Entre 2 parques naturales: la ciudad con cuevas subterráneas y un barrio medieval declarado Bien de Interés Cultural
Esta plaza fuerte, situada en un peñón horadado por cuevas, tuvo un importante papel en las relaciones entre los reinos de Valencia y Castilla. En los siglos XVIII y XIX destacó como ciudad erudita y liberal y, actualmente, es célebre por sus vinos y embutidos. Además, está flanqueada por dos excelentes parques naturales donde practicar turismo activo.
Requena, entre dos reinos
Esta histórica localidad conserva atractivos como el Palacio del Cid, la Torre del Homenaje y edificios religiosos como la Iglesia de santa María y la de san Salvador entre otros encantos que desglosaremos más adelante.
Uno de los mayores atractivos de Requena es su fácil acceso a los parques naturales Chera-Sot de Chera y el de las Hoces del Cabriel, a unos 25 km, dos excelentes zonas para toda clase de modalidades de turismo activo de montaña.
Muy atractiva es la visita a las bodegas de la denominación de origen local. También existe la opción de visitar otros pueblos del interior como el célebre Buñol o el municipio vecino de Utiel.
La historia de Requena
Para completar lo que ver en Requena es conveniente leer antes su historia. En el siglo VII a. de C. el pueblo íbero de los edetanos se asentó en El Molón de Camporrobles. Les siguieron los romanos desde el siglo II a. de C. De ellos quedan restos en el castillo, un silo y tres aljibes. Los bereberes musulmanes les sucederían, denominándola Rakanna («la Fuerte» o « la Segura»). Protegieron el urbanismo irregular de su caserío con un muro de tapia.
En el año 1089 el famoso caballero el Cid residió en Requena. Se cree que en este lugar se encontró con el rey Alfonso VI para concertar las bodas de sus hijas con los infantes de Carrión.
Los musulmanes requenenses retomaron el control de su ciudad y resistieron asedios cristianos en 1181, 1212 y 1219. Finalmente, hacia 1238, la ciudad fue conquistada por las tropas castellanas del obispo de Cuenca.
Para atraer población se le otorgó un fuero propio en 1257. Apareció la figura del binadero encargado de proteger las vides. Además, llegaron treinta caballeros que se denominarían «de la nómina del Rey» y se convirtieron en la fuerza armada de la villa.
La normativa concedió algunas casas a los nuevos moradores pero no desposeyó completamente a los musulmanes. Estos mantuvieron la mayoría de sus propiedades y no participaron en las sublevaciones que se produjeron por todo Levante en el siglo XIII. En 1264, se estableció una aduana para las mercancías que transitaban entre los reinos de Valencia y Castilla.
Los aragoneses no renunciaron a su control, ocupando la villa entre los años 1370 y 1374 de la historia de Requena. Entonces fue recuperada por los castellanos. El intrigante marqués de Villena tomó el control de esta estratégica villa en 1467. Al casarse los reyes de Aragón y Castilla, la localidad dejó de ser objeto de conflictos entre los reinos. Por aquellos tiempos se empleaban las cuevas excavadas en la toba caliza de la Plaza de la Villa como almacén.
En noviembre de 1520, los vecinos se proclamaron partidarios de las Comunidades. Liderados por los capitanes Luis de Cárcel, Juan López y Juan Despejo, resistieron varios meses frente a las tropas de Carlos I. Serían ejecutados al caer la localidad.
En el año 1609 las familias moriscas fueron expulsadas del reino, lo que provocaría una gran pérdida demográfica y económica a la villa.
En junio de 1706 la villa fue asediada por el ejército del archiduque de Austria. Tras perder 500 soldados, los asaltantes saquearon la localidad. Además, destruyeron trescientas viviendas y la portada gótica de la Iglesia de san Nicolás. La devastación se completó con una epidemia de peste.
La implantación de la industria sedera, la ampliación de sus cultivos, la mejora del regadío y la exportación a América propiciaron su recuperación. Su importante núcleo de comerciantes promovió, en 1785, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Requena.
Ese ambiente explica que fuera fiel al Gobierno liberal frente a los absolutistas, siendo atacada reiteradamente por las tropas carlistas. Por ello, Requena se le recompensó con el título de «Muy Noble, Muy Leal y Fidelísima», en 1836. Se popularizó el dicho «La bandera de Requena no se agacha ni ante nada ni ante nadie», otorgándole el nombre de la villa a una calle junto al Palacio de Oriente en Madrid.
