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Vive Madrid: sus mejores planes

planes Madrid

Madrid, odiada y amada, ciudad de todos y de nadie. Ante todo: Madrid, ciudad de contradicciones. Más chula que ninguna. De antepasados árabes, culta y de rasgos mestizos. Porque la capital española es una amalgama de culturas, nacionalidades y acentos a los que acoge y también escupe. Si Madrid fuera humana sería joven y fiestera, de esas personas que no paran ni un momento de hacer planes, que no conocen el reposo, que están siempre rodeadas de amigos. De hecho, sería ese individuo que hace de una noche un recuerdo inolvidable.

Pero eso tan solo sería lo que nos darían unas horas con ella, porque la antes llamada Mayrit está llena de recovecos. Es un laberinto de personalidades (y de calles) a cuyo corazón es más difícil llegar de lo que parece. Si bien los múltiples transportes disponibles para los viandantes facilitan la tarea. Coches, motos, bicis y patinetes eléctricos… Todos ellos disponibles, por cierto, desde la app FREE NOW.

Rodeada de gente, la forma de ser de Madrid es una cosa, pero en la intimidad es otra. Conocerla, conocerla de verdad, es un misterio que los apartados de este artículo intentarán desentrañar a través de una serie de planes con los que vivir la capital de España.

Madrid
Vista aérea del centro de Madrid. | Shutterstock

Su físico: lo evidente

Antes de conocer la forma de ser de alguien lo primero que vemos es su rostro, su vestimenta, sus formas. ¿Madrid cómo sería? Los edificios de sus calles y avenidas aúnan el estilo herreriano con el barroco, el neoclasicismo y la arquitectura ecléctica. Amplias vías, como la Castellana, se entremezclan con calles mucho más cortas y estrechas, como las que se extienden por Malasaña o Lavapiés. Todo esto se puede percibir en la visita turística más evidente: la de patearse el centro.

La ruta más importante que hacer para un primerizo constituye una especie de triángulo, que se puede recorrer de una y mil formas. En cualquier caso, la puerta del Sol, la plaza mayor, el Palacio Real, el mercado de San Miguel, la catedral de La Almudena, la plaza de España, la calle Gran Vía y el Banco de España son puntos imprescindibles del camino.

Gran Vía
Gran Vía desde las alturas. | Shutterstock

Otro recorrido fundamental es el que parte de Atocha y recorre el paseo del Prado, pasando por el Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza y las plazas de Neptuno y de Cibeles. Todo junto al parque del Retiro y su palacio de Cristal, otra pausa de rigor para conocer lo más mainstream de la ciudad. Estos últimos lugares, por cierto, forman parte del conocido como Paisaje de la Luz, nombrado Patrimonio Mundial de la Unesco.

Para conocer su personalidad

Vale, ya conocemos lo imprescindible. Lo superficial. La cara bonita que se ve nada más aterrizar en la metrópoli. Pero Madrid es mucho más. Vamos a profundizar un poco en los aspectos que le dan a esta ciudad su personalidad.

Una noche de fiesta

Hemos dicho que Madrid es una ciudad de contradicciones, así que obviamente no a todo el mundo aquí le gusta salir de fiesta. Pero, aun así, es un hecho que a la capital le gusta la jarana. Por eso los fines de semana, los días festivos e, incluso, entre diario, la actividad nocturna no cesa. Madrid no duerme o lo hace muy poco. Y con tantos habitantes y turistas, de diferentes culturas y gustos, su oferta es muy amplia.

Así, salir por el centro puede consistir en simplemente una noche de bares por los lugares más míticos: el barrio de las Letras, Malasaña o los bajos de Argüelles, por ejemplo. Luego también están las discotecas de renombre, la famosa Kapital, repleta de salas, el Teatro Barceló o el Shoko. Pubs más pequeños (y baratos) donde mover el esqueleto hay por toda la zona céntrica. Sea como fuere, la cuestión es que hay que salir al menos una noche. Y si esta termina desayunando unos churros en la Chocolatería San Ginés, mejor.

Recuperarse de la resaca en El Rastro y… bebiendo en La Latina

Decía Pedro Almodóvar que durante la época de la Movida Madrileña “era importante acudir cada domingo al Rastro para demostrar a los amigos que habías sobrevivido a la noche del sábado”. Desde 1740 el Rastro se extiende cada domingo por la mañana por el céntrico barrio de Embajadores, desplegando todo un surtido de puestos. Objetos vintage, joyas artesanales, posters, libros de segunda mano… El número de artículos que se venden en El Rastro son infinitos. Al paseo comercial le suele acompañar la melodía de algún músico callejero que congrega a más de un espectador.

