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No es San Sebastián: la capital vasca con un casco antiguo medieval y un espléndido Anillo Verde

Los espacios verdes que invitan a caminar con calma y su variada arquitectura caracterizan a la capital de Euskadi, un lugar ideal para visitar o convertir en hogar.
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Imagen: Dreamstime
Los espacios verdes que invitan a caminar con calma y su variada arquitectura caracterizan a la capital de Euskadi, un lugar ideal para visitar o convertir en hogar.

La capital vitoriana ha sido reconocida internacionalmente por su sostenibilidad ecológica, sus servicios y su calidad de vida. La ciudad ha logrado una gran reputación turística sostenida por su pasado y rico patrimonio.

A su extraordinaria calidad de vida, ensalzada por el Anillo Verde de naturaleza que la rodea, la capital de Euskadi añade un importante casco antiguo: dos catedrales, museos y unos templos románicos muy singulares. Hay, por tanto, una gran cantidad de elementos que ver en Vitoria-Gasteiz.

Breve historia de la capital de Euskadi

El origen de la actual capital vasca se sitúa en una aldea llamada Gasteiz. En el año 1181, Sancho VI de Navarra fortificó la aldea, dándole el nombre de Nueva Victoria. La misión de la plaza fuerte era proteger la circundante Llanada Alavesa de los castellanos.

Tras un asedio de ocho meses, en el año 1200, el rey Alfonso VIII la conquistó. Los artesanos se fueron concentrando en calles gremiales: Herrería, Zapatería y Correría. Más tarde, en 1256 se construyeron nuevas calles con nombre de más gremios, la Cuchillería y Pintorería, así como la de la Judería.

Amparados por el rey, los vitorianos trataron de sustraer el control de las aldeas de la Llanada Alavesa a los nobles organizados en la Cofradía de Arriaga. Finalmente, en 1332, los caballeros cofrades decidieron su “voluntaria entrega” a las gentes de Vitoria para preservar algunos privilegios.

Desde entonces, la ciudad ha dominado la política y economía de Álava, acumulando además una enorme proporción de su población. Este crecimiento fue reconocido en 1431 con el título de ciudad, siendo gobernada a través de un corregidor real.

Durante la Guerra de la Independencia, Vitoria tuvo un papel importante. Fue en sus calles donde se produjo la primera resistencia española contra Napoleón. Meses más tarde, Napoleón se hospedó allí también en su camino a Madrid. Después albergaría una de las últimas contiendas de la guerra, la batalla de Vitoria. En la contienda se recuperó buena parte del patrimonio artístico español. La liza alcanzó tal resonancia que el compositor Beethoven la inmortalizaría en su Batalla de Vitoria.

Llegado 1863 se creó en Vitoria-Gasteiz un obispado que abarcaría las tres provincias vascas. Asimismo, se instaló un seminario. Casi un siglo más tarde, la ciudad fue famosa por los sucesos del 3 de marzo. El enfrentamiento entre huelguistas y fuerzas del orden se saldó con cinco muertos entre los primeros.

La ciudad entera se echó a las calles durante los funerales, en una impresionante manifestación silenciosa. Ya en 1979, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía Vasco, Vitoria fue elegida como capital administrativa del País Vasco.

Qué ver en Vitoria-Gasteiz: entre parques y catedrales

La emblemática Catedral Nueva de Vitoria
La emblemática Catedral Nueva de Vitoria. | Dreamstime

La orografía y la historia han marcado dos áreas principales en Vitoria-Gasteiz. La primera, la colina en forma de almendra donde se asentó la primitiva Gasteiz; la segunda, la que se construyó desde mediados del siglo XIX.

La visita arranca al lado del Parque de La Florida, en la Parroquia de María Inmaculada. Esta se conoce también como Catedral Nueva. Se trata de un imponente edificio neogótico que, tras la Catedral de Sevilla, es el segundo templo más grande del país.

Construido y consagrado durante el siglo XX, destaca su riqueza escultórica exterior. Diseñada con planta de cruz latina, cuenta con cinco naves y cabecera con girola de siete capillas. Además posee una cripta con una notable decoración escultórica.

Por otro lado, el conjunto acoje el Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava. Además de arte religioso, muestra cuadros de Ribera y Giordano.

Más allá de la Catedral Nueva

A pocos metros, en el mismo parque, se localiza el edificio del Parlamento Vasco. Recorriendo el agradable paseo de la Senda, pasando bajo las vías del tren, se alcanza el paseo de Fray Francisco de Vitoria.

En tal lugar se encuentra el acogedor Museo de Bellas Artes de Álava, que muestra excelente pintura y escultura vasca. Enfrente está el Palacio de Ajuria Enea, residencia del jefe del gobierno vasco. A su lado se erige el excelente Museo de la Armería, que tanta importancia tuvo en la economía vasca hasta el siglo XX.

Cruzando el mencionado parque en dirección norte se alcanza la Plaza de la Virgen Blanca. Se trata de un centro neurálgico local en cuyo centro se alza el Monumento a la Batalla de Vitoria (1917).

