrupciones, generó una ola de cancelaciones, según diferentes asociaciones hoteleras de los archipiélagos.



Corredores aéreos y reducción de la temporada

La esperanza de alargar el verano turístico hasta octubre se ha ido al traste en Baleares. A pesar de que hace una semana las reservas superaron a las cancelaciones, el anuncio de Reino Unido o Noruega han hecho que la balanza se dé la vuelta de nuevo. De esta forma las asociaciones hoteleras han declarado que se estudia el cierre de los alojamientos más grandes en septiembre, renunciando a intentar extender la temporada. Asimismo, también están trabajando junto a la titular de Exteriores, Gozález Laya, para reactivar los corredores seguros previstos antes de la apertura turística de finales de junio. Esto lograría evitar que los visitantes británicos tuvieran que realizar cuarentena a su vuelta.

En Canarias las expectativas son diferentes. El periodo turístico se extiende hasta el invierno, debido a la ubicación del archipiélago. Por ello, la apertura de complejos vacacionales se puede contemplar hasta fechas más tardías. Con todo, miembros del Gobierno canario han señalado que la crisis del sector es crítica. No en vano, casi la mitad de la población activa de las islas, medio millón de personas, no pueden trabajar. Con un tercio del PIB proveniente del turismo, la apertura de corredores aéreos es la principal solución a corto plazo, al igual que ocurre con Baleares. En todo caso, la economía insular española pende de un hilo.