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Qué ver en Lleida, la épica ciudad de la niebla

Qué ver en Lleida

Importante nudo de comunicaciones, Lleida ha tenido una convulsa historia de la que quedan legados excepcionales como su Catedral Vieja. Esta se encuentra en la cima de una colina, junto con su castillo, conformando uno de los entornos principales que ver en la ciudad catalana. El otro, el casco antiguo, se halla a sus pies. Aunque la niebla, quizá inesperada para el viajero, ocupe durante considerables horas los cielos de la ciudad, una visita a estos rincones es más que disfrutable. Vamos a descubrirlos.

Un poco de historia de Lleida

Panorámica de Lleida
Panorámica de Lleida. | Shutterstock

Los ilergetes se asentaron en el lugar desde el siglo VI a.C, otorgando el nombre de Iltirta a la población. Se aliaron con los cartagineses contra los romanos, pero fueron derrotados y romanizados en el siglo II a.C. Hacia el 49 a.C., delante de las murallas combatieron los ejércitos de Julio Cesar y Pompeyo Magno.

La ciudad comenzó a ser conocida como Llerda a comienzos del siglo III. Acabaría cayendo en manos de los visigodos en  el año 375. Ya en el 717, los musulmanes ocupan Lleida, denominándola Madina Larida. La perderían en 801 a manos del ejército del emperador franco Ludovico Pío, que la saquea y ocupa brevemente. Como puede comprobarse, es una ciudad que ha sufrido diversos asaltos, ocupaciones y conquistas a lo largo de los siglos.

Durante los dos siguientes siglos fue gobernada por distintos clanes familiares en nombre del Emir de Córdoba. En 1031 murió allí Hisham III, último califa de Córdoba refugiado en su fortaleza después de una rebelión popular en su capital. Madina Larida debía de ser muy codiciada en aquellos tiempos. La demostración es que, al repartir sus territorios, Hisham III se la entregó a su primogénito, Yusuf al-Muzzafar, primer rey taifa ilerdense. Su nieto, el rey al-Mundir, se alió con Sáncho Ramirez de Aragón y Pamplona y con el conde de Barcelona Ramón Berenguer II. El objetivo común de la unión era derrotar a su hermano, el cual era ayudado por el Cid.

La coalición árabe-aragonesa sufrió una derrota épica. La taifa de Lleida tendría en Sulaymán a su último monarca, que acabó destronado por los almorávides en el año 1102. Tal facción usaría la ciudad como base de incursiones contra los condados catalanes. El conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y el conde de Urgell Ermengol VI reconquistaron Lleida en el 1149, otorgándola una carta de población. Poco después, en 1204, se iniciaron las obras de su catedral. Fueron años interesantes. El rey Jaime I le concedió el gobierno municipal en 1264 y Jaime II fundó, en 1297, el Estudi General de Lérida, gracias a la bula pontificia de Bonifacio VIII. De esta forma se conformó la universidad más antigua de la Corona de Aragón.

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La situación de Lleida capital, en el mejor lugar de cruce del río Segre, la convirtió en objetivo militar durante las contiendas civiles. Entre 1642 y 1647 la ciudad sufrió cinco asedios. De esta forma, cambió de manos entre el Ejército Real y los aliados franco-catalanes. Tan tremenda fue la desolación causada que solo quedaron trescientas casas en pie. En 1705 un contingente de tropas catalanas partidarias del archiduque Carlos sublevó la localidad en contra del rey Felipe V de Borbón. Dos años más tarde, las tropas borbónicas sometieron a los ilerdenses a un terrible asedio. Finalizó con masacres de civiles y una gran destrucción general.

Después de eso, durante la Guerra de la Independencia, el lugar fue sede de una gran guarnición gala. Igual uso le dio el Gobierno Central en las guerras carlistas. Ya en el siglo XX, en el contexto de la Guerra Civil Española y durante noviembre de 1937, la ciudad sufrió terribles bombardeos por parte de la aviación franquista. Como se ha dicho, la historia de Lleida ha sido convulsa.

Qué ver en Lleida

Catedral Vieja de Lleida
Catedral Vieja de Lleida. | Shutterstock

La Catedral Vieja es el monumento más emblemático que ver en Lleida. Se erige en el solar de una primitiva catedral visigótica convertida en mezquita. En el año 1193, el cabildo catedralicio encargó a Pere de Coma la construcción del edificio, pero tendrían que pasar todavía más de veinte años para que se colocase la primera piedra. Planeada en estilo románico, durante el siglo de construcción se añadieron soluciones constructivas y decorativas tardorrománicas y góticas. La planta es basilical de cruz latina con tres naves. Cada una de ellas está formada por tres tramos con arcadas cubiertas por bóvedas de crucería, que a su vez dan paso a un transepto con un cimborio. La cúpula octogonal permite la iluminación del espacio central. Por otro lado, la cabecera está compuesta por cinco ábsides.

En el interior resaltan los capiteles de las columnas, con motivos vegetales, geométricos y zoomorfos. Estos también contienen elementos historiados con leyendas clásicas y pasajes bíblicos. Es un templo muy luminoso, con vanos abiertos en los muros y tres grandes rosetones: uno en la terminación de las naves y dos del transepto. Las fachadas se decoraron según la llamada “escuela ilerdense”. Tal estilo se caracteriza por el entrelazado geométrico de clara influencia islámica en las arquivoltas. A los pies de las naves se encuentra el claustro gótico y la torre del campanario.