Rastro de Madrid
Rastro de Madrid. | Shutterstock

Pero en Madrid apenas se puede hacer un plan sin acabar tomando algo en un bar o una litrona en un parque o plaza. Así que al terminar de ver el Rastro lo habitual es irse a tomar algo por alguno de los establecimientos de La Latina. Incluso existe un verbo para esto: latinear. Curar la resaca de la noche anterior con más alcohol, ¿por qué no?

El triángulo del arte: una visita a uno de los grandes museos

Como toda capital que se precie, Madrid está repleto de museos, siendo probablemente el del Prado el más importante de España. En este sentido, la zona fundamental para disfrutar del arte y la cultura es la conocida como el Triángulo del Arte. Situado en el área de Atocha, este triángulo está conformado, obviamente, por tres vértices: el Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Reina Sofía.

Museo del Prado
Museo del Prado, Madrid. | Shutterstock

Para conocer bien Madrid habría que entrar en todos, pero sí se está de visita hay que elegir al menos uno de ellos. El museo del Prado es el más obvio, catalogado como uno de los más importantes del mundo y rico en cuadros de pintores españoles y europeos entre los siglos XV y XIX. El del Reina Sofía abandera la colección de obras contemporáneas y arte abstracto. Mientras tanto, el Thyssen aúna la colección de dicha familia, abundando las pinturas extranjeras de diferentes épocas y estilos.

Madrid de todas las culturas

Otro de los rasgos claves de Madrid es sin duda su carácter multicultural. Millones de personas de diferentes lugares de la geografía española acuden a la capital cada año ya sea para estudiar o trabajar, sin contar los turistas. Tampoco faltan las personas procedentes de otros lugares del mundo. Acentos e idiomas por doquier. La capital es un auténtico tapiz humano.

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Calle Nicolás Sánchez
Calle Nicolás Sánchez, Usera, Madrid. | EG

En Usera, por ejemplo, se concentra el grueso más grande de la población china de España, haciendo de un par de calles del distrito una pequeña muestra de Oriente. De ello hablamos en nuestra serie China en España. En Lavapiés también es habitual encontrarse con muchas personas venidas de África que se reúnen en las plazas y los soportales. Pinturas callejeras, tiendas, restaurantes, bares y espacios culturales dan una buena muestra de esta multiculturalidad haciendo que sea posible viajar casi a cualquier parte del mundo desde la capital española.

Un descanso al aire libre

Madrid no para. Ya lo hemos comentado. Pero, a veces, como todos, necesita de ratitos de descanso. Ni siquiera esta chulapa es capaz de aguantar su propio ritmo frenético sin hacer un alto en el camino. Para eso dispone de varias zonas verdes, amplias y bonitas, en las que reponer fuerzas. El Retiro es la más común, claro. Otras dos muy famosas son el Templo del Debod y la Casa de Campo.

Templo de Debod, en Madrid
Templo de Debod, en Madrid. | Shutterstock

En el primer caso, se habla de un edificio del antiguo Egipto rodeado de un enorme parque en las alturas de la plaza de España, con vistas al Palacio Real y a la Casa de Campo. Este segundo espacio es también el más grande: más de 1700 hectáreas repartidas en el distrito de Moncloa-Aravaca en las que salir a correr, en bici o simplemente tirarse a la bartola. Menos conocido es el Cerro del Tío Pío (también llamado parque de las Siete Tetas), ubicado en el distrito de Vallecas y desde el que se tienen unas bonitas vistas de la capital.

Para conocer su pasado

Aunque la ahora capital ya había sido ocupada por asentamientos previos, la historia de Madrid como núcleo urbano comienza en realidad en el siglo IX con la constitución de Mayrit por parte del emir Mohamed I. De hecho, Madrid es la única capital europea fundada por árabes. Desde entonces la capital ha pasado por muchos momentos históricos y son varias las civilizaciones y reyes que han marcado su actual disposición. Estos son los lugares a través de los cuales conocer más de la historia de la capital.

