Un anuncio del Gobierno alemán ha sugerido que sus compatriotas no viajen a suelo español hasta el 31 de agosto. A pesar de ello, a partir del 15 de junio Alemania estará abierta a que sus ciudadanos viajen dentro del espacio Schengen más Reino Unido. Sin embargo, España se quedó fuera debido a que sigue en vigor la famosa cuarentena de 14 días a personas que vengan de fuera del país. Una posición en la que Noruega le acompaña.

En realidad la petición va destinada a países de fuera de Schengen. Heiko Maas, ministro de Exteriores germano, señaló que la falta de fiabilidad de destinos africanos y orientales, como Turquía, era el gran responsable de extender la advertencia. Al no haber «criterios y procesos de coordinación compartidos que permitan de nuevo un turismo ilimitado sin riegos incalculables» se ha optado por esta solución.



En todo caso, no se trata de una cuestión punitiva. «No son prohibiciones» matiza Maas. España y Noruega quedan dentro del plantel de no recomendados debido a que todavía no se consideran abiertos al turismo exterior. Por ello, pese a que entra dentro de los «vecinos europeos» de los que Alemania se fía, no serán destinos a los que anime a viajar su gobierno. Algo que cambiará en cuanto se vuelva el turismo internacional el 1 de julio. Entonces, ya se ha apuntado desde ambos ejecutivos que la advertencia se levantará para España.

Un golpe comunicativo que se aplaca en buena medida con el corredor seguro establecido entre Alemania y Baleares. El primero de gran calado en España, traerá desde el día 15 de junio a 10.900 alemanes a las islas. Una cifra simbólica, pero que supone una ansiada prueba piloto. Las pruebas para entrar se limitarán a cuestionarios y tomas de temperatura. De ser una experiencia positiva, se habrá dado un gran paso en la recuperación del turismo extranjero. También en la recuperación de un sector destrozado.