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Interior de la Catedral Vieja
Interior de la Catedral Vieja. | Shutterstock

Su claustro del siglo XIII de la Catedral Vieja es uno de sus elementos más destacados. Destacan los arcos ojivales con tracerías, así como su cubierta de bóvedas de arista. El mirador, con una amplia vista sobre la ciudad, ofrece buenas postales. Por su parte, los capiteles poseen motivos decorativos similares a los de la catedral. Finalmente, el campanario del siglo XIV tiene planta octogonal y se constituye en dos cuerpos. Hace gala de una escalera de caracol con 238 escalones. Debido a su posición y robustez, el edificio se empleó como cuartel militar entre los siglos XVIII y XX. Aunque sufrió algunas reformas en los ábsides y el claustro, conserva el estilo original.

Tras la Catedral Vieja se encuentran las ruinas del castillo de la Zuda o castell del Rei, otro edificio interesante que ver en Lleida. Se trata de la alcazaba que erigieron los árabes antes del año 882. Entre el año 1031 y el 1036 sirvió de refugio al destronado califa de Córdoba, Hisham III, y fue la residencia ilerdense de los condes de Barcelona. Las dependencias se disponían alrededor del patio interior. En el lado norte se encontraba un mirador porticado con vistas del valle. Mientras tanto, en el lado este estaba la Capilla Real. Los distintos asedios provocaron que el castillo sirviera como polvorín, quedando muy dañado. Por tal motivo solo se conserva el sector meridional, una fachada compuesta por torres.

Otros monumentos que ver en Lleida

Catedral Nueva de Lleida
Catedral Nueva de Lleida. | Shutterstock

El otro gran templo que ver en Lleida es la Catedral Nueva. Construida en el siglo XVIII y en estilo neobarroco, está dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. De tres naves, luce capiteles corintios apoyados en columnas estriadas. Allí se venera la Verge del Blau, que significa cardenal o morado. El sobrenombre lo explica un curioso hecho: el escultor dio un martillazo en la frente de la figura cuando se enfadó con un discípulo.

En frente de la Catedral Nueva de Lleida se encuentra el antiguo hospital de Santa María, del siglo XV. De estilo gótico, cuenta con un magnífico patio interior donde está la llamada fuente de los Enanitos. Dicho espacio, dividido en dos plantas, muestra en la segunda arcos apuntados y una curiosa escalera gótica cuyo tramo largo asiente por el interior de la crujía. En el siglo XX se intentó trasladar el edificio porque estorbaba la visibilidad de la Seu Nova y no ofrecía su funcionalidad originaria. No obstante, dado su valor artístico, se mantuvo quieto, cediéndose al Instituto de Estudios Ilerdenses.

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Un par de iglesias interesantes que ver en Lleida. Por un lado, la iglesia de San Martín, fundada en el siglo XII, sirvió en el siglo XIX de prisión municipal. Posteriormente se restauró y adaptó para el Museo Diocesano de Lleida. Por otro lado, la iglesia de San Juan, construida en el siglo XIX bajo las características del estilo neogótico.

Ayuntamiento de Lleida
Ayuntamiento de Lleida. | Shutterstock

Pasando a lo civil, hay que destacar el ayuntamiento, un edificio del siglo XIII. Se trata de una construcción románica y cuenta con una fachada articulada en tres pisos. En el primero se abre la puerta delimitada bajo un arco de medio punto con los escudos, incluido el de la Señera Real. En el muro, los estrechos vanos connotan su carácter defensivo. La segunda altura desarrolla vanos inscritos en tres arcos de medio punto con columnas. Por último, el tercer piso muestra una balconada con columnas.

La Llotja de Lleida, el antiguo mercado de frutas y verduras Mercat dels Pagesos, es actualmente un palacio de congresos con múltiples servicios. El tejado del edificio sirve de mirador. Desde él se puede contemplar el puente atirantado de Javier Manterola y la Catedral Vieja. Respecto al aspecto cromático, destaca por los vanos de cristal así como por la utilización de losas de color ocre que revisten la estructura arquitectónica.

Para relajarse, lo ideal es acudir al parque de la Mitjana, situado al noroeste de la ciudad a lo largo del río Segre. El enclave resalta por sus pequeños lagos y bosques. Por otra parte, el parque de los Campos Elíseos, del siglo 1864, es de estilo francés y está situado en el barrio de Cappont. Con él concluimos este recorrido.

Dónde dormir en Lleida

  1. Parador de Lleida, en el antiguo convento de Roser, en el centro histórico.
  2. Apartamentos Real Lleida, a apenas unos metros de la Seu Vella.
  3. Para quien prefiera un hotel, Zenit Lleida se encuentra también en la zona comercial de Lleida.
  4. Si se está buscando un bed and breakfast, El jardí de l’avet es buena opción.
  5. Si uno quiere explorar Lleida, pero prefiere alojarse fuera, la casa rural Caltarragona casa rural se encuentra a 20 kilómetros de la ciudad.