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Ruta de 3 días por Albacete: una provincia para quedarse

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Desconocida y subestimada por muchos. Así es Albacete, una joya aún por descubrir. Y eso es lo bonito: que haya lugares de nuestro propio país con el potencial suficiente como para sorprendernos todavía. Cada vez que alguien cruza de Madrid a la Comunidad Valenciana o a Murcia hay que pasar necesariamente por esta provincia de La Mancha de cuyo nombre sí quiero acordarme, con tan buenas comunicaciones. Lo que resulta ser solo una de sus ventajas.

Porque Albacete es lugar de paso. Pero también es lugar donde quedarse: para ver pinturas rupestres como las de la cueva de Minateda, para transitar por paisajes naturales como el del nacimiento del río Mundo o para visitar construcciones tan antiguas como la del acueducto de Albatana, de origen romano. Te invitamos a hacer una ruta de tres días por los rincones más bonitos de una de las provincias más subestimadas de España. Primera parada: las hoces del río Júcar.

Ruta de tres días por Albacete, día 1: las hoces del Júcar

Una hoz se define como un valle estrecho excavado por el curso de un río. En este caso, el río y el protagonista del paisaje es, obviamente, el Júcar. Con una longitud de poco más de 500 kilómetros, el Júcar nace en el cerro de San Felipe, ubicado en la provincia de Cuenca, y desemboca en el Mediterráneo, en el municipio de Cullera. Entre uno y otro punto, hay un momento, a la altura de la comarca de La Manchuela, en el que el Júcar describe un arco de casi 90º para cambiar su dirección al este. Es ahí cuando el curso traza sus meandros más profundos en la roca, con cortes de hasta 150 metros de altura, entre los pueblos de Jorquera y Alcalá de Júcar. Es ahí donde se hallan las impresionantes hoces del Júcar.

Ver Alcalá del Júcar, uno de los pueblos más bonitos de España

Alcalá del Júcar
Alcalá del Júcar. | Shutterstock

Una de las estrellas indiscutibles de este precioso paisaje es el pueblo de Alcalá del Júcar, considerado uno de los pueblos más bonitos de Albacete e, incluso, de España. A un lado de una ladera, vigilando desde las alturas, se halla el castillo de Alcalá del Júcar, una fortaleza de arquitectura islámica. Al otro, está el río. Y en medio, las casas blancas de tejados naranjas, que encajan con el entorno como si alguien las hubiera dispuesto aposta. Sin olvidar el punto de acceso: el conocido como puente romano, que, por otra parte, no es de origen romano. No hay mejor bienvenida.

Luego, en ese medio del que hablábamos, las calles transitan por un centro histórico plagado de sitios que ver: la ermita de San Lorenzo, la iglesia de San Andrés, la plaza de toros… A través de estas vías, el camino conduce a las viviendas horadadas en cuevas naturales, casas que se adentran en el interior mismo del terreno, muchas de las cuales han sido reconvertidas, en la actualidad, en locales de ocio.

Hacer una ruta de senderismo para contemplar las hoces del Júcar

El río Júcar
El río Júcar. | Shutterstock

Pero si se quiere disfrutar de verdad de las hoces del Júcar, la visita debe ir más allá del pueblo. Hay que hacer una ruta, ya sea en bici o andando. Y son muchas las opciones. La alternativa más corta es la conocida como sendero El Corciolico, un trayecto circular de solo cinco kilómetros, que no por ello deja de ser impresionante. Este camino, que comienza y acaba junto a una zona conocida como la playeta de Alcalá del Júcar, asciende por la ladera de la montaña hasta llegar a Casas del Cerro, desde donde bajar a través de profundos barrancos.

Bastante más largo, aunque también más sencillo, es el sendero el Batán. Trayecto de 14,5 kilómetros que pasa por campos de cultivo, pinares, valles y barrancos. Quizás con esta ruta es con la que se obtengan las vistas más bonitas de las hoces. Otro itinerario que nos permitiría conocer bien la zona es la ruta del Morrón, un recorrido que comunica los municipios de Alcalá del Júcar y Tolosa a la vera del curso del río.

Ruta de tres días por Albacete, día 2: una visita a los rincones únicos de la capital

Era bastante obvio que en una ruta de tres días por Albacete había que pasar por su capital, ubicada a medio camino entre la hoz del Júcar y “la Suiza manchega” (tercera parada del itinerario). Probablemente, una de las cosas que más sorprenderá al viajero sea la enorme oferta cultural y el bullicio que abarrotan sus calles. De hecho, el fotógrafo Raúl Moreno contaba en la sección de El hogar de… que la primera vez que trajera a una persona a Albacete “evidentemente también la llevaría a ver algunos bares”.

