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Bañada por el Atlántico: así es la mayor ciudad de Galicia y el 'corazón de las Rías Baixas'

En la provincia de Pontevedra se encuentra la ciudad más poblada de Galicia, un enclave marítimo junto a la ría homónima donde disfrutar de los encantos naturales y culturales de esta tierra.
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En la provincia de Pontevedra se encuentra la ciudad más poblada de Galicia, un enclave marítimo junto a la ría homónima donde disfrutar de los encantos naturales y culturales de esta tierra.

Esta ciudad gallega abre sus puertas al Atlántico, protegida por el hermoso archipiélago de las Islas Cíes. La ciudad más grande de Galicia es una potente urbe que ofrece atractivos culturales, monumentales, gastronómicos, paisajísticos y un comercio muy competitivo.

Se trata de Vigo, una ciudad que cuenta con un clima y unos atractivos urbanos excelentes y muy bien desarrollados. La actividad industrial y comercial, su población universitaria y la constante afluencia de portugueses propician que la ciudad goce de un buen ambiente para el viajero.

Enfrente de la ciudad se encuentran las Islas Cíes, en tanto que a menos de una hora de camino en dirección norte se encuentran numerosos lugares de gran interés, como la ciudad de Pontevedra (hacia el norte) y las villas de A Guarda y Tui hacia el sur.

Historia de Vigo, la ciudad más poblada de Galicia

Puerta del Sol, en Vigo.
Puerta del Sol, en Vigo. | Shutterstock

Para entender lo que ver en Vigo, es interesante conocer antes su historia. A Vigo, del latín vicus, se le conoce como «la ciudad olívica» por cultivarse allí este árbol, asociado al escudo heráldico de la ciudad. Los monjes templarios tomaron posesión del antiguo templo dedicado a Santa María, y en su atrio plantaron un olivo. Con el tiempo, los templarios desaparecieron de la ciudad, pero el árbol quedó, ubicado hoy en el Paseo de Alfonso XII.

La gran cantidad de dólmenes y mámoas (túmulos) que se han encontrado en el municipio atestigua su remoto poblamiento. También la cultura castreña, en la Edad de Hierro, con los 26 poblados castreños que existen en la zona. Hubo una intensa actividad portuaria y comercial entre el siglo II a. C. y el I d. C., en el que se establece la pax romana.

Durante la Edad Media, la historia de Vigo dependió durante muchos años del monasterio cisterciense de Melón, en Ourense. Esta época estuvo marcada por las frecuentes incursiones de los piratas procedentes del norte de Europa. De esta manera, provocaron que la población se desplazara hacia el Monte de O Castro. A partir del siglo XII genera una importante actividad artesanal, comercial y pesquera, elaborándose textos como las Cantigas del Amigo del trovador Martín Codax (siglos XIII- XIV).

En 1585 el pirata inglés Francis Drake intentó tomar la villa, fracasando gracias a la oposición de los vecinos. Sin embargo, cuatro años más tarde atacó de nuevo, esta vez con éxito. Estos frecuentes asaltos marítimos obligaron a la construcción, en 1656, del castillo de San Sebastián y las murallas de la ciudad.

El 23 de octubre de 1702 se produjo el episodio más importante de la historia de la ciudad: la batalla de Rande. En la bahía de Vigo, a la altura del puente de Rande, una flota anglo-portuguesa asaltó las fortificaciones. Así, destruyó los barcos de la flota de Indias que estaban descargando sus riquezas, aunque los atacantes se llevaron una mínima parte del tesoro. El resto se encuentra en el fondo de la Ensenada de San Simón. Julio Verne se inspiró en él para escribir su libro 20 000 leguas de viaje submarino.

A partir de 1778, la liberalización del comercio con América incrementó el tráfico mercantil y la actividad industrial, que se desarrollaría mucho en el siglo siguiente con el negocio de conservas.

En 1809 Vigo fue ocupado por el ejército francés, combatido por una fuerte resistencia popular, que acabaría expulsando a los invasores de la ciudad. Este episodio motivó la concesión por Fernando VII del título de «Leal y Valerosa».

La segunda mitad del siglo XIX fue un periodo de continuo crecimiento, gracias al incremento de las relaciones con América. En contrapartida a esta fructífera relación, en 1899 arribaron a través de su puerto millares de soldados enfermos provenientes de la guerra de Cuba. La ciudad se volcó en su socorro, recibiendo por ello el título de «Siempre Benéfica».

Qué ver en Vigo, un paseo a través del mar, la historia y la naturaleza

Vista aérea del puerto de Vigo desde la fortaleza.
Vista aérea del puerto de Vigo desde la fortaleza. | Shutterstock

La ciudad de Vigo es un excepcional punto de partida para disfrutar de las poblaciones de la ría de Vigo y de las Islas Cíes. Su origen pesquero nos ha dejado un casco antiguo de fuerte sabor marinero declarado Bien de Interés Cultural, que contrasta con las modernas instalaciones de los puertos deportivos.

