Los rebrotes de coronavirus centrados en los límites de Huesca y Lleida ya están dejando ver sus primeras consecuencias graves. Mientras en Catalunya se está generando un conflicto institucional tras la intención de la Generalitat de devolver a la población y otros territorios a la fase 0, en Aragón han sido más cautos. De esta manera, la consejera de Sanidad aragonesa y el director de Salud Pública, Sira Repollés y Francisco Javier Falo, han anunciado que Zaragoza, su «área de influencia» y la capital oscense pasan a una nueva fase 2, «flexibilizada». A ambas se les unen comarcas que ya tuvieron que dar marcha atrás a finales de junio.

Los representantes del Gobierno de Aragón han señalado que se trata de una mezcla entre la pasada fase 2 y la llamada «nueva normalidad». De este modo, se respetan los preceptos legales y podrá aplicarse sin problema. La movilidad queda supeditada a la responsabilidad individual, por lo que será posible trasladarse a otros lugares. A lo que si afectarán las medidas es al «ocio nocturno» y sus locales, que quedará de nuevo cerrados. Respecto a los bares, la barras se clausuran, el aforo interior se queda a la mitad y el de terrazas en tres cuartos. Los grupos máximos en estas no podrán superar las 10 personas.



Según lo transmitido por Falo, el 75% también será el máximo de ocupación en actos formativos o culturales, así como piscinas. Otros eventos que han generado rebrotes, bodas y entierros, también darán un paso atrás y quedarán limitados. Los que se salvan son los campamentos de verano. A todas estas medidas hay que sumar la obligatoriedad de llevar mascarilla en cualquier ocasión desde esta medianoche, sea cual sea la distancia social. Catalunya y Baleares fueron pioneras al respecto y se les han ido sumando territorios. Una serie de normativas con las que pretenden poner fin al nuevo conato pandémico en la región.