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Recorrido de fin de semana por la Ruta del Quijote

Quijote en el toboso ruta del quijote

¿Quién no ha querido alguna vez en su vida ir a aquel lugar de cuyo nombre Cervantes no quería recordar? Hace más de 400 años desde que el ilustre autor del Siglo de Oro diera vida al inolvidable caballero Don Quijote de La Mancha. Una obra que hoy en día sigue más presente que nunca, tanto en el imaginario colectivo como en el territorio en que transcurría.

Desde hace ya más de una década desde Castilla la Mancha se quiso homenajear a la novela diseñando la Ruta del Quijote, Esta recorre todos los lugares por donde la creatividad cervantina llevó a Don Quijote y su amigo Sancho. A pesar de que hay una gran variedad de formas de hacerla, de días que invertir, aquí la resumimos como un itinerario turístico de fin de semana. Uno en el cual se pueden poner cara a los puntos más emblemáticos de este mito fundacional del Occidente moderno, como los molinos de viento o la localidad de su amada Dulcinea.

La historia de la Ruta del Quijote

Estatua del Quijote en El Toboso
Estatua del Quijote en El Toboso. | Shutterstock

Cualquier persona que haya leído el Quijote alguna vez se habrá preguntado cómo serían aquellos escenarios en los que el límite de la realidad y la fantasía se mezclaban. Al igual que la mente de este entrañable caballero andante, Cervantes supo describir La Mancha de una forma fascinante y única, generando en cada pueblecito una anécdota que ha calado en el panorama cultural internacional.

Es por eso que en 2005, el gobierno regional castellanomanchego diseñó todo un itinerario que pasara por todos los puntos claves. En total, la Ruta del Quijote alcanza los 2.500 kilómetros y recorre 148 municipios, entre idas y venidas, durante 10 jornadas o tandas. Se trata de un viaje ideal para hacer en coche aunque, debido a su gran demanda, se han llegado a planificar otros formatos más breves.

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En ella, se puede llegar a pasar por villas muy reconocidas, vías pecuarias, caminos cargados de historias y varias reservas naturales. Sin duda, una experiencia ideal para todos aquellos amantes del turismo rural que quieran conocer La Mancha de una forma diferente y cargada de historia.

Paradas obligatorias que hacer en la Ruta del Quijote

La ventana más pequeña del mundo, Toledo
La ventana más pequeña del mundo, en la calle Sillería de Toledo | Shutterstock

Como se comentaba antes, el itinerario original llega a tener hasta 2.500 kilómetros y está diseñado para hacerlo, como mínimo, en una semana. Sin embargo, al ser nombrado Itinerario Cultural Europeo, se ha adaptado para hacerlo accesible a todo tipo de turistas. De este modo, en solo dos días se pueden recorrer los puntos más importantes y emblemáticos de la región repleta de referencias a la novela cervantina.

Toledo es uno de los puntos de partida que se proponen para comenzar la Ruta del Quijote. Esta histórica urbe, además de tener un enorme peso histórico por albergar las tres culturas en la Edad Media, es también importante en el contexto quijotesco. Por ejemplo, se puede acudir a una pequeña ventana relacionada con el literato. Al norte de la ciudad, en Esquivias, se encuentra una Casa Museo dedicada al escritos, a la que también se puede acudir para dar por inaugurada la ruta. Esto justifica este arranque, todavía en zona castellana, de la ruta manchega.

Patrimonio de la Humanidad
Molinos de viento de Consuegra. | Shutterstock

A tan solo una hora en coche desde la capital de Castilla-La Mancha se puede llegar a Consuegra. Como se puede anticipar, dado que hoy siguen siendo su principal atractivo, de aquí salieron los míticos molinos de viento que el caballero Don Quijote confundió con gigantes, ante la mirada perpleja de Sancho. En la actualidad, se puede visitar todo el año por dentro uno de ellos, “el Bolero”.

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Después de pasar el primer día conociendo Toledo, además de sus alrededores, y viendo el atardecer en los famosos molinos, para la segunda jornada lo ideal es poder desplazarse unos 30 kilómetros hasta llegar a El Toboso. Este pueblo está lleno de guiños, en cada rincón, al que fuera el gran amor del quijote: Dulcinea del Toboso. Tanto es así que en su interior se puede encontrar el Museo-Casa de Dulcinea y, en la plaza Mayor, unas estatuas que recrean a la pareja literaria.

Castillo de Peñarroya cerca de Argamasilla
Castillo de Peñarroya cerca de Argamasilla. | Shutterstock

Para terminar con un buen sabor de boca, la última parada es Argamasilla del Alba. Este pueblo está más o menos a 50 kilómetros de El Toboso y es un lugar imprescindible de la ruta, ya que se cree que es el que inspiró a Cervantes para el inicio de su ilustre obra. Detrás de la mítica frase “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…” se esconde muy probablemente este pueblo. ¿La razón por la que el autor quería olvidarlo? Seguramente porque aquí se encontraba la cueva de Medrano, donde Cervantes estuvo preso.

Gastronomía en la Ruta del Quijote

Queso manchego y uvas
Queso manchego y uvas. | Shutterstock

Esta interesante y didáctica Ruta del Quijote es una excusa perfecta para poder conocer un poco mejor el interior de Castilla la Mancha. Además también permite poder probar algunos de los platos más emblemáticos de la región. Dentro de la propia novela de Cervantes, se hace referencia a una serie de platos que, cómo no, se pueden encontrar a lo largo del quijotesco recorrido. Pero, además, no se deben pasar por alto el resto de recetas tradicionales de esta zona de España donde la agricultura y ganadería se mezclan para dar productos con un sabor único.

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Dentro de la propia gastronomía cervantina destaca sobre el resto los duelos y quebrantos, cuyos principales ingredientes son el huevo, el chorizo y la panceta. Además, no hay que olvidar probar unas migas manchegas. No obstante, los reyes del comer en La Mancha son el queso y el vino, ambos con denominación de origen y que se pueden encontrar en las numerosas queserías y bodegas a lo largo de toda la ruta.