Los datos de la crisis vivida por el sector turístico a raíz de la COVID-19 son demoledores. En declaraciones al medio Economía Digital, el vicepresidente del lobby sectorial Exceltur, José Luis Zoreda, ha afirmado que los 43.000 millones de euros que se han perdido durante el Estado de Alarma es una cuantía «que no se va a poder recuperar». No en vano, marzo supuso la mayor caída de la historia en su momento y abril quedo con un saldo nulo. Una visión pesimista que surge a raíz de la tardanza del gobierno en plantear el proyecto definitivo para recuperar este segmento.

La última prórroga del Estado de Alarma llegó con el anuncio de ayudas al turismo. Parte del acuerdo con Ciudadanos para alargar hasta el 21 de junio dicho estado, supuso poner en la mesa algo más de 2.650 millones de euros. Un primer paquete que supuso un jarro de agua fría debido a ser algo exiguo. Sin un plan claro, Zoreda anticipa que «miles y miles empresas del sector acabarán noqueadas» tras el periodo estival.



La fecha límite para conocer el conjunto total de medidas de rescate es el 15 de junio. Hasta entonces intervenciones como las de Zoreda dejan claro el estado de nerviosismo que impera. El paso a fase 3 de buena parte de España o el aumento de las reservas el fin de semana pasado suponen sin embargo buenas señales. No obstante, mientras el resto de países mediterráneos y Portugal se muestran preparados para recibir visitantes extranjeros, España va un paso atrás.

Alemania y Gran Bretaña son los principales objetivos. De momento, al estar todavía en rigor la cuarentena de 14 días para personas llegadas de fuera del país, los germanos no han levantado la recomendación de no viajar a España. Cataluña, Valencia, Canarias y Baleares aguardan su regreso especialmente. El archipiélago canario por su parte ya ha logrado negociar un corredor seguro con Madeira. En todo caso, con las perdidas milmillonarias existentes, el sector juega sobre un alambre y sin malla de seguridad.