Hay que ver en Vigo la zona antigua (la Ciudade Vella), articulada en torno al antiguo barrio marinero de O Berbés, cerca del puerto, se encuentran los soportales de la Plaza de la Constitución, considerada como la Praza Maior de Vigo. Es muy familiar, con muchas terrazas y cafés, y se compone de un entramado de pequeñas calles donde las fachadas suelen tener miradores acristalados.

El patrimonio religioso de Vigo

La antigua colegiata de Santa María de Vigo (1816-1836), ahora concatedral de la diócesis de Tui-Vigo, es otro espacio interesante que ver en Vigo. Se trata de una construcción neoclásica levantada sobre los restos de una iglesia gótica, incendiada por el pirata Drake. Presenta tres naves cubiertas de bóvedas de cañón, con las laterales muy estrechas y la central de gran altura. Alberga en su interior el célebre Cristo de la Victoria que, según la tradición, favoreció a los vigueses en la guerra de la Independencia. En los alrededores, se puede visitar el Mercado de Piedra, un lugar único donde adquirir y degustar las ostras gallegas.

Vigo no es solo uno de los focos industriales y económicos de Galicia, sino uno de los centros románicos más importantes de la provincia de Pontevedra. Del Vigo románico podemos destacar la iglesia de Santa María de Castrelos (siglo XII), formada por una única nave de ábside semicircular y una planta de 20 por 7 metros. En su muro interior norte pueden verse unas interesantes pinturas murales, que representan un Cristo en Majestad, una misa de San Gregorio y una Epifanía.

El templo de Santiago de Bembrive (siglo XII) consta de una nave y un ábside semicircular en bóveda de cañón. En el interior encontramos un arco triunfal apuntalado y un sepulcro en el presbiterio. También románica es San Salvador de Coruxo (siglo XII), que tiene un monumental ábside central y es la iglesia monasterial de un antiguo priorato.

Descubriendo el Vigo más actual y sus museos

El Vigo más actual se despliega en el triángulo formado por la Puerta del Sol, Colón y Urzáiz. La Puerta del Sol es el centro neurálgico de la ciudad, donde se encuentra el monumento conocido como «O Sireno». En estas grandes avenidas podemos encontrar edificios insignes, como el Centro Cultural García Barbón, obra del arquitecto gallego Antonio Palacios.

En la zona moderna que ver en Vigo se encuentra también el imprescindible Parque O Castro. Es el mayor y más completo parque urbano, testigo en el pasado de las invasiones piratas y de numerosas batallas. Cuenta con estupendos miradores para disfrutar de impresionantes vistas del puerto de Vigo, restos castreños y romanos. Además, se encuentran allí el monumento a la batalla de Rande, que conmemora los galeones hundidos en el año 1702 ,y la Fortaleza del Castro. Este último se construyó entre 1656 y 1667 a la vez que las murallas y el fuerte de San Sebastián, actualmente en ruinas.

Del Vigo moderno destacan los edificios modernistas, ecléticos y racionalistas, dispersos en el núcleo urbano. Por ejemplo, el Edificio Bonín, en la calle Arenal esquina con Oporto, uno de los edificios históricos más espectaculares de la ciudad. Obra de Jenaro de la Fuente Domínguez, destaca por su abigarrada decoración de influencia modernista.

Por otra parte, en los últimos años, Vigo ha experimentado una notable ampliación de su oferta cultural con la puesta en marcha de varias fundaciones y museos. Entre ellas, se pueden destacar especialmente tres. La primera es el MARCO, Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, un centro de arte que busca difundir los movimientos y propuestas culturales contemporáneas, especialmente de arte gallego y emergente.

El segundo es el Museo Municipal «Quiñones de León», sito en el Pazo de Castrelos, un edificio del siglo XVII declarado Bien de Interés Cultural. Entre jardines neoclásicos y árboles centenarios, este museo municipal nos ofrece una interesante colección formada por estelas romanas, muebles y esculturas. También alberga una pinacoteca que recoge tanto obras europeas barrocas como de modernos autores gallegos.

Mar y naturaleza en el corazón de las Rías Baixas

También es destacable el Parque de Castrelos, con un auditorio al aire libre, donde tienen lugar importantes acontecimientos musicales. Por otra parte, el Museo del Mar de Galicia, obra de Aldo Rossi y César Portella y situado en la Punta do Muiño, alberga diferentes elementos relacionados con el mar. Estos explican la importancia que ha tenido y sigue teniendo el mar y la pesca en la vida de Galicia.

Por último, siendo una ciudad costera, no se puede uno olvidar de sus espacios naturales y playas, de las que hay muchas que ver en Vigo. La Playa de Samil es una de las mayores de Vigo y la más frecuentada por turistas y visitantes. Dispone de amplias zonas de paseo, zonas ajardinadas y deportivas, piscinas y otros servicios. Desde esta playa, con las Islas Cíes como fondo, se puede disfrutar de impresionantes puestas de sol.

Datos prácticos para visitar Vigo

Coordenadas

42° 14′ 10″ N, 8° 43′ 36″ W

Distancias

Pontevedra 24 km, Santiago de Compostela 81 km, Ourense 96 km, Madrid 613 km

Altitud

0-28 m

Habitantes

293 977 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y en francés.

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