Es uno de los 4 lugares españoles nombrados Patrimonio Europeo: el monasterio con un claustro gótico y otro renacentista
Este lugar es uno de los tres españoles nombrado Patrimonio Europeo. Tal honor se debe al hecho de haber sido escogido como lugar de retiro por el emperador Carlos I. Una elección que a día de hoy sigue pareciendo acertada por la tranquilidad y belleza del entorno. A continuación, la historia y lo mejor que ver en Yuste.
El Monasterio de Yuste, patrimonio por el emperador
Lo que ver en el Monasterio de Yuste lleva un par de horas. Sin embargo, sentir el ambiente que conquistó a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico puede requerir algo más de tiempo. Muy cerca queda el agradable entorno de Cáceres.
Para comer y pasar la noche hay que acudir a Cuecos de Yuste o a la vecina Jarandilla de la Vera. Por último, cerca quedan diversas actividades de turismo activo de la provincia de Cáceres.
Un edificio digno de reyes
La fundación del monasterio de san Jerónimo de Yuste tiene su origen en Plasencia. De ahí proceden los primeros ermitaños que se instalaron en la ermita de san Salvador de la Sierra. Es este lugar, situado entre Cuacos y Garganta la Olla, el que aparece mencionado en la primera célula oficial, fechada en el año 1402. En ella aparece menciona el edificio y el conjunto monástico.
Más tarde ese año, el propietario de los terrenos del entorno de Yuste cedió su patrimonio para que se pudiera levantar el convento. Dicha donación y al apoyo de los jerónimos de Guadalupe lanzaron el proyecto. De este modo se comenzaron las obras de la iglesia, las dependencias monacales y el claustro gótico.
Entre los siglos XV y XVI, el recinto del Monasterio de San Jerónimo de Yuste se amplió y se configuró hasta alcanzar un aspecto muy similar al que presenta hoy en día. Los principales benefactores durante el proceso de construcción del monasterio fueron los condes de Oropesa y los de Plasencia.
La historia del Monasterio de Yuste cambió notablemente a mediados del siglo XVI. En el cercano pueblo de Cuacos vivía y se educaba el infante don Juan de Austria, hijo de Bárbara Blomberg y el emperador Carlos V. Este pudo ser uno de los factores más influyentes cuando el monarca lo eligió como retiro. Por ello, se procedió a la construcción de nuevas espacios diseñados para acogerlo hasta su muerte al ilustre huésped.
El 3 de febrero de 1557 tuvo lugar la entrada de Carlos I en Yuste. A partir de ese momento, se hicieron frecuentes las visitas de altos dignatarios de la Corte del rey Felipe II, incluido el propio monarca sucesor. Gracias también a esa elección real, el Monasterio de san Jerónimo de Yuste disfrutó del favor y protección de la casa de Austria.
Finalmente, el emperador falleció el 21 de septiembre de 1558. El pintor Eduardo Rosales eligió una de las estancias monacales en su Presentación de don Juan de Austria al Emperador Carlos V, en Yuste (1869). Carlos I fue enterrado allí hasta que sus restos se trasladaron a El Escorial.
Más allá de su época de notable esplendor (siglo XVI y XVII), el Monasterio de san Jerónimo de Yuste continuó siendo un lugar de referencia para la vida religiosa de España. Sin embargo, el comienzo del siglo XIX trajo un terrible incendio provocado por soldados franceses durante la guerra de Independencia (1808-1814). Además, los efectos de las desamortizaciones pusieron en grave peligro su supervivencia.
El mal estado del recinto monacal, que llegó a rozar el abandono y la ruina, se convirtió en una constante. 1949 cambiaría esto, al adquirir Patrimonio Nacional la propiedad. Se publicó un plan de reconstrucción y restauración del Monasterio de San Jerónimo de Yuste. Una vez concluidas las reformas, la Orden de los san Jerónimo se hizo cargo de sus cuidados.
El Monasterio de Yuste, Patrimonio Europeo en España
El monasterio se halla en la localidad de Cuacos de Yuste, a dos kilómetros del centro urbano. Su conjunto arquitectónico tiene dos partes bien diferenciadas. Por un lado está el convento y por otro el palacio del emperador. El primero, a su vez, queda formado por varios espacios con funciones diferentes. Estos son la iglesia del siglo XV y dos claustros, uno gótico (s. XV) y el llamado claustro nuevo (s. XVI).
Al conjunto monacal, de aspecto austero y de modestas proporciones, se accede cruzando un pórtico. Frente a él se alza la fachada oeste del templo. La iglesia del Monasterio de san Jerónimo de Yuste es de nave única y está cubierta por bóvedas de terceletes. Asimismo, luce estrelladas sobre la cabecera poligonal. Sobre el altar se encuentra el retablo mayor, encargo de Felipe II a Juan de Herrera. Dicha obra integra una copia de la Apoteósis de Carlos V. Por su parte, el original, realizado por el pintor Tiziano, se encuentra en El Escorial. Resulta interesante también la sillería del coro. En madera de nogal y de estilo gótico, destacan su decoración renacentista de motivos vegetales y temas fantásticos.
El templo se comunica directamente con el resto de dependencias del recinto. Por el lado norte se accede, atravesando un arco conopial, al claustro gótico. Uno de los lugares más sugerentes que ver en Yuste, posee planta rectangular. Al tiempo, cuenta con dos pisos y techumbre plana de madera para las galerías. En el extremo noreste, se abre el claustro plateresco, muy similar al gótico, pero decorado de forma diferente.
En el lado sur se encuentra la vivienda de Carlos V. Aunque dio cobijó al hombre más poderoso del planeta es un conjunto sencillo. Predomina el ladrillo, la mampostería y la sillería, sin apenas elementos decorativos. La planta principal de la residencia del emperador es austera, organizada en torno a un pasillo central con dos estancias a cada lado.
Por su parte, la alcoba imperial se sitúa en el piso superior. El objetivo de la estancia era tener una posición cómoda para comunicarse con la iglesia. Así, esta habitación que ver en Yuste tiene una ventana que permitía al monarca seguir desde la cama los oficios religiosos, algo vital dado que estaba enfermo de gota. El sistema es equivalente al que Felipe II dispuso en sus aposentos de El Escorial.
Por último, en la fachada sur del palacio un mirador aporta las mejores postales que ver en Yuste. Desde él se pueden observar el estanque y la huerta que rodea al monasterio. Tales estancias carecen del mobiliario original, debido a los sucesos ya mencionados. Sin embargo, se ha conservado la silla construida especialmente para el monarca, un esfuerzo por mantener algo del ambiente imperial. Asimismo, se muestra un impresionante reloj de oro y platino, realizado por Jeremías Metzger.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉