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Aunque para oferta cultural y bullicio el que se concentra en la archiconocida Feria de Albacete, una de las ferias más antiguas de España, que se celebra cada año entre el 7 y el 17 de septiembre en honor a la patrona de la capital de la provincia manchega: la Virgen de los Llanos. Durante estos días, el espacio conocido popularmente como “La Sartén” se llena de actividades y puestos que celebran la cultura albaceteña. Cuando la feria pasa, la fiesta no se acaba del todo: queda el recinto. La Sartén es, de hecho, el único recinto ferial permanente del mundo.

pasaje lodares
Pasaje de Lodares, Albacete. | Shutterstock

Sin embargo, no es La Sartén el único lugar a visitar en Albacete. Un viajero que pase por aquí no puede irse sin entrar en la catedral de San Juan Bautista. Puede que su aspecto exterior no sea tan impresionante como el de otras construcciones del estilo, pero su interior no defraudará. Luego, en la plaza del Altozano, origen del centro de la ciudad, se concentra gran parte de la oferta cultural de Albacete: lugares como los jardines del Altozano, el Museo Municipal, el Palacio de Justicia o la Filmoteca.

Asimismo, otra de las atracciones principales de la ciudad es el pasaje de Lodares, una galería comercial de arquitectura modernista que llegó a ser catalogada como una de las calles más bonitas de Europa. Un tragaluz de estructura de hierro y láminas de cristal recubre unas gruesas columnas renacentistas que hacen las delicias de cualquier transeúnte. Otro edificio modernista a destacar es la Casa del Hortelano, que en la actualidad alberga al Museo de la Cuchillería. Como se ve, el modernismo salpicó de colores las calles de la ciudad durante el siglo XX, otra cosa de Albacete que muchos desconocen.

Ruta de tres días por Albacete, día 3: “la Suiza manchega”

Ya van dos días recorriendo los paisajes de Albacete. Dos días, por cierto, muy diferentes. A estas alturas es posible que ya tengamos otra impresión de este lugar de Castilla-La Mancha. Pero la perspectiva aún puede cambiar más, pues hoy toca ir a Aýna, “la Suiza manchega”. Y es que puede que las comparaciones sean odiosas, pero esta le ha dado a Aýna mucha fama de la buena. Aunque no más que la que ya le dio en su momento la película Amanece, que no es poco.

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Aýna. | Shutterstock

El largometraje dirigido por José Luis Cuerda en 1988 rodó muchas de sus escenas en Aýna: hasta 14 se desarrollaron en sus calles. Mientras que otras se grabaron en otros pueblos manchegos como Liétor, Los Molinicos y también la ciudad de Albacete. Así, uno de los primeros lugares que ver en Aýna es una escultura que se hizo en memoria de este hito que tan orgullosos les hace sentir a sus vecinos. Se trata de un sidecar ubicado en una curva a la entrada del pueblo. En el filme, un joven Antonio Resines pilotaba este vehículo junto al actor Luis Ciges.

Si el viajero solo dispone de un día, quizás no dé tiempo a mucho más que a recorrer las calles del municipio, con rincones como el balcón de Las Mayas, las ruinas del castillo de la Yedra o la iglesia de Santa María de lo Alto, entre otros. Pero “la Suiza manchega” tiene muchas otras opciones que visitar.

Ubicada en plena sierra del Segura y en lo más profundo de la garganta del río Mundo, Aýna se encuentra muy cerca de lugares como la cueva del Niño, máximo exponente del arte rupestre albaceteño, o el cañón del río Mundo. Como es lógico, en los alrededores las opciones de senderismo son casi infinitas. Otros deportes, como la escalada o el cicloturismo, también tienen aquí grandes posibilidades.

Un cambio de perspectiva

Por la mañana amanecía, que no es poco, en este rincón del mundo (o en este rincón del río Mundo). A la noche, cuando el sol ya se ha escondido, las estrellas se muestran en Aýna como en pocos sitios de España: estamos ante uno de los cielos más limpios del país, con la acreditación Starlight de cielos limpios. Quizás el viajero, tras esta ruta de tres días por Albacete, tenga ahora otra visión de la provincia. Quizás ya entienda que esta provincia es un lugar donde quedarse.

Artículo realizado en colaboración con APEHT.