Un recorrido por la Madrid árabe

parque del Emir Mohamed I
Parque del Emir Mohamed I. | Wikimedia

De la antigua Mayrit quedan pocos vestigios. Quizás el más destacable sea el parque Emir Mohamed I, ubicado junto a la iglesia de la Almudena. En este enclave aún se conserva un trazo de la que fue la muralla que protegía a Mayrit y es un homenaje al fundador de la misma. Asimismo, en la zona de La Latina quedan referencias del Madrid musulmán en la toponimia de calles y plazas como la Morería o la Puerta de Moros. Por último, son varios los edificios de arte mudéjar que han sobrevivido al tiempo, como las iglesias de San Pedro y San Nicolás.

El Museo de Historia de Madrid

Museo de Historia de Madrid
Museo de Historia de Madrid. | Shutterstock

Si lo que se desea es conocer en profundidad el pasado de Madrid, no hay que olvidar hacer una visita al Museo de Historia de Madrid. Inaugurado en 1929, el museo ocupa el edificio del Real Hospicio de San Fernando, cuya fachada está considerada como una de las obras más representativas del barroco civil español. En su interior, las obras y piezas del museo hacen un repaso por la historia de la capital desde que fuera declarada como tal en el siglo XVI.

Un paseo por el Madrid de los 80

Bar de El Pentagrama
Bar de El Pentagrama. | EG

Nos trasladamos a una época más próxima para hacer un recorrido por la España de los 80. Aquí, en la capital, nació un movimiento cultural muy importante que después se extendió al resto del país: la Movida Madrileña. De aquellos años aún quedan en pie algunos locales que estuvieron en el epicentro del asunto. En este caso, la ruta convendría más hacerla de noche y de fiesta, al amparo de garitos como el Madrid me mata (que además es un museo), la Vía Láctea o el Pentagrama.

Sus círculos

A estas alturas y después de haber visto todo esto, es posible que ya conozcamos más el carácter de Madrid, que nos hayamos hecho una idea del color que desprende, de la gente que la transita… Pero una ciudad no es solo una ciudad, sino los lugares que la envuelven y a los que no es difícil llegar gracias a la gran multitud de transportes disponibles. De hecho, solo desde FREE NOW es posible tener al alcance taxis o coches compartidos que llegan a destinos a las afueras de la M-30.

Las villas de Madrid

El Paular
Monasterio de El Paular en Rascafría. | EG

Según señala la Comunidad de Madrid “las villas de Madrid son un conjunto de destinos que han conseguido conservar su autenticidad rural y, además, cuentan con la suficiente infraestructura turística para conseguir la calidad y satisfacción en su visita”. En total son 11 localidades, destinos que unen naturaleza con historia: Manzanares El Real, Patones, San Martín de Valdeiglesias, Torrelaguna, Villarejo de Salvanés, Buitrago de Lozoya, Chinchón, Colmenar de Oreja, Navalcarnero, Nuevo Baztán y Rascafría.

Esquiar en la capital de España

Aunque parezca que es un paisaje de cemento y asfalto, la capital tiene también bonitas zonas verdes en sus inmediaciones. En la sierra norte se encuentra, por ejemplo, la estación de Valdesquí, perteneciente a una de las villas mencionadas: Rascafría. Ubicada junto al puerto de Cotos, las pistas de Valdesquí cuentan con 22 kilómetros esquiables.

Un baño en el mar de Madrid

Pantano de San Juan
Pantano de San Juan. | Shutterstock

Por último nos trasladamos a otra de las villas madrileñas, esta vez a la de San Martín de Valdeiglesias. Allí se enclava el pantano de San Juan, un destino muy recurrente en verano para los madrileños que quieren escapar del calor o pasar un buen día en compañía. De hecho, el pantano cuenta con hasta 14 kilómetros de playas. Asimismo, la zona también se puede aprovechar para hacer alguna ruta o para escalar.

Madrid, encantada de conocerte

Ahora sí. Si uno ha hecho todo esto puede decir que conoce un poco más a la ciudad de Madrid, musa de tantas canciones y poemas. Y, aun así, el viajero no habrá hecho más que rozar la superficie, porque esta metrópoli cambia si se vive en soledad, en pareja o con amigos, porque no es lo mismo vivir en ella que verla, porque no es lo mismo habitar Malasaña que Vallecas. Madrid, una ciudad que nunca se termina de conocer.

Artículo hecho en colaboración con FREE NOW