Capítulo 1 de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano: la partida de Sanlúcar

Toda historia, notable o no, tiene siempre un inicio. Las perspectivas en los comienzos suelen ser muy distintas a cuando se ha culminado la aventura. La primera circunnavegación de la Historia cumple esto en gran medida. Así, la salida de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano ocurrió el 20 de septiembre de 1519, hace quinientos años. Mientras dejaban el puerto de Sanlúcar de Barrameda, ninguno de los dos sabía la relevancia histórica que la travesía adquiriría.

En aquel día, la prioridad era encarar las Canarias evitando el acoso portugués. La pugna entre ambas potencias atlánticas era encarnizada y los lusos tenían cierta ventaja. Pactos, entre los que se encuentra el Tratado de Tordesillas, les dio el dominio del África. Así, capitalizaban el comercio marítimo con el este con mano de hierro.

En la antesala de la salida de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano, el líder de la expedición trató de vender el plan a Manuel I de Portugal. Su idea era hallar una ruta a la India y las Islas de las Especias por el oeste. Sin embargo, el rey luso se negó, al tener ya el monopolio de la única vía hasta entonces. De esta forma, al igual que pasó en el caso de Colón, acabaría siendo la monarquía española la que financiara la aventura.

Para la búsqueda de un paso entre el Atlántico y el Mar del Sur, actual Pacífico, Magallanes obtuvo una estupenda flota. Cuatro naos y una carabela formaban la Armada de la Especiería. La experiencia del marino portugués podría servir a Carlos I para sacudirse a los lusos. Una ironía de la que el capitán era muy consciente.

Mapa de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano

Mapa de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano. | Alex Miklan

Avituallamiento en Sanlúcar

La Armada de la Especiería no solo debía encontrar un paso al Mar del Sur. El marino, así como diversos expertos de la época, consideraban que las islas de donde estas se extraían pertenecían a España según el Tratado de Tordesillas. Por ello, Magallanes logró mediante las Capitulaciones de Valladolid, en 1518, ser gobernante y adelantado de cualquier territorio que se conquistase. Asimismo, los barcos deberían regresar cargados de especias con las que hacer rentable el coste de la expedición.

La flota partió de Sevilla, el 10 de agosto de 1519, a Sanlúcar de Barrameda. Allí se preparó cuidadosamente la travesía durante más de un mes. Las naos y carabelas eran especialmente aptas para los recorridos largos y la carga de mercancía. Además, la tripulación debía ser experta y había que evitar cualquier elemento que provocara motines. El regreso no tenía una fecha y las condiciones del viaje iban a ser duras. Por otro lado, la posible conquista de tierras ignotas hacía necesaria cierta aptitud para el combate en tierra.

Por su parte, Juana I y Carlos I nombraron veedor a Juan de Cartagena. Sería él quien debiera vigilar que la ruta respetaba lo estipulado en el Tratado de Tordesillas. Desde el principio, tuvo una relación tirante con Magallanes, debido a la nacionalidad de este. El portugués contaba con su colega Ruy Falero. Además, nombró alguacil mayor a Gonzalo Gómez de Espinosa, que destacó en las labores de reclutamiento. Mientras tanto, el líder de la Armada de la Especiería junto al resto de oficiales ultimó los detalles del viaje en continuos trayectos entre Sevilla y Sanlúcar.

Ilustración de la salida Magallanes y Elcano Sanlúcar de Barrameda

Magallanes y Elcano partieron de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519. | Alex Miklan

La salida de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano

Finalmente, todo quedó preparado. Los capitanes de las cinco embarcaciones y el resto de oficiales estaban designados. El buque insignia, la Nao Trinidad, sería regida por Fernando de Magallanes. Mientras tanto, la Nao San Antonio, nave de mayor tamaño, quedaría al mando de Juan de Cartagena. La nao Concepción, la nao Victoria y la carabela Santiago estarían en las manos de Gaspar de Quesada, Luis de Mendoza y Juan Serrano respectivamente. En la segunda de ellas, el maestre era un marino de Getaria llamado Juan Sebastián Elcano.

Entre los 239 hombres que partieron de Sanlúcar de Barrameda, pues Magallanes prohibió embarcar a ninguna mujer, no estuvo Ruy Falero. Carlos I señaló que no era conveniente por sus estado de salud que embarcara. Sí se apuntó un curioso aventurero italiano. Se trataba de Antonio Pigafetta, de Vicenza, sería a la postre uno de los mejores cronistas del viaje. Sin embargo, como el resto aquel 20 de septiembre de 1519, no sabía cuan importante sería la travesía. Así fue la salida de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano.

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primera vuelta al mundo Magallanes y Elcano

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