En 1910 se inauguró la Estación de Viticultura y Enología. Después de eso, en 1961, comenzó la Escuela de Enología, sentando así las bases para la promoción de la ya pujante industria del vino. El embutido es otro de sus productos destacados.
Qué ver en Requena, punto de unión entre reinos
Comenzamos la visita a lo que ver en Requena en el recinto medieval conocido como el barrio de la Vila, que se alza sobre una toba caliza. Lo declararon Conjunto Histórico en 1966. Se encuentra asentado sobre la antigua alcazaba mora, que tenía portadas de acceso en la cuesta al Castillo, la cuesta de las Carnicerías o de san Julián, la cuesta de Cristo y la cuesta y puerta del Ángel.
En la calle de santa María se asentaron los primeros pobladores cristianos, la treintena de hidalgos que primero acudieron a aprovechar los privilegios del fuero de 1257. Aquí construyeron sus casonas caracterizadas por sus arcos con dovelas de piedra, puertas originales con jambas, rejas y blasones.
Desde el callejón de Paniagua, de reminiscencias árabes, podemos contemplar las ruinas del templo más antiguo de Requena, la Iglesia de san Nicolás. Se reformó en estilo neoclásico a comienzos del siglo XVIII. Fue saqueado y desmantelado en julio de 1936.
La Plaza de la Jorra era el lugar de encuentro de los artesanos de la antigua judería y las calles recibían el nombre dependiendo del gremio allí residente. Entre los principales edificios que ver en Requena mencionamos la Casa de los Pedrón. Aquí residían los reyes Felipe III y Felipe IV en sus visitas a Requena, y la Casa de santa Teresa, llamada así porque en ella se hospedó la santa.
En la Casa del Arte Mayor de la Seda, en un callejón sin salida junto a la antigua muralla musulmana, se encuentra un museo sobre la elaboración de esta fina tela. En su fachada apreciaremos un gran mosaico de san Jerónimo, patrón de los sederos.
Muy próxima está la Plaza del Coronel Ruiz de Albornoz (antes «de la Villa»), que fue urbanizada en el siglo XVI. En su subsuelo se hallan las cuevas horadadas durante el periodo almohade. Sirvieron de refugio en tiempos de guerra y se utilizaban para almacenar la cosecha de cereales. Actualmente conservan artilugios utilizados para para la elaboración del vino en el siglo XII.
Un poco más al norte, encontramos la Plaza del Castillo, en el solar que ocupó el antiguo patio de armas de la fortaleza levantada en el siglo XIII, con materiales de ladrillo y mampostería mudéjares.
Algunas de las viviendas de la zona están adosadas a las murallas de la alcazaba. Subsiste la gran Torre del Homenaje, construida en el siglo X por los árabes y reforzada por los castellanos en el siglo XV con sillares de piedra.
Hay dos importantes iglesias góticas en Requena. Están situadas muy cerca una de la otra y merecen una visita pausada. Por un lado, la Iglesia de santa María de una sola nave y con diferentes capillas adosadas a sus contrafuertes. Por otro, la Iglesia del Salvador, con fachada de estilo gótico florido isabelino.
En el interior, la Capilla de la Comunión, la Sala de Cabildo de Clérigos y el coro corresponden al período neoclásico. A dos manzanas se halla el llamado Palacio del Cid, llamado así porque, según la tradición, allí vivió el personaje. Destaca su alero y los ajimeces. En el interior alberga un interesante Museo del Vino.
A las afueras de la zona amurallada aguarda el barrio de Las Peñas, donde se halla el arruinado Convento de san Francisco. También puede verse la Iglesia de san Sebastián del s. XIV y restaurada en 1786 y 1999, que contiene un interesante artesanado mudéjar. Sin olvidar la Plaza de Toros, de 1901.
En el barrio de Arrabal encontraremos la Iglesia del Carmen, de los siglos XIII y XVIII. Este edificio que ver en Requena resguardaba el antiguo convento de las carmelitas de estilo gótico con un interior barroco. Lo más destacado del templo es su zócalo de azulejería valenciana.
Allí está el Museo Municipal de Requena, con interesantes colecciones arqueológicas y etnográficas, especialmente del vestido y las actividades vitivinícolas. Esta actividad que ahora lidera la economía local está promovida desde la Estación de Viticultura del año 1910. Contiene unos de los laboratorios más modernos del país.
Datos prácticos para visitar Requena
- Coordenadas: 39° 29′ 0″ N, 1° 6′ 0″ W
- Distancias: Valencia 69 km, Madrid 292 km
- Altitud: 692 m
- Habitantes: 20 740 (INE)
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