Entre plazas y rincones con encanto

Yendo a la derecha, se llega por unos arcos a la porticada Plaza de España (1791), todavía llamada por algunos vitorianos 'Plaza Nueva'. En su parte norte está el ayuntamiento, escenario del motín de 1808. Continuando, un par de manzanas al este de la Plaza de España, se encuentra la Plaza de los Fueros. El espacio se ve embellecido por una moderna escultura de Eduardo Chillida.

Retornando a la Plaza de la Virgen Blanca, se pasa por Los Arquillos, paseo porticado del siglo XVIII que conecta la parte antigua con el ensanche. De este modo se asciende al casco viejo.

Una escalinata sube a la Plaza del Machete, denominada así en honor al lugar donde los regidores juraban sus cargos sobre los Evangelios. La presencia de un machete servía como recordatorio sobre la amenaza de cortarles la cabeza en caso de incumplimiento. Así lo atestigua la lápida conmemorativa en el exterior del ábside de la iglesia de San Miguel Arcángel (siglos XIV al XVII).

En la entrada de este templo, en una hornacina, aguarda la Virgen Blanca, patrona de la ciudad. Su interior contiene una gran obra de arte: el retablo mayor barroco, obra de Gregorio Fernández.

Saliendo a la Plaza del Machete de nuevo, toca disfrutar del renacentista Palacio de Villasuso. Tal lugar es identificable por la galería abierta que tiene bajo su techo. Dentro hay un magnífico tapiz flamenco que representa la huida de Eneas.

Más monumentos que ver en Vitoria-Gasteiz

Más adelante, subiendo una escalinata, se llega a lo alto de la colina. A la derecha, existe un mirador donde con la gótica Iglesia de San Vicente Mártir (siglo XV). Entre lo más recomendable que ver en Vitoria se encuentran la panorámica obtenida al ascender su torre neobizantina de 54 metros de altura. El templo posee un retablo churrigueresco y varias capillas con imaginería de gran calidad.

Siguiendo la calle Fray Zacarías Martínez, se encuentra el renacentista Palacio del Marqués de Montehermoso. Aquí residió el rey José I Bonaparte. Sus amoríos con su anfitriona se recuerdan en la rima: «La marquesa de Montehermoso tiene un tintero, en el que moja su pluma José primero». La íntima asociación de su propietaria al “rey intruso” motivó que fuera confiscado en 1816. Desde entonces, pasó a propiedad privada.

Pocos metros después, está el Palacio Escoriaza Esquivel (siglo XVI). Tal edificio cuenta con un bello patio porticado y una magnífica portada plateresca en la fachada principal.

Pese a todo, el edificio más importante que hay que ver en Vitoria es la Catedral Vieja de Santa María, (siglos XIII y XV). De estilo gótico, su torre fue terminada en el siglo XVII. Tiene planta de de cruz latina con un amplio crucero y girola a la que se abren capillas absidiales poligonales.

Además, su pórtico occidental (siglo XIV) es una obra maestra de la escultura gótica. Dentro sobresale un Descendimiento de la Cruz, realizado por Van Dyck. Parte de la visita incluye las murallas medievales del siglo XI.

Muy cerca, en la antigua entrada norte al recinto amurallado, se sitúa la Torre de los Hurtado de Anda (siglo XV). Choca que su parte superior sea notablemente más ancha que la inferior.

Otro edificio singular que ver en Vitoria es el Portalón, una antigua casa de postas del siglo XV y, actualmente, un restaurante. Por su parte, el palacio Bendaña alberga el Museo Fournier, con una de las mejores colecciones mundiales de barajas.

Tal entidad y el Museo de Arqueología se han fusionado en el BIBAT, con un vanguardista edificio de forma cúbica que unifica. Su aspecto externo recuerda un cofre recubierto con chapas de bronce.

Por otro lado, en la animada calle Cuchillería se asiente la Casa del Cordón. El edificio se llama así por el cordón de hábito franciscano que decora una de sus dos puertas. Fue construida en el siglo XV por el judío converso Juan Sánchez de Bilbao. Se cree que fue la más confortable de la localidad, pues en ella se hospedaron los reyes Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Además, allí vivía 1522 el cardenal Adriano de Utrecht, regente de Castilla, cuando le llegó la noticia de que había sido elegido Papa.

Por último, el ensanche está situado al este del casco viejo. En su extensión se encuentra Artium, el Museo Vasco de Arte Contemporáneo (2002). Exhibe una de las mejores colecciones de arte moderno y contemporáneo de España. Con esto concluye el recorrido por lo mejor que ver en Vitoria-Gasteiz.

Datos prácticos para visitar Vitoria-Gasteiz

Coordenadas

42° 51′ 0″ N, 2° 41′ 0″ W

Distancias

Bilbao 66 km, San Sebastián-Donostia 103 km, Madrid 321 km.

Altitud

525 m

Habitantes

257 968 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y francés.

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